Madrid se convierte en la primera CCAA en vacunar a mayores de 60 años frente al VRS

La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha destacado que espera "reducir los ingresos y la afectación grave en un 82%"

La sanidad pública madrileña ha dado un paso adelante en la prevención de enfermedades respiratorias, posicionándose como la primera de España en iniciar una campaña de vacunación frente al Virus Respiratorio Sincitial (VRS) dirigida a personas mayores con perfiles de riesgo. La iniciativa, que arrancó el 15 de septiembre, busca replicar el éxito obtenido con la inmunización de lactantes en 2023, que consiguió una drástica reducción del 90% en los ingresos hospitalarios por bronquiolitis.

Durante su visita al dispositivo de vacunación del Hospital Gregorio Marañón, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, calificó la iniciativa como «otro nuevo hito en la sanidad madrileña, una sanidad proactiva y no reactiva a la enfermedad». La consejera explicó que esta medida es crucial, ya que el VRS tiene un impacto severo y a menudo subestimado en la población mayor de 60 años, el principal foco de atención de esta campaña. «Hemos estudiado que un 43% de los ingresos hospitalarios de nuestros adultos mayores se producen por este virus», señaló Matute, añadiendo que también supone una «causa de mortalidad por complicaciones cardíacas y de insuficiencia respiratoria. Por eso es importante también cortar esa cadena de transmisión».

La campaña tiene un doble objetivo: proteger a 50.000 personas mayores de 60 años que viven en residencias y a otros 3.000 pacientes con factores de alto riesgo, como aquellos que han recibido un trasplante de órganos en los últimos dos años, «aunque posteriormente iremos ampliando estos cortes de vacunación», dependiendo de los resultados alcanzados y la actualización de la evidencia científica. La Comunidad de Madrid ha adquirido 100.000 dosis con una inversión de 12 millones de euros, que protegerán a los pacientes durante aproximadamente tres años, como en el caso de la vacuna Arexvy (GSK), la utilizada en este lote adquirido por la sanidad madrileña.

Matute subrayó la importancia de la prevención y de «hablar más de salud que de enfermedad«. «Buscamos evitar que la población mayor no solo enferme, sino que muera por el VRS. En la Comunidad de Madrid somos pioneros y somos referentes en una de las mejores campañas y programas de vacunación precisamente para evitar que enfermes, que es lo que tenemos que hacer, una sanidad proactiva y no reactiva a la enfermedad«, concluyó.

Un virus peligroso en los extremos de la vida

Aunque históricamente el VRS se ha asociado a la bronquiolitis en bebés, los expertos subrayan su peligrosidad en el otro extremo de la vida. Emely García Carrasco, médico de Medicina Preventiva del Hospital Gregorio Marañón, explicó que «el VRS puede derivar en una coinfección bacteriana». «Tú tienes un sistema respiratorio que ya está tocado por un virus, o sea, que ya está más debilitado para defender y deja esas vías respiratorias más débiles para que otros virus puedan producir neumonía«, detalló García. Esta sobreinfección puede llevar a hospitalizaciones e incluso la necesidad de ventilación mecánica. Respecto a la mortalidad, la doctora García estima que puede ser de «más de un 6%», afectando principalmente a mayores por sus comorbilidades asociadas.

Logística y pacientes de alto riesgo

La campaña se despliega en dos frentes. Para los residentes, la vacunación se lleva a cabo in situ a través de las Unidades de Atención a Residencias (UAR) de Atención Primaria. «Vamos a las residencias, para llevar la salud donde el paciente lo necesita», destacó Matute.

Por otro lado, los pacientes de alto riesgo son vacunados en los hospitales. César Fernández Maqueda, enfermero coordinador en el Gregorio Marañón, recordó que «siempre recomendamos encarecidamente que se administren la vacunación programada», ya que en ellos la enfermedad «sería más aguda». Según Fernández, los efectos secundarios de la vacuna suelen ser leves y pasajeros, como cansancio o molestias en el brazo, no superando las 24 horas.

Calendario completo de inmunización

Esta campaña se integra en una estrategia más amplia de prevención. Además de la campaña frente al VRS, que comenzó el pasado 15 de septiembre, la inmunización de lactantes comenzará su tercera campaña el 1 de octubre, mientras que la vacunación conjunta de la gripe y la COVID-19 se iniciará el 15 de octubre para la población diana.

Reclamaciones al Gobierno central y Estatuto Marco

En un tono más reivindicativo, la consejera aprovechó la ocasión para denunciar la infrafinanciación que, a su juicio, sufre la región por parte del Gobierno central. Confirmó el envío de una carta reclamando 33 millones de euros por la atención sanitaria prestada a la población penitenciaria. «También tenemos el fondo de garantía de compensación entre comunidades autónomas que está caducado hace más de 10 años y que no nos revierte toda aquella atención sanitaria que proveemos a la gente que viene de otras comunidades. Nos deben muchísimo más, a nosotros y otra comunidades autónomas», aseveró Matute. También mencionó otras deudas como la atención sanitaria a personas desplazadas, que superaría los nueve millones de euros, según las estimaciones del Gobierno regional.

La consejera aportó cifras para ilustrar la carga asistencial: 37.000 pacientes de otras regiones con enfermedades graves atendidos en los centros de referencia madrileños, 360.000 atenciones a desplazados y 190.000 a personas en situación irregular. «Cuando oigo hablar de ensanchar la sanidad o de que la estamos desguazando, yo tengo muy claro quién ensancha la sanidad, que es la Comunidad de Madrid, y quién la está encorsetando y reduciendo», sentenció, insistiendo en la falta de financiación por parte del Gobierno central, que se habría reducido a cerca de la mitad en la región, algo que complica, según Matute, «la contratación de personal, la adquisición de material y la puesta en marcha de nuevos proyectos piloto».

En cuanto a las negociaciones del Estatuto Marco, la Consejera de Sanidad añadió que «veo complicado que se llegue a un acuerdo con el Estatuto Marco, porque ningún colectivo está contento. Lo que no podemos es enfrentarnos. Desde luego no han hablado con todos. Tiene que servir para la mejora de las condiciones, y no para que sea regresivo y lesivo como es lo que tenemos hoy encima de la mesa».


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