La vuelta de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos ha agitado al mundo entero, incluida la sanidad global. Ya en su primera legislatura anunció la salida de EE.UU. de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pero no ha sido hasta esta semana cuando el mandatario norteamericano ha cumplido su promesa. Esta decisión ha provocado la consternación de numerosos expertos dentro de la comunidad científica: «Estábamos todos seguros que esta iba a ser una de las primeras decisiones que anunciaría Trump en cuanto regresase a la Casa Blanca, aún así, esto no la hace menos doloroso», asegura a Gaceta Médica Quique Bassat, director del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).
En 2020, Trump firmó un mandato similar como respuesta a la «mala gestión» de la organización durante la pandemia de la COVID-19. Aunque, como el proceso de retirada dura un año, cuando Joe Biden llegó a la Casa Blanca en 2021 pudo revocar esta decisión. «Estaba muy claro que, ya que no pudo hacerlo la primera vez, esta iba a ser una de las primeras medidas que pondría en marcha», explica Bassat. Aun así, el director de ISGlobal señala lo llamativo que es que anuncie esta medida el primer día de su segunda legislatura: «Esto no deja de ser una demostración de poder y de la importancia estratégica que tiene esta decisión para él».
«Esta es una noticia desagradable y dolorosa para la salud global», lamenta Bassat. EE.UU. ha sido un contribuyente muy relevante para la organización y fue uno de sus fundadores en 1948, «siempre ha sido un país que ha remado a favor de las decisiones de la OMS y no en contra». Este mandato supondrá un golpe muy duro para las finanzas de la institución, ya que son el principal contribuyente, seguido de la Comisión Europea, Alemania o Francia. «Al final, la OMS y sus miembros tendrán que analizar la situación y ver cómo ‘tapar ese agujero’ que ha creado Trump», analiza Basset.
Asimismo, el director de ISGlobal ha explicado que esta salida tan abrupta también supone la interrupción de varios proyectos de la propia institución. «Muchos programas relacionados con la malaria o la tuberculosis, y que se realizan en los países más pobres, son gestionados por la OMS y se financian con estos fondos. Ahora mismo, están claramente despriorizados de la actividad de EE.UU.», detalla Bassat. «Proyectos relacionados con la mortalidad infantil o la salud materno-infantil se verán gravemente afectados por esta iniciativa de Trump. Lógicamente no pararán, pero se verán resentidos», declara.
Por otro lado, Lawrence Gostin, profesor de derecho de salud pública en la Universidad de Georgetown, ha denunciado en la red social X que «la orden ejecutiva de Trump de retirarse de la OMS está plagada de errores jurídicos y fácticos». Entre ellos, que el mandatario estadounidense no está esperando un año como exigió el Congreso. Asimismo, Gostin asegura que está desmantelando el compromiso y la financiación de Estados Unidos. «Eso es ilegal y un grave error estratégico».
La orden que ha firmado Trump afirma que el país se retira de la OMS y que todos los pagos deben terminarse inmediatamente. «El presidente no puede hacerlo unilateralmente. Debe obtener la aprobación del Congreso, dar un aviso de un año y pagar las deudas», asegura el experto. Desde la visión de Gostin, la orden ejecutiva de Trump tendrá repercusiones directas en la financiación de iniciativas destinadas al VIH, erradicación de la polio y las emergencias sanitarias. «Trump podría estar sembrando las semillas de la próxima pandemia», ha recalcado el investigador.
En riesgo zonas vulnerables
Por su parte, el director de Estudios en Ciencias de la Salud de la UOC, Salvador Macip, cree que con esta decisión Trump quiere presionar a la OMS para que mejore su capacidad de coordinación y tengan más poder efectivo. «Pero, si realmente solo quiere irse de la organización, será algo muy negativo para el futuro», ha apuntado Macip a El Periódico. Asimismo, la catedrática de Inmunología, África González-Fernández, ha lamentado a SMC: «Muchas enfermedades ahora controladas seguramente volverán con más fuerza si cabe. Con su salida, pone en riesgo la salud y la vida de muchas personas, sobre todo en zonas vulnerables donde la función de la institución es crítica».
Según ha señalado Trump, esta decisión se debe al desbalance de las contribuciones que aportan los países miembros de la organización. «China estaba pagando 39 millones de dólares. Nosotros pagamos 500 millones. Me parecía un poco justo», señaló el presidente. Además, acusó a la OMS de estar demasiado influenciada por China, por lo que ha comprometido la eficacia e imparcialidad del organismo.
Ahora, con Trump de nuevo al frente de la Casa Blanca, solo el Congreso de Estados Unidos podría bloquear esta medida. Si todo fracasa, la orden de salida del país entraría en vigor a principios de 2026 como muy pronto. En ese caso, EE.UU. se convertiría, junto con Liechtenstein, en el único país miembro de la ONU que no forma parte de la OMS.
La OMS espera que reconsidere la decisión
Por otro lado, la OMS señaló en un comunicado que esperan que EE.UU. reconsidere su decisión. «Deseamos entablar un diálogo constructivo para mantener la alianza entre los Estados Unidos de América y la OMS en beneficio de la salud y el bienestar de millones de personas de todo el mundo», explicaba la organización. Al igual que el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Moussa Faki Mahamat, espera que Trump reconsidere su anuncio de retirar a su país de la organización, de la que, recuerda, es miembro fundador.
Sin embargo, Basset considera que ninguna decisión es definitiva, pero para él es muy significativo que esta decisión se ponga en marcha el primer día del Gobierno de Trump. «Veo complicado que el presidente de EE.UU. se eche para atrás. Muchos países, como Alemania, quieren intentar convencerle de que se eche atrás. Pero, sinceramente, no creo que esto ocurra», ha asegurado.
China, a la defensiva
En una rueda de prensa, el portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Guo Jiakun, ha declarado que la OMS es «la institución internacional más autorizada y profesional en el campo de la salud pública global» y que ha jugado un «rol central en la coordinación global de la gobernanza sanitaria». Gou ha asegurado que el papel de la OMS debe fortalecerse, no debilitarse, en respuesta a las acusaciones de Trump sobre la supuesta falta de contribución significativa de China a la organización.
El portavoz también ha reafirmado el compromiso de China con la institución y asegura que el país continuará «apoyando a la OMS en el cumplimiento de sus funciones», al mismo tiempo que profundizará la cooperación internacional en salud pública. «China profundizará la cooperación internacional, mejorará la gobernanza global en salud y promoverá la construcción de una comunidad global de salud para todos», ha añadido Guo.