Las claves del protocolo común de Sanidad contra la gripe que se votará en la Comisión de Salud Pública

El documento técnico que se votará el 3 de diciembre fija los escenarios de riesgo, indicadores y medidas que marcarán la respuesta coordinada frente a la gripe este invierno

El Ministerio de Sanidad pretende aprobar el documento técnico que servirá de base para el protocolo común de actuación frente a la gripe y otros virus respiratorios en la votación de Comisión de Salud Pública del 3 de diciembre. El texto, elaborado por el Comité Técnico del SIAPR y revisado en noviembre de 2025, establece por primera vez un marco homogéneo de indicadores, niveles de riesgo y medidas escalonadas para todas las comunidades autónomas.

Un sistema unificado para medir el riesgo

Según el documento del nuevo protocolo al que ha tenido acceso Gaceta Médica, el reglamento parte del Sistema de Vigilancia de Infecciones Respiratorias Agudas en España (SiVIRA), que permite monitorizar semanalmente la evolución de la gripe, el SARS-CoV-2 y el virus respiratorio sincitial. La clave es la construcción de umbrales comunes en todo el territorio gracias a metodologías estandarizadas basadas en series históricas reconstruidas desde 2011.

Se contemplan cuatro escenarios de riesgo (0, 1, 2 y 3) que van desde la situación basal hasta un escenario de transmisibilidad ‘muy alta’ o con riesgo pandémico. Cada nivel determina distintas actuaciones en medidas higiénicas, uso de mascarillas, vigilancia epidemiológica, organización del sistema sanitario y comunicación pública.

Objetivos del protocolo: anticipación y cohesión

Sanidad define tres grandes metas:

  • Monitorizar en tiempo real la transmisión, gravedad e impacto sanitario.
  • Homogeneizar criterios para evitar respuestas descoordinadas entre comunidades.
  • Activar medidas escalonadas para reducir la carga asistencial y la mortalidad.

El documento recuerda el estrés que estos virus causan cada invierno y la necesidad de actuar antes de alcanzar picos de incidencia que saturen los servicios de urgencias y las UCI.

Escenario 0: preparación y prevención permanente

En el nivel basal, las comunidades deberán garantizar:

  • La vigencia de las recomendaciones vacunales.
  • El mantenimiento operativo de SiVIRA y otras fuentes de información.
  • La detección precoz de brotes en residencias.
  • Campañas informativas sobre higiene, ventilación y uso responsable de mascarillas cuando hay síntomas.
  • La revisión de planes de contingencia en centros asistenciales.

El objetivo es que todo el sistema esté preparado antes de que comience el ascenso epidémico.

Escenario 1: primeras medidas y refuerzo de la vigilancia

SiVIRA cataloga este escenario como nivel bajo o medio. Aquí se activan medidas como:

  • Revisión de coberturas vacunales por grupos de riesgo.
  • Recomendación de mascarilla y reducción de contactos para personas con síntomas.
  • Posibilidad de teletrabajo cuando sea viable.
  • Reubicación temporal o baja de trabajadores sintomáticos en residencias.
  • Recomendaciones de mascarilla en unidades hospitalarias especialmente vulnerables.

Escenario 2: obligación de mascarillas y refuerzo asistencial

En el escenario alto, las medidas se endurecen:

  • Recomendación general de mascarilla para personas con interacción frecuente con sintomáticos.
  • Reforzar ventilación, limpieza y evitar aglomeraciones en interiores.
  • Uso obligatorio de mascarilla en hospitales, urgencias y salas de espera, según determine cada comunidad.
  • Reforzar UCI, urgencias y capacidad diagnóstica.
  • Restricciones selectivas de visitas en residencias.
  • Baja obligatoria para trabajadores positivos que atienden a población vulnerable.

Escenario 3: máximo nivel de alerta

El nivel más alto implica:

  • Reuniones extraordinarias del CISNS.
  • Valoración de medidas excepcionales según normativa sanitaria.
  • Máxima coordinación entre territorios para evitar desbordamientos.

Indicadores clave: la base de toda decisión

El protocolo fija los indicadores que determinarán cada escenario. Entre ellos:

  • Tasa de incidencia de IRA y de síndrome gripal por 100.000 habitantes.
  • Hospitalizaciones por IRAG.
  • Positividad de gripe, SARS-CoV-2 y VRS en AP y hospitales.
  • Mortalidad excesiva (MoMo).
  • Ocupación hospitalaria y de UCI.
  • Capacidad diagnóstica y disponibilidad de recursos.

Todo el sistema se actualiza semanalmente, con más del 90% de casos notificados en una semana.

Un enfoque escalonado que busca evitar el colapso invernal

El documento insiste en que cada comunidad podrá adaptar las medidas a sus series históricas y a la evolución territorial, pero todas deberán aplicar las medidas correspondientes al nivel que les marque su riesgo, garantizando así coherencia y seguridad para la población.

Si el protocolo sale adelante en la Comisión de Salud Pública, las mascarillas volverían a situarse como herramienta clave, aunque no universal: su obligatoriedad dependerá del escenario de riesgo y no será homogénea para todo el país, sino escalonada y basada en indicadores objetivos.


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