La DRE y la evolución de la nutrición enteral en el SNS español: avances, beneficios y retos de futuro

Tribuna por Miguel Ángel Martínez Olmos, presidente de SENPE

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La Desnutrición Relacionada con la Enfermedad (DRE) es una condición clínica de alta prevalencia en pacientes hospitalizados y en atención sociosanitaria, con un profundo impacto en la evolución de las enfermedades, la recuperación funcional y la calidad de vida. De acuerdo con el estudio PREDYCES se estimaba que cerca de un 24% de los pacientes hospitalizados en España presentaban algún grado de desnutrición, en el estudio SeDREno realizado 10 años después, casi uno de cada tres pacientes esta desnutrido lo que permite ver que la DRE en pacientes ingresados ha aumentado en España en paralelo con el aumento del envejecimiento de la población, lo que se traduce en un aumento de complicaciones, estancias hospitalarias más prolongadas y mayores tasas de reingreso. Pese a su elevada prevalencia y consecuencias, la DRE sigue siendo infradiagnosticada y tratada de forma subóptima.

Miguel Ángel Martínez Olmos, presidente de SENPE.

La creciente incorporación de protocolos de cribado nutricional, junto con el impulso de equipos de soporte nutricional multidisciplinares, ha favorecido una detección más temprana y un tratamiento más personalizado de la DRE. Además, el desarrollo de nuevas formulaciones de nutrición enteral —más específicas para diferentes patologías y con mejor tolerancia digestiva— ha permitido adaptar mejor el soporte nutricional a las necesidades individuales de los pacientes, mejorando sus resultados clínicos.

La relevancia de la nutrición enteral en el abordaje de la DRE es incuestionable. Numerosos estudios demuestran que una nutrición adecuada reduce las complicaciones infecciosas, favorece la cicatrización de heridas, preserva la masa muscular y disminuye la mortalidad; esto se traduce en un impacto positivo: se reducen los días de hospitalización, las complicaciones y las tasas de reingreso, consiguiendo ahorros significativos para el Sistema Nacional de Salud. De hecho, se ha estimado que cada euro invertido en el tratamiento nutricional adecuado puede suponer hasta tres euros de ahorro en costes hospitalarios.

Sin embargo, persisten importantes retos de futuro. Es necesario integrar de manera sistemática el cribado nutricional en todos los niveles asistenciales, desde la atención primaria y socio-sanitaria hasta la hospitalaria. Además, se requiere una mayor formación de los profesionales sanitarios en nutrición clínica, así como la incorporación de la terapia nutricional en las estrategias terapéuticas de forma más temprana. También será clave promover la investigación y la innovación en el abordaje nutricional, adaptados a nuevas necesidades clínicas.

Recientemente en el 40º Congreso de la Sociedad de Nutrición Clínica y Metabolismo-SENPE, se ha presentado la “Declaración de Málaga” (https://senpe.com/declaracion-de-malaga-la-evaluacion-morfofuncional-como-herramienta-clave-en-el-proceso-asistencial-de-nutricion-clinica-y-dietetica/), documento elaborado y firmado por expertos de las sociedades científicas de nutrición clínica, dietética y disciplinas afines. Es un manifiesto que sitúa la valoración de la composición corporal y la funcionalidad como pilares fundamentales en el abordaje nutricional de los pacientes.


La Declaración parte de un principio irrefutable: la atención nutricional es un Derecho Humano, vinculado tanto al derecho a la alimentación como al de la salud. Bajo esa premisa, el documento aboga por una transformación del enfoque clínico tradicional, que va más allá del peso corporal o el índice de masa corporal (IMC), para centrarse en parámetros más precisos como la masa muscular, la masa grasa y la capacidad funcional del paciente.

La "Declaración de Málaga" destaca la evaluación morfofuncional como una herramienta esencial en el abordaje de la desnutrición relacionada con la enfermedad. Este enfoque propone medir no solo parámetros antropométricos, sino también la composición corporal y la funcionalidad muscular, integrándolos en el proceso asistencial de nutrición clínica y dietética. El documento subraya que una evaluación completa mejora la detección precoz de la desnutrición, permite personalizar las intervenciones nutricionales y contribuye a optimizar los resultados clínicos, funcionales y económicos en los sistemas de salud.

Abordar la DRE de forma efectiva no solo mejora la vida de los pacientes, sino que contribuye a la sostenibilidad del sistema sanitario. Invertir en nutrición clínica es invertir en salud y en eficiencia, un mensaje que cada vez cobra mayor fuerza en nuestra práctica diaria.

Tribuna por Miguel Ángel Martínez Olmos, presidente de la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE).


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