La Comisión Europea ha presentado un nuevo paquete de medidas sanitarias con el objetivo de mejorar la salud de los ciudadanos, reforzar la resiliencia de los sistemas sanitarios y modernizar el sector de la salud en la Unión Europea. Las iniciativas se articulan en torno a tres grandes propuestas: el impulso de una industria biotecnológica sanitaria líder a nivel mundial, un plan específico para abordar las enfermedades cardiovasculares y una profunda simplificación de las normas sobre productos sanitarios.
En el ámbito de la innovación, la Comisión ha propuesto la futura Ley Europea de Biotecnología, concebida para desbloquear el potencial biotecnológico de Europa y acelerar el acceso de los pacientes a terapias innovadoras. La iniciativa parte de un contexto en el que el 40% de los medicamentos comercializados en la UE son biomedicamentos y el 75% del empleo biotecnológico se concentra en el ámbito sanitario, con unos 685.000 puestos de trabajo. Entre las medidas clave destaca la creación de un nuevo mecanismo de inversión de la UE para facilitar el acceso a financiación, especialmente para empresas emergentes y proyectos de alto impacto. Además, la propuesta apuesta por reforzar la biofabricación, simplificar las normas regulatorias y acelerar las autorizaciones de ensayos clínicos en todos los Estados miembros, con el fin de reducir costes y acortar los plazos de desarrollo de terapias de vanguardia.
La segunda gran línea de actuación se centra en la lucha contra las enfermedades cardiovasculares, la principal causa de muerte en Europa. A través del plan ‘Corazones Seguros’, la Comisión plantea un enfoque integral que abarque la prevención, la detección precoz y el tratamiento. El documento de la propuesta alerta de que estas patologías provocan cada año 1,7 millones de muertes y afectan a 62 millones de personas, con un coste económico estimado de 282.000 millones de euros anuales. Entre las acciones previstas figuran el impulso de la prevención personalizada a lo largo de la vida, la revisión de la legislación europea sobre el tabaco en 2026, la promoción de dietas más saludables y la actividad física, así como el uso de inteligencia artificial y soluciones digitales para mejorar la predicción del riesgo y la atención clínica. El plan prevé además más de 200 millones de euros adicionales para investigación e innovación en este ámbito.
La tercera propuesta afecta al marco regulatorio de los productos sanitarios, con el objetivo de reducir cargas administrativas y acelerar el acceso de los pacientes a tecnologías seguras e innovadoras. La Comisión plantea una simplificación de las normas europeas para disminuir la incertidumbre de las empresas, especialmente de las pymes, que representan alrededor del 90% de los fabricantes del sector. Las medidas incluyen procedimientos más digitales, plazos más claros para las evaluaciones de conformidad y requisitos más proporcionados según el nivel de riesgo de los dispositivos. Asimismo, se refuerza el papel de la Agencia Europea de Medicamentos, que asumirá una mayor supervisión de la escasez de productos sanitarios y elaborará una lista de dispositivos críticos a nivel europeo.
Desde Bruselas subrayan que estas tres iniciativas están estrechamente conectadas y responden a un mismo objetivo estratégico: garantizar la seguridad de los pacientes, mejorar el acceso a la innovación y asegurar la competitividad a largo plazo del sector sanitario europeo. Con este paquete, la Comisión Europea aspira a sentar las bases de una Unión de la Salud más preparada para afrontar los retos sanitarios presentes y futuros.