Aragón se ha posicionado como la comunidad autónoma con el mayor número de algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) en el Sistema Nacional de Salud (SNS), alcanzando los 34 desarrollos según datos del Ministerio de Sanidad. Este liderazgo no es casual, sino el resultado de una «apuesta política fundamentada en criterios técnicos» que busca transformar profundamente el sistema ante retos ineludibles como el envejecimiento poblacional, la dispersión territorial y el aumento de la cronicidad.
La Estrategia responde a que en 2039 el 25% de la población superará los 65 años. Las patologías crónicas suponen el 80% de las consultas en Atención Primaria y el 85% de los ingresos en Medicina Interna, generando más del 70% del gasto sanitario.
En una entrevista con Gaceta Médica, Joaquín Velilla, Director General de Salud Digital del Gobierno de Aragón, desgrana los cimientos de esta estrategia digital que transformará el servicio de salud aragonés, y clarifica el papel de la IA: «una herramienta de asistencia que debe estar al servicio de los profesionales del propio sistema de salud«.
Velilla reconoce que «aunque la formación (de los profesionales sanitarios) es uno de los handicaps», «más de la mitad de los profesionales ya utilizan esta herramienta. La IA ha venido para quedarse, y va a ser una asistencia cada vez más importante para nuestros profesionales, pero no va sustituirlos nunca, no va tener esa capacidad dentro de un quirófano o de entender el ámbito psicosocial de un paciente… El profesional es el responsable del diagnóstico, la IA va a ayudar y va a mejorar el diagnóstico».
En el ámbito de la responsabilidad clínica, Velilla es categórico: «La IA es una herramienta de asistencia; por lo tanto, la última palabra siempre recae en el profesional, incluso ante los inevitables fallos algorítmicos».
Los pilares técnicos: Medicina personalizada y desafíos demográficos
La Estrategia de Salud Digital de Aragón no se basa en modas, sino en la necesidad de ofrecer una sanidad más eficiente, humana, personalizada y sostenible. Velilla explica que la columna vertebral de esta transformación es la medicina personalizada. Esta rama se apoya en el futuro de la genética y la genómica, el estudio de la anatomía patológica (biopsias y tumores), y la influencia de los estilos de vida del paciente (tabaquismo, sedentarismo). La IA actúa como la tecnología disruptiva que potencia estos análisis, «pudiendo alcanzar conclusiones que antes se nos escapaban».
La necesidad de esta transformación es palpable: las patologías crónicas suponen ya el 80% de las consultas en Atención Primaria y el 85% de los ingresos en Medicina Interna. Además, la población aragonesa se enfrenta al reto de que un 25% superará los 65 años en 2039.
Para combatir la dispersión territorial y garantizar la equidad, la estrategia se basa en modelos híbridos, como el Anillo Digital para pruebas radiológicas y la telemedicina. Este sistema está extendiendo a la anatomía patológica, incluyendo imágenes de microscopio de pruebas de tumores. Este sistema permite que el diagnóstico histológico viaje en la red, facilitando que la imagen sea analizada por cualquier especialista de la comunidad.
“Nuestra finalidad es un sistema sanitario en el que todo el mundo tenga el mismo acceso en cuanto a su diagnóstico y tratamientos”
Velilla asegura que «debemos aprovechar el potencial de la tecnología para transformar el sistema sanitario, nos ayuda a liberar tiempo clínico para concentrarlo en una mejor y mayor atención a nuestros pacientes. Podemos mejorar los diagnósticos, trabajar en sanidad preventiva y personalizada, más rápido. Es importantísimo ese diagnóstico precoz. Esto ya es una realidad».

Del piloto a la práctica clínica: Los proyectos que liberan tiempo
De los 34 algoritmos, Velilla aclara que «cinco o seis están ya implantados» y en funcionamiento, mientras que la mayoría están en fase de prueba piloto. El principal objetivo de estas herramientas es «liberar tiempo clínico para que el profesional sanitario pueda dedicarlo a una mejor atención».
Los 34 desarrollos activos incluyen asistentes conversacionales, sistemas automatizados de triaje, análisis genómico, interpretación de imagen médica y apoyo al diagnóstico de enfermedades raras.
Entre los proyectos más avanzados y que mejores resultados están dando se encuentra SALUD-GPT, un asistente virtual que contribuye al diagnóstico. Velilla subraya que esta herramienta está totalmente implantada en la práctica clínica y trabaja con el doctor, no con el paciente.
Otro ejemplo es la transcripción y codificación automática, activa en Atención Primaria y con planes de expansión a la hospitalaria, que transcribe la conversación médico-paciente. «El feedback de los profesionales es muy bueno», destaca Velilla. El impacto de esta transcripción va más allá del ahorro de tiempo administrativo, permitiendo una mayor efectividad y un mayor tiempo para la atención al paciente. Entre los seis algoritmos que ya están implementados, mientras el resto permanece en pruebas, también cabe destacar la gestión inteligente de las citas, o telemedicina para las zonas rurales, u otros sistemas como la automatización de la agenda de las citas y las pruebas, con un análisis de datos que buscará «utilizar esa información para predecir lo que está por venir», ayudando a la gestión de la demanda de pacientes, «con el objetivo de reducir la lista de espera».
“El paciente va a recibir un trato más humano, va a notar que profesional le va a escuchar mientras esa ia está procesando la conversación. Permite una medicina más personalizada, incluso el paciente va a tener un resumen detallado mucho más fácil de entender, empoderando al paciente”
Otro ejemplo tangible es la interpretación radiológica asistida por IA en Teruel, donde un algoritmo ofrece un valor positivo o negativo con una precisión del 99,9% en el hospital Obispo Polanco, un nivel equiparable al de «más de tres radiólogos expertos». Además, sistemas como el Sistema de Información Genómica en Aragón (SIGENARA) y la plataforma para enfermedades minoritarias UNICAS buscan compartir datos genómicos en red, facilitando el diagnóstico precoz y la medicina de precisión.
«La verdad es que el proyecto UNICAS nos permite ver como la tecnología y nuestros profesionales sanitarios están involucrados con estos niños con enfermedades raras. Nos deja ver que está viniendo ya todo este cambio de paradigma de la asistencia sanitaria pública. Por ejemplo, compartiendo datos genómicos y diagnósticos entre comunidades autónomas nos va a permitir predecir riesgos…», explica Velilla.
«Lo siguiente va a ser un resumen del paciente en dos segundos. O sea, con pacientes pluripatológicos, al profesional le cuesta varios minutos saber cuál es el antecedente de ese paciente». Los algoritmos implantados incluyen el apoyo a la radiografía simple, TACs y resonancias, llegando a permitir un «ahorro de 10 minutos en el diagnóstico de imágenes, con el 99% de exactitud». También se utilizan herramientas de imagen con IA en colonoscopias, por ejemplo.
El proyecto TuCitaSALUD por WhatsApp reduce la no asistencia o permite la reprogramación de citas en hasta un 6%. Este proyecto se utiliza para gestionar la demanda y reducir la lista de espera. Además, la estrategia incluye la telemonitorización de los pacientes en su lugar de vivienda y proyectos de clínica interoperable y de índole quirúrgico.
Ética, responsabilidad y la soberanía del dato
La irrupción de la IA «requiere un gran trabajo detrás en ciberseguridad, gestión ética y adaptación normativa«. Las acciones de Aragón están alineadas con el Reglamento Europeo 2024/1689 sobre IA, que exige un uso «ético y seguro» de la tecnología.
Una de las mayores preocupaciones es la gestión de la información, dado que «los datos sanitarios son muy sensibles». Velilla asegura que «el sistema aragonés garantiza la privacidad mediante el uso de infraestructura propia». Pese a que las herramientas están diseñadas por proveedores externos, «los datos se mantienen siempre codificados«, garantizando la privacidad.
“La inteligencia artificial va a ayudar, va a mejorar y va a asistir a nuestros profesionales. Pero nuestros profesionales no se tiene que fiar nunca. Todavía estamos revisando los resultado, porque hay ‘alucinaciones’”
En la búsqueda del Gobierno de Aragón con «una transformación profunda, ética y estratégica de nuestro sistema sanitario», todas las herramientas tecnológicas deben tener certificado europeo y ser tratadas como «producto sanitario». Los servidores de SALUD-GPT están dentro del marco de la historia clínica del paciente, y no van a ningún servicio externo tipo OpenAI, garantizando que el dato está en un «marco controlado».
El futuro: gobernar a la IA, para no ser gobernados por ella
Aunque la IA ha venido para quedarse, el Director General insiste en que «nunca va a sustituir la capacidad del profesional para el trato humano, la exploración, la improvisación en un quirófano o la consideración del ámbito psicosocial del paciente«.
Respecto a la rápida obsolescencia tecnológica, Velilla asegura que esta estrategia está diseñada para la actualización continua. Sin embargo, el gran reto de futuro pasa por la soberanía tecnológica.
“Crear plataformas y marcos estructurales, arquitecturas propias de cada departamento, de tal manera que seamos nosotros los que gobernemos inteligencia artificial y no las empresas externas”
Aragón trabaja coordinadamente con el Ministerio de Sanidad para alinear sus acciones con el marco nacional, «buscando que esta transformación digital se traduzca en una medicina más equitativa, más igualada. Cada año implementaremos cosas nuevas«.