En Aragón, cada año hay 3.000 personas que sufren un ictus

Expertos afirman que el 80% de estos accidentes cerebrovasculares son prevenibles mediante el control de factores de riesgo como hipertensión y tabaquismo.

Cada año, más de 3.000 personas en Aragón experimentan un ictus, convirtiéndose en la primera causa de muerte entre las mujeres y la tercera en hombres en la región. Esta enfermedad cerebrovascular no solo tiene consecuencias físicas y mentales graves, sino que también puede dejar secuelas invisibles para el resto de la sociedad, como problemas de comunicación y dificultades para tragar alimentos, conocidas como disfagia.

Para concienciar sobre estos efectos y la importancia de la prevención, la Asociación Ictus de Aragón (AIDA) y varios hospitales aragoneses han organizado eventos con motivo del Día Mundial del Ictus, el 29 de octubre. Bajo el lema “La realidad del ictus: vivir y convivir con alteraciones de la deglución y comunicación”, la campaña busca visibilizar los problemas que enfrentan los afectados y la importancia de su detección temprana.

Secuelas de un ictus

Uno de los principales problemas que enfrentan los supervivientes de un ictus es el impacto en la comunicación. La afasia, un trastorno del lenguaje que dificulta hablar, entender, leer y escribir, afecta a una gran parte de quienes sobreviven a este evento, afectando entre el 33% y el 55% de los pacientes. Marta Mañeru, logopeda de AIDA, ha subrayado que esta dificultad afecta significativamente la interacción con otras personas, y hace que quienes la padecen se aíslen por no poder comunicarse. Además, se estima que un 30-50% de los supervivientes experimentan disfagia, lo que significa que tienen problemas para tragar alimentos, lo que representa un riesgo no solo para la salud física, sino también para el bienestar social y emocional del afectado.

La rehabilitación logopédica se vuelve esencial para recuperar las capacidades comunicativas y de deglución. Mañeru ha explicado que el trabajo del logopeda va más allá del tratamiento del trastorno del lenguaje; se trata de ayudar a la persona a reconectar con su entorno y su vida previa al ictus, porque detrás de cada caso hay una persona que merece tener una vida plena. La falta de esta atención adecuada puede aumentar el riesgo de aislamiento social y llevar a problemas de salud mental.

Prevención

Javier Marta, jefe de Neurología Vascular en el Hospital Universitario Miguel Servet, ha enfatizado que el 80% de los ictus podrían prevenirse mediante un control adecuado de los factores de riesgo. La hipertensión, el tabaquismo y el colesterol alto son algunos de los desencadenantes que podrían evitarse o reducirse mediante un estilo de vida saludable y revisiones periódicas.

El neurólogo ha señalado también que los ictus están disminuyendo en personas mayores, de entre 75 y 85 años, pero en edades medias (45 a 55 años) la incidencia no baja con la misma rapidez, especialmente en los hombres. Esto apunta a la necesidad de concienciar más sobre los síntomas y la prevención entre la población joven y de mediana edad, quienes suelen subestimar el riesgo.

Síntomas de alerta

La neuróloga Elena Muñoz, presidenta de la Sociedad Aragonesa de Neurología (SARAN), ha explicado que la rapidez en la respuesta ante los síntomas de un ictus es crucial para minimizar el daño cerebral. Los síntomas de alerta incluyen la desviación facial, la debilidad en un brazo o una pierna, las alteraciones del lenguaje y la pérdida de visión en uno o ambos ojos. Ante cualquiera de estas señales, “lo mejor es activar un Código ictus a través del 061, pero si esto no es posible hay que acudir al médico de Atención Primaria, a Urgencias del hospital… pero sobre todo consultar”, ha indicado Muñoz. Aragón cuenta con una red coordinada de servicios de urgencia que permite atender de forma rápida y equitativa a quienes sufren un ictus.

Cada año, en Aragón, se registran aproximadamente 2.000 casos de ictus isquémico y 500 casos hemorrágicos, lo que representa un 3% del gasto en salud. El Código Ictus ha permitido reducir la mortalidad en un 30% en la región, además de facilitar el acceso a tratamientos avanzados como la trombectomía y la medicación intravenosa, incluso en áreas alejadas de las unidades de Neurología Vascular.

Rehabilitación integral

Para ofrecer apoyo continuo a los supervivientes y sus familias, la Asociación Ictus de Aragón (AIDA) proporciona rehabilitación integral en sus instalaciones. Esta incluye la atención de un equipo transdisciplinar de logopedas, neurólogos y terapeutas ocupacionales, quienes trabajan para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Cerca de 700 familias forman parte de AIDA, y semanalmente atienden entre 170 y 180 personas.

Además, AIDA organiza charlas, talleres y eventos de concienciación, como el acto médico central del Día Mundial del Ictus el próximo 31 de octubre. Este evento, que se celebrará en el Patio de la Infanta de la Fundación Ibercaja, contará con la participación de reconocidos especialistas en neurología y logopedia, y se otorgará el galardón “Cerebro de Oro” a los médicos Ana Coarasa y Alfredo Blasco por su contribución en la rehabilitación de pacientes afectados por ictus.


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