Más vacunas para infecciones respiratorias exigen una nueva planificación vacunal

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En los últimos años, el desarrollo de nuevas vacunas ha generado un enorme avance en la prevención de enfermedades. Las infecciones respiratorias agudas (IRA) prevenibles, y especialmente gripe, COVID19 y VRS, son ahora objeto de vacunas eficaces. La creciente disponibilidad de estas y otras vacunas requiere un replanteamiento en la planificación de los programas de vacunación.

La percepción de las personas que pueden llegar a pensar que hay “demasiadas vacunas” es una creencia que ya se ha producido con la vacunación de la gripe y COVID19. Una de cada tres personas que se les invita a vacunarse al mismo tiempo con ambas vacunas rechaza ahora la vacuna de COVID19.

Es preciso trabajar en entender que cada vacuna cumple una función específica y esencial en la salud pública. La vacunación debe entenderse, al igual que otros tratamientos médicos, como una intervención necesaria y rutinaria que no debería estar sujeta a elecciones personales infundadas. Así como nadie rechazaría un tratamiento ante una enfermedad crónica o una cirugía de urgencia, la vacunación debe verse como una medida preventiva esencial.

Cronicidad

Las personas con enfermedades crónicas como hipertensión, insuficiencia cardíaca, EPOC, asma o diabetes tienen mayores riesgos de complicaciones ante infecciones respiratorias agudas. Estas personas, muchas de las cuales son mayores de 65 años, y también otras poblaciones vulnerables, necesitan un enfoque de salud que incluya no solo el tratamiento farmacológico, sino también una estrategia preventiva integral que incorpore la vacunación. La evidencia demuestra que las vacunas pueden prevenir complicaciones graves y reducir hospitalizaciones en estos grupos.

Vacunas

Sin embargo, muchas veces se subestima el valor de las vacunas en el mantenimiento de una vida saludable, como si fuesen una medida opcional. Esto es, en parte, un problema de percepción que puede resolverse con educación y comunicación adecuadas. Vacunarse no es distinto de tomar un medicamento necesario para controlar la presión arterial o someterse a una cirugía en caso de infarto; ambas acciones son respuestas necesarias ante una amenaza para la salud.

La vacunación debería ser vista como un derecho y una responsabilidad, una inversión en salud pública que nos protege a todos, especialmente en contextos de cronicidad. Caso aparte merece mencionar la baja cobertura vacunal de la gripe de los profesionales sanitarios que ven a pacientes, un asunto de honda preocupación no sólo en España.

"Esta diversidad de vacunas exige una planificación eficiente y un sistema de salud que facilite su administración"

Planificación

Hoy día, las vacunas no solo protegen contra enfermedades tradicionales como la gripe, sino también contra virus nuevos o de reciente relevancia, como el SARS-CoV-2 o el VRS. Pero cada una de estas vacunas tiene diferentes calendarios de administración y tiempos óptimos de inmunización. Algunas, como las de la gripe, requieren una administración anual debido a la variabilidad de sus cepas. Otras, como la vacuna del VRS o el COVID-19, pueden tener pautas distintas, dependiendo de la edad, el riesgo y el estado inmunológico de la persona. También su ventana de protección debe tenerse en cuenta asi como la estacionalidad, como la gripe en invierno,o la COVID-19 que presenta picos de incidencia durante todo el año.

Esta diversidad de vacunas exige una planificación eficiente y un sistema de salud que facilite su administración. Para evitar que la población perciba un “exceso de vacunas”, es fundamental integrar y racionalizar la administración de estas en un marco organizado. La vacunación estacional, por ejemplo, podría coordinarse en periodos específicos del año donde las campañas sean accesibles en múltiples centros de salud, farmacias (asignatura pendiente) y otros lugares. De esta forma, la administración de la vacuna contra la gripe, el COVID-19 y el VRS podría organizarse optimizar recursos sin confundir a la población.

Acceso

Para que la vacunación se perciba como una intervención de salud natural y no como una sobrecarga de inyecciones o una elección opcional, es esencial integrar las vacunas en el sistema sanitario de manera accesible y continua. También es relevante que los profesionales de la salud recomienden activamente la vacunación en sus consultas, como parte del cuidado preventivo estándar.
Además, los registros electrónicos de vacunación permitirían a los pacientes y a los médicos un seguimiento actualizado de su calendario vacunal y su vacunación a lo largo de toda la vida. De esta forma se garantiza que cada persona esté al día en todas las vacunas recomendadas. También serían útiles los recordatorios personalizados, que podrían enviarse a los pacientes para que no pasen por alto ninguna vacuna importante, especialmente en aquellos grupos vulnerables como personas mayores o inmunocomprometidas.

"La vacunación frente a IRAs, lejos de tener como objetivo evitar las toses o impedir los contagios, son esenciales para prevenir hospitalizaciones y muertes"

SPD

La administración de múltiples fármacos en personas con enfermedades crónicas a menudo se gestiona con sistemas personalizados de dosificación (SPD), que permiten organizar los medicamentos en dosis específicas y horarios, mejorando la adherencia y reduciendo errores. Un modelo similar aplicado a la vacunación podría ayudar a gestionar las dosis necesarias en los diferentes momentos de la vida.
Un “calendario de vacunación para toda la vida” incluido en la historia clínica y organizado por edad, riesgo y estación sería una herramienta poderosa para asegurar la cobertura vacunal completa de cada persona.

Este modelo de planificación ayudaría a las personas a entender cuándo deben vacunarse, evitando que perciban la vacunación como algo esporádico o aislado. Con un enfoque organizado, la vacunación se convierte en un proceso continuo y natural, lo que facilita la adherencia y reduce la resistencia.

Al igual que con otros tratamientos médicos, la vacunación no debería ser vista como una elección, sino como una responsabilidad compartida para protegernos individualmente y como sociedad. Porque la vacunación frente a IRAs, lejos de tener como objetivo evitar las toses o impedir los contagios, son esenciales para prevenir hospitalizaciones y muertes.
Para que el sistema de vacunación funcione de manera eficiente, es fundamental que el público comprenda que las vacunas son una parte vital de su cuidado de salud general.