Ha sido una de las noticias de la semana a nivel mundial. Y va a dar mucho que hablar en los próximos años. El Gobierno británico ha sido pionero en poner sobre la mesa la financiación pública de un fármaco para combatir la obesidad.
Sobre la mesa ya hay un acuerdo por valor de 326 millones de euros (279 en libras) con la compañía Lilly y el Ejecutivo de Reino Unido (UK) valora ya si autoriza el uso de Mounjaro (tirzepatida) entre los desempleados que sufren obesidad. Este es el titular que más ha llamado la atención, los fuegos artificiales de la medida, pero esta decisión tiene mucho más fondo.
Sin ir más lejos, obliga a otros países desarrollados del entorno, como puede ser el nuestro, a, como mínimo, reflexionar sobre si nos estamos tomando en serio la obesidad como una enfermedad crónica y, por ende, si es pertinente un plan o estrategia nacional contra la obesidad en adultos.
La obesidad en Reino Unido tiene una doble vertiente: es un problema para el sistema sanitario y para la economía
Por el momento, en España hay una serie de medidas dispersas para combatir la obesidad, que expertos como la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) insisten en que debe ser considerada una enfermedad crónica, como reflejaron en este artículo en GM. Al margen, es justo señalar que nuestro país tiene en marcha un plan contra la obesidad, pero únicamente dirigido a niños.
El problema de la obesidad en Reino Unido tiene una doble vertiente: representa un problema para el sistema sanitario (NHS), ya que estos pacientes cada vez requieren mayor inversión; y a la vez es un lastre para la actividad económica, puesto que estas personas no generan riqueza en el ámbito laboral. Todo ello ha llevado a Downing Street a tomar medidas y dar el primer paso. En UK, y según los últimos datos publicados, se estima que en torno al 26% de la población sufre obesidad. Es decir, una de cada cuatro personas. No hace falta decir mucho más.
En España, la cota está algo más baja y ronda el 19%, pero los expertos ya piden tomárselo muy en serio y aprovechar que el tema está sobre la mesa para poner en marcha ese plan nacional. No es para menos. Aunque la situación no sea tan grave como en Reino Unido, en este indicador estamos al nivel o por encima de otras potencias europeas. Alemania también se sitúa en el 19%, según Eurostat; mientras que en Francia, por ejemplo, la tasa de obesidad escala alrededor del 17%, según los datos del World Population Review, mientras que en Italia o Países Bajos la prevalencia se queda en el 10,7% y el 15,5%, respectivamente.
Los retos que tiene por delante la Sanidad española no son pocos, ahí figura la estrategia contra el cáncer, el plan de pandemias o la mejora de las condiciones y el personal, pero la cruzada iniciada por UK puede servir como punto de inflexión para dar un paso más en la lucha contra la obesidad, más si cabe cuando está demostrado que es un factor de riesgo de otras muchas enfermedades graves o crónicas, como el cáncer, la diabetes...
Los especialistas lo tienen claro: la lucha contra la obesidad es "el mayor desafío de salud del siglo XXI"
Además, cada vez son más los especialistas que califican la lucha contra la obesidad como "el mayor desafío de salud del siglo XXI". Pero no solo es una cuestión sanitaria. También tiene un importante componente económico y el Gobierno laborista -sí, laborista- lo sabe bien dando este valiente paso rompiendo así con los prejuicios de algunos Ejecutivos de centroizquierda.
En una entrevista en The Telegraph, el ministro de Sanidad, Wes Streeting, cuantificó en 13.090 millones de euros (11.000 de libras) el impacto de la obesidad en el NHS. En España, según un estudio elaborado por la Fundación Casal y Mapfre, se estima que en 2030, si seguimos con la tendencia actual, el coste de la obesidad como enfermedad en la Sanidad tendrá un coste superior a los 3.000 millones de euros.
Hay mucho en juego y aprovechar la ola desatada por Reino Unido puede ser una buena oportunidad para que España se posicione a la vanguardia en una cruzada sanitaria que, previsiblemente, va a marcar las próximas décadas.