El Congreso de los Diputados aprobó este jueves la toma en consideración de la Proposición de Ley del Grupo Socialista para reforzar y homogeneizar el cribado neonatal en el Sistema Nacional de Salud. El resultado de la votación fue de 307 votos a favor, siete en contra y 33 abstenciones. La iniciativa pretende corregir las diferencias territoriales en la llamada prueba del talón y actualizar con carácter obligatorio la cartera común de servicios. Durante la presentación del texto, la diputada socialista Inés Plaza subrayó que el cribado neonatal «puede cambiar la vida a un recién nacido» y lo definió como «una política de salud pública de las más eficaces que existen».
Plaza denunció que actualmente «esa protección no llega igual en todos los territorios», lo que genera desigualdades que el texto busca evitar mediante revisiones obligatorias cada dos años, basadas en criterios de efectividad clínica, calidad, coste-efectividad y equidad. También destacó que la proposición de ley «modifica la Ley de Cohesión y Calidad del SNS» para dar seguridad jurídica al proceso, e incorpora la actualización del Real Decreto de Cartera de Servicios, incluyendo la ponencia de cribados poblacionales y el asesoramiento de sociedades científicas, expertos y asociaciones de pacientes.
La diputada socialista enmarcó la iniciativa en el compromiso del Gobierno con las enfermedades raras y recordó que el cribado neonatal «solo puede funcionar si hay una sanidad pública fuerte». En un discurso fuertemente territorializado, criticó la situación de Andalucía, asegurando que «de nada sirve tener un buen cribado neonatal si luego no se tiene una buena atención temprana», y calificó como «violencia institucional» las fallas ocurridas en los cribados de cáncer de mama en la comunidad.
El Partido Popular apoyó la proposición de ley, aunque criticó duramente el enfoque del Grupo Socialista. Su portavoz, Antonio Cavacasillas, reprochó a Inés Plaza dedicar su intervención a atacar a la Junta de Andalucía y defendió que el Gobierno autonómico «ha puesto en marcha un plan de choque con más recursos humanos, más actividad diagnóstica y un refuerzo específico de las unidades mama». El PP reivindicó su propio liderazgo en cribados neonatales, recordando que comunidades gobernadas por los populares «eran pioneras, llegando a más de 40 en algunos casos». Cavacasillas advirtió, no obstante, que no basta con ampliar programas sin garantizar «sostenibilidad económica», «dotación presupuestaria revisable» y coordinación interadministrativa.
Vox expresó su apoyo a la ampliación del cribado, aunque centró su intervención en criticar la descentralización sanitaria. Su diputada María Ruiz Solás preguntó por qué «los bebés de Canarias, los de Murcia o los de Aragón tienen más derecho a ser diagnosticados a tiempo que los de Madrid, Castilla-La Mancha o Cantabria», atribuyendo las diferencias a «los polvos de la descentralización de la sanidad pública». Para Vox, el caso demuestra que «solo la centralización de la sanidad pública puede garantizar» igualdad real, y acusó al Gobierno de querer «capitalizar el trabajo de las asociaciones» que han impulsado esta reivindicación durante años.
En nombre de Sumar, la diputada Alda Recas reivindicó el valor histórico y científico de estos programas, recordando que «las enfermedades de la denominada prueba del talón, a pocos días tras el nacimiento de un bebé, lo cambian todo y cambia a todos». Recas hizo un repaso de la evolución del cribado neonatal en España y aportó datos del informe del Ministerio de Sanidad de 2023, señalando que el tiempo de toma de muestra fue «aceptable u óptimo en 15-19 comunidades autónomas», pero que el transporte de las muestras solo alcanzó ese nivel «en nueve de 19». Reivindicó que en los dos últimos años el Ministerio «ha intensificado la evaluación continua» y destacó que se ha pasado «de siete a 22 cribados neonatales dentro de la cartera».
De este modo, la Proposición de Ley continuará su trámite parlamentario con el periodo de enmiendas. Durante el debate, la mayoría de los grupos coincidieron en la relevancia de actualizar la cartera de cribado neonatal, reforzar su equidad territorial y mejorar los estándares de calidad. Así como señaló Plaza en su cierre, el objetivo último de la iniciativa es asegurar que «la vida de un recién nacido no admite desigualdades».