Un nuevo choque por los cribados capitaliza el debate sanitario en el Pleno del Senado

La ministra de Sanidad ha acusado al PP de provocar "muertes evitables", mientras el senador popular, Enrique Ruiz Escudero, acusa a la ministra de convertir la sanidad "en un laboratorio de disparates ideológicos"

El debate sanitario en el Senado se convirtió este martes en un enfrentamiento político entre la ministra de Sanidad, Mónica García, y los senadores del Partido Popular. Lo que debía ser una sesión de control sobre las prioridades del Ministerio derivó en un choque directo por la gestión de los cribados oncológicos, las listas de espera y las llamadas «muertes evitables» durante la pandemia. Las acusaciones cruzadas marcaron una sesión en la que la confrontación eclipsó cualquier intento de diálogo.

Un inicio marcado por las acusaciones de la ministra

El senador del PP, Enrique Ruiz Escudero, abrió la sesión preguntando por las prioridades del Ministerio de Sanidad. García respondió con un ataque frontal a la gestión del PP en Madrid, asegurando que su prioridad es «defender la sanidad pública» y recordando que Escudero «firmó cheques al hermano de Ayuso y al grupo Quirón». La ministra acusó al exconsejero de «elevar a Madrid al mayor exceso de mortalidad durante la pandemia» y de «omitir el deber de ayuda a los ancianos de las residencias», a los que vinculó con «7.291 muertes indignas».

Ruiz Escudero replicó denunciando el «sectarismo» del Ministerio y criticando las declaraciones del secretario de Estado de Sanidad sobre los programas de detección precoz del cáncer de mama. Con tono irónico, sostuvo que «la masturbación frente a las mamografías» era una muestra del «desborde intelectual» del departamento, acusando al Gobierno de convertir la sanidad «en un laboratorio de disparates ideológicos». Además, reprochó a la ministra haber generado conflictos con los sindicatos por la reforma del Estatuto Marco y no haber resuelto problemas estructurales como la falta de profesionales o los retrasos en la incorporación de nuevos fármacos.

La protesta del PP

Mónica García respondió que no tienen «ningún complejo», añadiendo que si sienten «un poco de vergüenza, cosa que ustedes no», y recordó que algunas de las comunidades gobernadas por el PP (Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana) acumulan «una línea de muertes evitables». Afirmó que los programas de cribado, precisamente, son una de las herramientas que evitan esas muertes, y acusó al presidente andaluz, Juanma Moreno, de «haberle evitado el cribado de cáncer de mama a las andaluzas». Sus palabras provocaron la protesta del senador Javier Arenas, que exigió respeto «al decoro de la Cámara» y consideró inaceptable que se acusara de «asesinos o homicidas» a tres presidentes autonómicos del PP.

Arenas también cargó contra las declaraciones del secretario de Estado y calificó de «vergüenza» que «alguien defienda la masturbación ante las mamografías», exigiendo a García que repitiera esas afirmaciones fuera del Senado. La sesión se crispó entre interrupciones y reproches, en un clima que reflejó la polarización creciente del debate sanitario.

Ceuta y Melilla, otro frente de confrontación

En la segunda parte de la sesión, el senador popular, Abdelhakim Abdeselam, acusó a la ministra de ser responsable del “caos sanitario” en Ceuta y Melilla y reclamó su dimisión. Denunció la falta de personal, el cierre de unidades hospitalarias y la necesidad de derivar pacientes a otras regiones. Según Abdeselam, el Ministerio gestiona el INGESA «de forma sectaria y fracasada», y reclamó un plan de choque urgente para ambas ciudades autónomas.

García defendió que desde el inicio de la legislatura «se ha fortalecido la sanidad pública en Ceuta y Melilla», con un aumento del 27% del personal sanitario y mejoras en infraestructuras y equipamientos. Aseguró que «los tiempos quirúrgicos se han reducido un 66%» y que los resultados en salud «superan la media nacional». Concluyó recordando que el concepto de «muertes evitables» tiene fundamento científico y reprochando al PP su «desprecio hacia las víctimas y hacia la sanidad pública».

El debate terminó sin acuerdos, pero dejó claro el tono con el que el Gobierno y la oposición afrontan la política sanitaria: los cribados, las listas de espera y la gestión de la pandemia continúan siendo terreno de confrontación y símbolo de dos modelos opuestos de entender la sanidad.


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