Recertificación: más vale tarde que nunca

La aplicación de la directiva llega tarde; pero con trabajo conjunto se puede acelerar el proceso.

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La medicina avanza a un ritmo vertiginoso en todas las especialidades. Desde los avances en tratamientos hasta el uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial requieren de una actualización de los conocimientos de los profesionales que abunden en una asistencia actualizada y de calidad para los pacientes.

Pero, más allá de esta necesidad desde una perspectiva abstracta, una Directiva de la Unión Europea refleja esta necesidad de los facultativos de los Estados miembro que acrediten esta actualización de los conocimientos y competencias. Y lo refleja desde hace alrededor de una década, obligando a los países a adoptar este proceso de recertificación, a más tardar, en enero de 2016. Una vez más, España queda rezagada en aspectos que atañen a la profesión. De la misma manera que, a diferencia de otros territorios comunitarios, no cuenta todavía con la especialidad de Enfermedades Infecciosas, Genética Clínica o Urgencias y Emergencias. También está en 'la lista de los deberes', la adopción de esta directiva europea.

Conscientes de la relevancia de esta necesidad, desde la Federación de Asociaciones Científico-Médicas, ya solicitaron al Ministerio de Sanidad, en concreto al equipo encabezado por Carolina Darias a principios de 2023, la necesidad de avanzar en este ámbito. Para facilitar la labor, ofrecieron el denominado 'modelo FACME', que ya lleva mucho trabajo por delante, al contar con la aprobación unánime de todas las sociedades científicas de las especialidades médicas. Así, este podría servir de eje vertebrador para poner en marcha la recertificación, aunque luego se atendiese a las características concretas de cada área.

Desde FACME consideran que tantos cambios en el Ministerio de Sanidad, han conllevado un parón político en el que no se ha podido avanzar en temas de gran calado como el de la recertificación. Por ello, para tratar de dejar atrás estas demoras cuanto antes, han propuesto ya una reunión al respecto. Así, en las próximas semanas, se reunirán con el secretario de Estado, Javier Padilla, para marcar los siguientes pasos de cara a avanzar en la recertificación profesional en medicina.

Esta petición no es un capricho de la profesión. Es un reflejo de la voluntad de los facultativos por ofrecer la mejor atención en cada momento. Y es que, como señala Javier García Alegría, presidente de FACME, en esta publicación, "es un deseo de autoexigencia y de garantía para los pacientes y para la sociedad". La aplicación de la directiva ya llega tarde, pero con voluntad y trabajo conjunto entre la administración y los profesionales, se puede lograr que el proceso se demore lo menos posible.