Carmen Fúnez, vicesecretaria de Sanidad y Política Social del PP, deja claro que su partido no comparte el texto para el nuevo Estatuto Marco pactado por Mónica García y los sindicatos del Ámbito, al considerar que no responde a un verdadero consenso con los profesionales. La dirigente popular denuncia, en una entrevista con Gaceta Médica, que Sanidad ha excluido de la negociación a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) y que se ha reunido «a rastras» con el Comité de Huelga en el que está integrado este sindicato. Para el PP, el Ejecutivo pretende presentar como un gran acuerdo un texto que, según critican, nace sin el respaldo real de los médicos y con un enfoque propagandístico, después de que García lo calificara de «innovador» y de «amplio alcance», destacando mejoras «largamente soñadas» dentro del SNS.
La responsable de Sanidad del PP expresa su postura ante medidas como la reforma de las guardias o el nuevo marco de cómputo de jornada, que la ministra defiende como el fin de las jornadas de 24 horas. Frente a ese discurso, el PP rechaza que se trate de una transformación trabajada y consensuada, y cuestiona que se presente como la respuesta definitiva a «las reivindicaciones de 20 años», cuando, a su juicio, se ha construido «sin planificación, sin más financiación y sin más profesionales». A pesar de que la ministra agradeció el papel de las CCAA, Fúnez denuncia que no se ha contado con ellas ni con los médicos.
Pregunta. Las guardias se reducen de 24 a 17 horas, pero se podrían ampliar en «difícil cobertura» o fines de semana y festivos. Además, los excesos se fijan con un límite máximo de 150 horas al año, a la par que se establece una duración máxima de trabajo semanal, en computo cuatrimestral, de 45 horas semanales. ¿Le parece correcto al PP? ¿Qué propone en su lugar el partido?
Respuesta. Las guardias es el claro ejemplo de en qué ha convertido la ministra de Sanidad esta reforma del Estatuto Marco: un paripé que no cuenta con los profesionales y que no conduce a nada. Por un lado, Mónica García vende que se reducen las guardias, pero por otro deja por escrito que estas guardias se pueden ampliar en función de las necesidades: ¿En qué quedamos? Quien pone al sistema en situación de necesidad es el propio Gobierno bloqueando una ampliación suficiente del número de plazas MIR.
El problema, como siempre con este proyecto de Estatuto Marco, es de fondo y de la letra pequeña. Reducir las guardias sin planificación, sin más financiación y sin más profesionales es un brindis al sol. Son palabras vacías de medidas y de presupuestos. En el Partido Popular creemos que es necesario mejorar las condiciones laborales de los médicos y la reducción de las guardias, pero también vemos imprescindible hacerlo con ellos, con rigor y sin promesas vacías que se convierten en engaños para los profesionales.
Cualquier cambio en este sentido ha de ir acompañado de la habilitación de más plazas MIR para que haya más médicos, incentivos para cubrir puestos de difícil cobertura, así como unos presupuestos y una financiación autonómica que tenga en cuenta la inversión en Sanidad y ofrezca los recursos necesarios.
P. El anteproyecto recoge la prohibición de compatibilizar para cargos intermedios e impone la dedicación exclusiva del personal directivo. ¿Está de acuerdo el PP con estas medidas? ¿Qué alternativa plantearía?
R. ¿Han escuchado a los médicos y al resto de profesionales para poner en marcha estas medidas? Pues, de momento, lo que estamos viendo es que la ministra ha decidido excluir a un actor tan importante como el CESM. En el Partido Popular lo que creemos es que el Sistema Nacional de Salud necesita urgentemente más profesionales.
Esto se logrará, básicamente, con dos cuestiones: la primera, a través de la ampliación de plazas MIR para que haya más profesionales formados y disponibles; la segunda, a través de la atracción de talento. Desde luego, esta atracción y consolidación del talento no se puede conseguir sin flexibilidad e imponiendo cuestiones ideológicas que en nada mejoran la sanidad.
P. En la clasificación por grupos del anteproyecto, los médicos denuncian que no se les reconoce su formación y responsabilidad. En este sentido, ¿apoyaría el PP un marco específico para facultativos? ¿Cómo plantea mejorar este reconocimiento el partido?
R. Mientras el Gobierno ha ido a rastras, nosotros sí hemos querido reunirnos y escuchar a la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos CESM, y lo que hemos dejado claro es que sí creemos que los médicos deben ver reconocido el papel específico que tienen porque son un eje y pilar fundamental del Sistema Nacional de Salud.
A partir de ahí, hay que hablar con los profesionales y con las comunidades autónomas para ver cuál es la mejor forma de articularlo. Lo que tenemos claro es que la propuesta de un Gobierno de España para los médicos no puede ser el ninguneo y la discriminación a los médicos. Con el Partido Popular eso no pasará.
P. Los médicos denuncian que se les ha dejado fuera de la negociación. ¿Qué podría suponer este descontento de cara a las CCAA? ¿Cómo plantearán los Gobiernos del PP paliar un posible déficit de profesionales?
R. Este es el juego constante del Gobierno: crear problemas e intentar pasárselos a las comunidades autónomas. Lo vemos especialmente en el caso de Sanidad, donde Mónica García está utilizando descaradamente la plataforma que le da el Ministerio para hacer oposición a la Comunidad de Madrid de forma irresponsable y con una total falta de lealtad.
Ya llevamos muchos meses viendo lo que ocurre cuando dejas fuera de una negociación como la del Estatuto Marco a los médicos, y lo vamos a seguir viendo: huelgas, confrontación social, descontento y tensión en el Sistema. ¿Quién termina pagando los platos rotos? Los ciudadanos, que ven cómo sus citas se cancelan o postergan.
Las comunidades autónomas, por supuesto, también terminan asumiendo las consecuencias de la política errática del Gobierno, puesto que son las que gestionan el día a día de la sanidad. Frente a un Gobierno de Sánchez que ha propuesto una oferta claramente insuficiente de plazas MIR, lo que están haciendo los gobiernos autonómicos del Partido Popular es planificar a medio y largo plazo, intentar atraer y fidelizar talento y apostar por unos servicios sanitarios fuertes y de calidad para los ciudadanos.
P. Aún queda un largo camino para que se apruebe el texto definitivo. Se reunió el partido con CESM el pasado domingo. ¿Cómo plantea el PP responder como principal partido de la oposición?
R. Hemos sido claros desde el principio: este proyecto de Estatuto Marco debe retirarse, pero no para guardarse en un cajón, sino para empezar la negociación desde cero, contando con todos los profesionales sanitarios, con los sindicatos, con las comunidades autónomas y con el resto de actores del sector.
Nosotros creemos, y así lo hemos defendido incluso en nuestro programa electoral, que es necesario hacer una reforma del Estatuto Marco, pero ha de ser seria, viable y consensuada, sin imponer ideología y contando con todos, es decir, lo contrario a lo que ha estado haciendo la ministra.
P. Denunciaba el PP que el Ministerio había dejado fuera también a otros ministerios. ¿Qué propuesta retributiva propondría el PP y como hubiera llevado a cabo las negociaciones para evitar que cuestiones que son competencia del Ministerio de Hacienda y del Ministerio de Función Pública estuviesen en el foco?
R. No se pueden negociar condiciones laborales y retributivas con los profesionales sin decir cómo piensas pagarlo y sin contar con otros ministerios implicados. Hacerlo por las bravas, como lo está haciendo la ministra García, solo puede provocar frustración en los profesionales. No contar ni con las memorias técnica, jurídica y económica preceptivas, ni con otros ministerios, ni con unos presupuestos, ni con una financiación autonómica rigurosa es lo que hace que este texto quede en nada: es una nueva chapuza ministerial.
Los profesionales, pacientes y el propio Sistema Nacional de Salud merecen que una reforma como la del Estatuto Marco cuente con un presupuesto suficiente para sostener el Sistema y dar respuesta a las previsiones de crecimiento de la sanidad en España. Esta es la única garantía para poder asumir propuestas retributivas realistas y sufragar todas las mejoras que se propongan. Lo contrario es engañar a los profesionales para conseguir titulares fáciles y vacíos.