Eliminar la hepatitis C está a nuestro alcance

Por Javier Crespo García, profesor de Medicina de la Universidad de Cantabria e investigador del Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL) y asesor científico del Plan Estratégico para la Eliminación del VHC

Tras el 50º Congreso Anual de la AEEH, merece la pena recordar todo lo que se ha conseguido desde la puesta en marcha del Plan Estratégico para el Abordaje de la Hepatitis C hace 10 años. Gracias a este plan, el acceso al tratamiento ha cambiado radicalmente desde la introducción de los antivirales de acción directa en el año 2015. Cuando estos fármacos ya habían demostrado su eficacia en los ensayos clínicos a nivel mundial, en España se produjo un fuerte debate sobre la sostenibilidad económica de su implementación a gran escala. Y entonces se tomó una decisión valiente: tratar a todos, ordenadamente, pero sin restricciones. Esta fue la clave del éxito, un éxito del que España como país debe sentirse orgulloso.

Javier Crespo García, profesor de Medicina de la Universidad de Cantabria e investigador del Instituto de Investigación Valdecilla (IDIVAL) y asesor científico del Plan Estratégico para la Eliminación del VHC.

Gracias a esto, el impacto en la prevalencia de la enfermedad ha sido impresionante: pasamos de una prevalencia de viremia (de enfermedad activa) de cerca del 0,5% de la población adulta española a prevalencias del 0,1, es decir, una reducción de 5 veces en solo 10 años. Además, hay datos referidos a poblaciones vulnerables que impactan a cualquier observador internacional, como el tratamiento de la casi totalidad de los pacientes coinfectados por el VIH y el VHC, y la práctica eliminación del VHC de las prisiones españolas.

Quizás, la lección más valiosa de este proceso es que la eliminación de una enfermedad no depende solo de la disponibilidad de fármacos. Depende de la voluntad política, de la inversión en salud pública y de la implicación de todos los actores del sistema sanitario. En España, hemos demostrado que cuando existe un compromiso real, los resultados pueden ser extraordinarios.

Podemos eliminar la hepatitis C antes de 2030

Si se mantienen las estrategias actuales, España podría eliminar la hepatitis C como problema de salud pública antes de 2030, adelantándose a los objetivos de la OMS. Para lograrlo antes de esta fecha, será necesario intensificar las estrategias de cribado universal y microeliminación, aunque es cierto que tenemos que mejorar en los sistemas de información, ya que la estimación de la incidencia sigue siendo una asignatura pendiente en la mayor parte de nuestros sistemas de salud. Hemos reducido la carga de enfermedad de forma drástica, pero aún quedan retos por resolver que requieren nuestra implicación activa.Es crítico mantener el cuidado, identificar los últimos casos ocultos, vigilar las reinfecciones de la enfermedad y gestionar las secuelas hepáticas en los pacientes ya curados en fases avanzadas de la enfermedad.

Como profesional, siento que debemos de hacer este último esfuerzo para eliminar la hepatitis C porque he presenciado el cambio de paradigma que se ha producido en esta enfermedad: desde que se descubrió el virus de la hepatitis C se ha producido un cambio radical, y formar parte de las personas que ha contribuido, de una u otra forma, a que la sociedad y nuestros pacientes se libren de esta infección, ha sido un enorme privilegio y motivo de un sano orgullo.

Pero, sin duda, el impacto en las personas es lo que me ha dejado una huella más profunda. Miles de pacientes han recuperado su vida, han dejado atrás el miedo y la incertidumbre de convivir con una enfermedad potencialmente letal. La hepatitis C ha pasado de ser una patología devastadora a una infección curable. Como hepatólogo, he sido un testigo de excepción de este cambio. Para mí, no hay mayor satisfacción que poder decirle a un paciente: “Estás curado”.


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