Nueva Ley para la equidad sanitaria

Tribuna de José Martínez Olmos, ex secretario general de Sanidad

José Martínez Olmos

Por José Martínez Olmos. Ex secretario general de Sanidad. Experto en Medicina Preventiva y Salud Pública.

El Consejo de Ministros ha anunciado el inicio del proceso de análisis relativo al Anteproyecto de Ley de Medidas para la Equidad, Universalidad y Cohesión del Sistema Nacional de Salud (SNS); un anuncio que es una buena noticia porque pretende abordar desafíos pendientes y, sobre todo, abre la oportunidad a un debate sobre nuestra sanidad en las Cortes Generales. Debate que debemos aprovechar en beneficio de la modernización del SNS.

Responde a objetivos planteados en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia e incluye doce de las propuestas de la Comisión para la Reconstrucción social y económica que fueron aprobadas el año pasado por parte de los grupos parlamentarios.

Entre otras cuestiones, plantea la gestión directa pública de los servicios sanitarios y sociosanitarios como fórmula preferente en el SNS y recupera la cartera común de servicios única, ahora dividida en cartera común básica de servicios asistenciales, suplementaria y de servicios accesorios. De igual forma, se incluyen las garantías necesarias para que no puedan introducirse nuevos copagos sanitarios y pretende contribuir al aumento de la participación social y de las organizaciones de pacientes en los órganos de asesoramiento del Consejo Interterritorial del SNS.

En mi opinión es una iniciativa que va a generar un intenso debate que, de manera oportuna, nos va a permitir reflexionar, debatir y, estoy convencido de ello, consensuar las respuestas necesarias sobre algunas de las cuestiones clave para modernizar y actualizar las estructuras, los instrumentos y los objetivos del SNS en los tiempos que nos ha tocado vivir.

Necesitamos una sanidad pública fuerte, con una orientación clara a la equidad y la cohesión y con garantías de universalidad desde planteamientos sostenibles. Y necesitamos que la renovación de proyecto de SNS que se estableció nuestro país con la Ley General de Sanidad de 1986 aspire a fortalecer el sistema con vocación de permanencia en el tiempo ya que una buena sanidad pública es algo esencial para el bienestar. Y ello se ha puesto de manifiesto en la pandemia de COVID-19 que aún nos afecta.

Esta Ley debería culminar su aprobación con un amplio consenso político y con una apuesta presupuestaria en los aspectos que resulten imprescindibles para cumplir sus objetivos. La equidad es el objetivo esencial del SNS que más conecta con las aspiraciones y expectativas de la sociedad. Compete a todos trabajar por los objetivos de esta Ley y aportar su granito de arena al objetivo esencial de una sanidad equitativa, universal, de calidad y orientada a la cohesión.

Es por eso que quiero señalar que esta iniciativa del Gobierno nos reta a todos y, en especial, a las fuerzas políticas que tienen ante sí una enorme oportunidad para servir a la sociedad desde el consenso. Ojalá sea así y las fuerzas políticas estén a la altura.