La Comunidad de Madrid activará un sistema de análisis de aguas residuales para monitorizar la presencia de drogas y reforzar la protección de la salud. El Gobierno regional presenta la medida como una herramienta epidemiológica que permite anticiparse a patrones de consumo.
La iniciativa, enmarcada en el Plan Regional Contra las Drogas, se ha presentado en el Laboratorio de Aguas Depuradas del Canal de Isabel II en Majadahonda. Allí, la consejera de Sanidad, Fátima Matute, defendió que la red hídrica puede aportar señales tempranas útiles para la salud pública.
Una vigilancia epidemiológica
Según la Comunidad de Madrid, las muestras se obtendrán inicialmente en puntos repartidos en 17 estaciones depuradoras y otros espacios de la red de alcantarillado. El diseño inicial cubrirá una población aproximada del 64% de los habitantes madrileños, con posibilidad de ajustar o ampliar ubicaciones.
Matute explicó que la monitorización de sustancias psicoactivas ilegales como cannabis, cocaína, éxtasis, anfetaminas o metanfetaminas busca «avanzar en el cuidado de la salud, especialmente de la población más joven». La consejera enmarcó el proyecto como un refuerzo de la vigilancia habitual, con datos complementarios para afinar decisiones.
El laboratorio de Majadahonda recepcionará las muestras y las distribuirá a otros centros donde se realizarán los análisis con tecnología avanzada. La Comunidad subraya que los resultados aportarán una radiografía más completa de la salud comunitaria y ayudarán a acotar episodios anómalos.
Vigía 4.0 y el plan regional
El Ejecutivo madrileño vincula el proyecto con la experiencia del Canal durante la pandemia, cuando Vigía monitorizó el SARS-CoV-2 en aguas residuales y luego amplió su alcance. En su evolución, Vigía 4.0 incorpora vigilancia de enfermedades como polio o gripe, además de fármacos, PFAS y microplásticos.
En su intervención, Matute elevó el tono político al abordar la prevención y la comunicación institucional sobre consumo. La consejera criticó al Ministerio por, según dijo, alojar contenidos sobre «cómo tener un camello de cabecera» y «cómo hacer un Chemsex». «Vamos a ser absolutamente intransigentes con todos aquellos que frivolizan con el uso de las drogas», afirmó, antes de cerrar con un aviso rotundo: «ninguna droga es blanda, ninguna droga es benigna».
Madrid enmarca este despliegue en un plan dotado con 200 millones de euros y 75 actuaciones, de las que asegura tener 69 cumplidas o muy avanzadas. Entre las medidas citadas figura el 012 Contra las Drogas, con atención psicológica 24/7, además de campañas en entornos juveniles y talleres preventivos.
Además, el Gobierno regional señala que se han instalado buzones físicos y electrónicos en colegios e institutos para alertar sobre la presencia de drogas en esos entornos. También destaca el reparto de carteles-espejo en estaciones de Metro, centros educativos y espacios juveniles para reforzar mensajes de prevención.