‘European Beating Cancer Plan: ¿lo estamos cumpliendo?’ Es el titulo con el que comenzó la tercera mesa de debate del XIV Foro ECO 2026. Delvys Rodríguez, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Insular de Gran Canaria y Emilio Esteban, jefe de Servicio de Oncología Médica del Hospital Central de Asturias fueron los encargados de moderar el encuentro que comenzó con la ponencia de José María Martín Moreno, coordinador de políticas sanitarias europeas y globales ECO y catedrático de Salud Pública de la Universidad de Valencia.
En la apertura de la mesa, Emilio Esteban destacó que «hablando sobre el recorrido que hemos tenido que hacer desde la puesta en marcha de este plan en 2021, estamos ya en 2026 y debemos reflexionar sobre los objetivos que nos marcamos: desarrollar políticas de prevención y cribado, reducir asimetrías en el acceso a estrategias terapéuticas, y disponer de datos claros que nos permitan evaluar qué estamos logrando realmente, tanto en Europa como en España».
Algo que, tal y como se fue viendo en las mesas anteriores, «en términos de investigación y calidad asistencial, aún carecemos de cifras sólidas que nos permitan registrar y analizar nuestras acciones de manera efectiva. Por eso es el momento de hacer una reflexión profunda sobre este tema».
Por su parte, Delvys Rodríguez, señaló que «es importante destacar que este plan no es solo una declaración política; se trata de una hoja de ruta clara, cuantificada y ejecutable. En medicina, lo que no se mide no se puede mejorar. Si hacemos un símil con los ensayos clínicos, hoy podríamos plantearnos si realmente estamos alcanzando los ‘endpoints‘ de este ensayo clínico en España».
Logros y desafíos del Plan Europeo contra el Cáncer
En el marco del debate sobre los avances del Plan Europeo contra el Cáncer, José María Martín Moreno, ofreció una visión amplia sobre los logros, retos y prioridades de esta iniciativa europea. El experto destacó que, más allá de la política cotidiana, «la política con mayúsculas es el arte de hacer posible lo que es necesario, y en el caso del cáncer, esto significa reducir la carga de la enfermedad y las desigualdades entre los distintos Estados miembros».

El experto describió el Plan Europeo contra el Cáncer (EBCP, por sus siglas en inglés) como un programa integral, estructurado en cuatro pilares: prevención, detección precoz, diagnóstico y tratamiento, y calidad de vida. «No es solo añadir años a la vida, es añadir vida a los años», destacó. En concreto, se establecieron objetivos como invitar al 90% de la población elegible a programas de cribado de cáncer de mama, colon y cérvix, así como la introducción de nuevos cribados, como el de pulmón.
En materia de investigación y atención clínica, Martín Moreno señaló la creación de la Red Europea de Centros Oncológicos Integrales, que busca conectar asistencia, investigación e información. También mencionó iniciativas en medicina personalizada y genómica, así como plataformas digitales como el Cancer Digital Center, que permite a pacientes y supervivientes acceder a información y gestionar sus datos de manera más eficiente. «Lo que no se mide no se conoce», recalcó, subrayando la importancia de disponer de registros homogéneos y de calidad.
El experto advirtió, no obstante, sobre los desafíos que aún persisten. Entre ellos citó barreras financieras, falta de infraestructura y recursos humanos, coordinación institucional insuficiente, baja prioridad política en algunos países y desigualdades en la implementación de los programas. «Lo primero que habría que hacer es centrarse en implementar las acciones ya existentes del plan más que crear nuevas iniciativas», insistió, alertando sobre la tendencia a generar proyectos sin garantizar su ejecución efectiva.
Martín Moreno dedicó un apartado especial al cáncer pediátrico, la supervivencia a largo plazo, la calidad de vida y el apoyo psicosocial. Señaló que se han destinado 125 millones de euros específicamente para priorizar el cáncer infantil y se han creado redes de supervivientes juveniles desde 2022. También mencionó los esfuerzos por promover derechos como el «derecho al olvido» para facilitar el acceso a servicios financieros y laborales de pacientes que han superado la enfermedad.
Sobre la financiación y sostenibilidad del EBCP, recordó que hasta abril de 2024 se habían invertido 532 millones de euros en proyectos relacionados con la prevención, tratamiento, calidad de vida y reducción de desigualdades. Sin embargo, alertó sobre los recortes previstos tras 2027, que podrían limitar la efectividad del plan y la capacidad de los Estados miembros para implementar medidas de control del cáncer. «Cualquier reducción en la inversión prevista pone en riesgo los avances logrados y limita la capacidad de responder eficazmente a las prioridades sanitarias del continente», advirtió.
Finalmente, Martín Moreno subrayó la importancia de la cooperación y coordinación a nivel nacional e internacional. Destacó que España debe fortalecer la implementación efectiva del plan, mejorar la monitorización y garantizar la participación activa de todos los agentes implicados. «Ignorar la complejidad es un fraude. Esto es muy complejo, pero mañana no estará tan lejos si empezamos desde ya», concluyó, llamando a mantener la presión y el compromiso para lograr un control efectivo del cáncer en Europa.
Retos de prevención, gobernanza y sociedad civil
Por otro lado, Ramón Reyes, presidente de la Asociación Española Contra el Cáncer; Isabel Rubio, presidenta European Cancer Organisation y Ramón Salazar, jefe de Servicio de Oncología Médica del ICO Hospitalet, Barcelona, iniciaron el debate que se centró en cuatro puntos clave: seguimiento y gobernanza del Plan, prevención y cribado, desigualdades en acceso a la atención oncológica e investigación y coordinación paneuropea.
Según los expertos, uno de los pilares más importantes, y sobre el que más se ha incidido en el plan europeo, es la prevención y los programas de cribado. Sin embargo, en España existen importantes carencias en la recopilación de datos y en la coordinación entre comunidades autónomas.
«En España no hay datos, prácticamente de nada, y tampoco me parece que haya mucha voluntad de que los haya», señaló Isabel Rubio. La falta de estructuras para recoger información obliga a depender de registros parciales, como los del Hospital del Mar en Cataluña, que no se comparten de manera efectiva entre regiones. «Esta situación genera una visión fragmentada que dificulta evaluar la efectividad de los programas de cribado y prevención», indicó la especialista.
El cáncer colorrectal es un ejemplo claro de esta problemática. «Estamos en niveles muy bajos en algunas comunidades porque no se invierte en colonoscopias, porque no hay quien las haga y porque los sistemas entre la Atención Primaria y hospitalaria no están bien conectados en muchas autonomías», explicó Rubio que también señaló que «mientras tanto, los programas de cáncer de mama presentan mejores resultados, situándose a niveles comparables con los países nórdicos, gracias a una mayor participación ciudadana y a su implementación temprana». Sin embargo, incluso en este ámbito, algunas comunidades han retrasado la edad de inicio del cribado, contraviniendo recomendaciones europeas.
La gobernanza emerge como un tema crítico en la discusión. Coincidieron en que la ausencia de una coordinación efectiva compromete la prioridad que debería darse al paciente y al profesional sanitario. «El abordaje del cáncer se tiene que hacer con una gobernanza en la que el paciente esté por encima de todo. En España hay una falta de gobernanza, los datos no se intercomunican y los programas no están correctamente dirigidos», subrayó Ramón Reyes. La descentralización, con 17 comunidades autónomas, añade complejidad a la implementación uniforme de políticas y programas, dificultando que se cumplan las directrices europeas.
A nivel europeo, también existen desafíos. Aunque la Comisión Europea ha declarado que el 90% de los puntos clave del European Beating Cancer Plan están implementados, la ausencia de datos precisos limita la verificación de esos avances. «Si no tenemos datos, ¿cómo lo podéis decir? Habrá que recogerlos, pero necesitaremos fondos para hacerlo. Y no hay fondos», lamentó Reyes, reflejando la postergación de ciertos programas a pesar de su relevancia estructural.
Otro aspecto crucial señalado fue la necesidad de fortalecer la sociedad civil en España. A diferencia de otros países europeos, donde asociaciones de pacientes como Europa Donna o similares tienen capacidad de influencia sobre leyes y políticas, en España la participación ciudadana organizada es limitada, aseguró Rubio. «España necesita que los especialistas del cáncer levanten la voz para cambiar lo que consideran necesario», afirmó, enfatizando que la responsabilidad no recae solo en los políticos, sino también en los profesionales y asociaciones de pacientes.
Indicadores claros
La importancia de indicadores claros y cuadros de mando también fue destacada. «Faltan cuadros de mando con indicadores y resultados en todos los apartados del plan europeo contra el cáncer y por países y regiones europeas», señaló Ramón Salazar. En Cataluña, por ejemplo, la tasa de respuesta al cribado de cáncer de colon no alcanza el 50%, mientras que en cáncer de mama es del 70% y en vacunación contra el HPV llega al 90%. Las diferencias socioeconómicas agravan aún más estas desigualdades: en zonas más desfavorecidas, la participación en programas de cribado puede descender hasta el 30%, explicó Salazar.
La prevención y el diagnóstico precoz siguen siendo fundamentales para curar el cáncer, pero la innovación terapéutica también es clave. La demora en la llegada de fármacos aprobados por la EMA genera inequidad, ya que dependiendo de la comunidad autónoma, los pacientes pueden acceder a ciertos tratamientos antes o después que otros. Esto evidencia que la implementación del European Beating Cancer Plan no solo depende de la aprobación de medicamentos, sino también de la voluntad política y de la coordinación administrativa a nivel nacional.
Varios participantes coincidieron en la necesidad de asumir responsabilidades desde la sociedad civil. Organizaciones como la Fundación Eco pueden ejercer presión para que los gobiernos y las comunidades autónomas prioricen el cáncer, facilitando la implementación de las recomendaciones europeas. «Tenemos que organizarnos, ponernos una serie de objetivos y decir: ‘a partir de ahora, estos son los pasos que vamos a dar'», señaló Rubio, quien destacó la importancia de la acción colectiva y de la voz activa de los profesionales médicos.
La calidad de vida de los pacientes fue otro eje de preocupación. A pesar de que España registra la menor mortalidad por cáncer de toda Europa, esto no refleja necesariamente un bienestar integral. «El gran problema es que no tenemos ni idea de la calidad de vida de los pacientes», declaró Rubio. Por ello, programas de reintegración laboral y apoyo social son esenciales para garantizar que los supervivientes puedan retomar su vida cotidiana y laboral. En este sentido, Reyes destacó que desde la AECC están probando protocolos en 27 empresas para facilitar la compatibilidad entre tratamiento y trabajo, en colaboración con ministerios y entidades sociales.
Finalmente, los expertos destacaron la necesidad de planificación presupuestaria y asignación de recursos condicionados a resultados. «Cuando se plantean los presupuestos a comunidades autónomas, sistemas de primaria, hospitales, redes de hospitales, hay que poner condicionantes: si hay información de resultados, te pago tal; si no, te pago menos», explicó Emilio Esteban. Esto permitiría incentivar la mejora continua de los programas de cribado y prevención, además de fomentar la innovación terapéutica y la equidad entre regiones.
El debate cerró con un mensaje de responsabilidad compartida: la lucha contra el cáncer no es coyuntural, sino estructural. La prevención, la innovación, la gobernanza y la sociedad civil deben alinearse para garantizar resultados sostenibles. España, pese a sus carencias, cuenta con bases sólidas y resultados alentadores en mortalidad, pero queda un largo camino para asegurar que los pacientes reciban atención equitativa y de calidad en todo el territorio.