La relevancia de la salud mental crece de manera exponencial, y la iniciativa ministerial de alcanzar un Pacto de Estado por la salud mental en España aparece como un objetivo fundamental de la comisionada de salud mental del ministerio de sanidad, Belén González. La creación de un marco legal, consensuado entre las fuerzas políticas y adaptado a las realidades actuales, es crucial para afrontar una crisis que afecta a una gran parte de la población. Así lo ha expresado e una entrevista a GM Belén González. La comisionada del Gobierno ha subrayado la importancia de este pacto como una respuesta a la demanda social y la necesidad de priorizar la salud mental en la agenda política.
González ha destacado que este pacto no debe limitarse a ser un acuerdo entre políticos. Debe involucrar a la sociedad en su conjunto: profesionales sanitarios, educadores, familias, pacientes y expertos en salud pública. Sin embargo, será preciso buscar un amplio consenso si se quiere llegar al pacto, lo que implica el diálogo con la oposición.
La propuesta, según la comisionada, busca un enfoque integral que abarque desde la promoción del bienestar mental hasta la intervención y tratamiento de los trastornos más graves. Este consenso colectivo debe cimentarse en principios como la autonomía del paciente, la atención personalizada y la inclusión comunitaria.
Salud mental: una prioridad
La salud mental debe estar en primera línea en las políticas públicas de salud. Su relevancia en el bienestar general de la sociedad ha adquirido tal peso que, por primera vez en la historia de España, el gobierno ha creado la figura de una comisionada con rango de subsecretaria en el Ministerio de Sanidad. Este paso representa un avance significativo, ya que otorga una mayor capacidad de acción y visibilidad a las necesidades del sistema en su conjunto. Un ejemplo, el nombramiento de un comisionado/a, que debería ser aplicado a asuntos tan relevantes como el cáncer, petición que aún no ha sido atendida.
Los problemas de salud mental no solo afectan a los individuos que padecen trastornos como la ansiedad o la depresión, sino que tienen un impacto devastador en la estructura social: desde las relaciones interpersonales hasta la productividad laboral. De hecho, se estima que casi un 70% de los problemas de salud mental están directamente relacionados con determinantes sociales como el empleo, la vivienda y las condiciones de vida.
La creación de la comisionada de salud mental con rango de subsecretaria de Sanidad demuestra la voluntad del Gobierno de actuar de forma decidida. No solo se trata de gestionar los trastornos, sino de abordar los factores sociales y estructurales que contribuyen a su aparición y agravamiento. Esto es clave, especialmente en un país donde los efectos de la pandemia han amplificado los problemas mentales, especialmente entre los jóvenes.
La salud mental en España
El diagnóstico actual de la salud mental en España, según la comisionada González, muestra luces y sombras. Por un lado, se ha registrado un aumento en los diagnósticos de trastornos como la ansiedad, los problemas de sueño y otros relacionados con el estrés. Sin embargo, no se ha detectado un incremento significativo en los casos de trastornos mentales graves, como los trastornos psicóticos o el trastorno bipolar.
Lo que sí es preocupante es el aumento de trastornos de ansiedad en la infancia y la adolescencia, una tendencia que la comisionada atribuye directamente a los efectos de la pandemia. Este grupo poblacional ha experimentado un notable incremento en la demanda de servicios psiquiátricos, lo que ha llevado a reforzar los equipos de salud mental infanto-juvenil en todo el país. En Asturias, por ejemplo, se ha destinado un equipo específico de 20 psiquiatras para atender a este grupo, que es uno de los más vulnerables.
Plan estratégico de salud mental
Por otro lado, el Plan Estratégico de Salud Mental de España tiene varios objetivos que buscan mejorar tanto la prevención como el tratamiento de los trastornos mentales. Entre las prioridades está la promoción de la salud mental desde una edad temprana y el fortalecimiento de la red de atención primaria. Combatir el estigma y mejorar el acceso a los servicios sanitarios están también en la agenda.
Otro punto crucial del plan es la integración de los servicios sociales con los de salud mental. La comisionada ha señalado la importancia de un enfoque multidisciplinar que permita abordar los problemas desde una perspectiva tanto médica como social.
Sin duda, alcanzar un pacto por la salud mental sería necesario para conseguir que las CC.AA. y el ministerio avancen juntos en un problema que es preciso afrontar con todos los recursos.