En julio de 2022 el Consejo de ministros autorizaba la licitación para la compra de 10 equipos para el tratamiento con protonterapia y equipamientos electromédicos asociados. “Con la implementación de estos equipos, España se convertirá en el país europeo con mas acceso a terapia de protones”, explica Antonio J. Conde Moreno, jefe de servicio de Oncología Radioterápica HUiP de la Fe de Valencia y Coordinador de la Plataforma Multidisciplinar de Protonterapia de la Sociedad Española de Oncología Radioterápica (SEOR).
España contará así con 10 equipos de protonterapia repartidos en sendos centros hospitalarios de siete comunidades autónomas. Estos equipos tienen un valor de 280 millones de euros, y han sido donados por la Fundación Amancio Ortega, para su implementación en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Esta donación se enmarcó dentro del convenio firmado entre el Ministerio de Sanidad y la Fundación Amancio Ortega en 2021, lo que permitió la licitación posterior de los equipos para implementarlos en el SNS. El acuerdo se enmarca en el Plan para la implantación de la protonerapia en SNS y cuenta también con el apoyo financiero del Plan INVEAT de inversión en equipos de alta tecnología.
El reparto no ha sido aleatorio, la Fundación llevó a cabo un exhaustivo estudio de distribución de los equipos teniendo en cuenta la densidad de población de las zonas y de las necesidades por región.
De modo que así quedará el mapa de la protonterapia en España: Una unidad irá al País Vasco, concretamente a Gipuzkoa, dos unidades irán a parar a Cataluña, dos más a Andalucía y también dos a la Comunidad de Madrid, además irá a parar una a Galicia, otra a la Comunidad Valenciana y una a Canarias.
“Ese es uno de los puntos clave de estas unidades de protonterapia, que han sido repartidas de tal modo que no solo den servicio a los pacientes de las comunidades donde se ubican, sino que prestaran servicio a regiones aledañas que no dispongan de estos centros”, señala Conde.
Reparto por CC. AA
Galicia será casi con seguridad la primera comunidad en contar con una de estas unidades de protonterapia, ya que se han iniciado las obras y avanzan a buen ritmo. Hace pocos días la comunidad anunciaba que en 2026 el centro se pondría en marcha y recibiría pacientes no solo de Galicia, sino de otros puntos como Asturias y Castilla y León.
Por su parte, el pasado julio, Madrid anunciaba el inicio de la construcción de una nueva unidad de protonterapia en el Hospital Universitario de Fuenlabrada. Este centro albergará una de las dos unidades donadas a la Comunidad de Madrid. El segundo de los equipos se situará en el Hospital Público Universitario de la Paz.
Cataluña, que contará con dos equipos, ha invertido ya más de 38 millones de euros para crear el primero de los centros de protonterapia que estará ubicado en el Parque Sanitario Pere Virgili de Barcelona. Este centro albergará los dos equipos de radioterapia de protones que ha recibido la comunidad.
El País Vasco por su parte destinará 60 millones de euros para disponer en dos años de un edificio de nueva planta en el complejo hospitalario de Donostia que albergará la unidad de protonterapia.
La Comunidad Valenciana implantará la unidad de protonterapia donada en el Hospital la Fe y Andalucía los situará gracias a una inversión del a Junta en el Hospital Emergencia Covid-19 de Sevilla y el Regional de Málaga. Con lo que darán servicio no solo a Andalucía sino también a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla y posiblemente a la parte sur de Castilla La Mancha y la parte sur de Extremadura.
El archipiélago canario que contará con una de estas unidades para todas las islas, albergará la unidad de Protonterapia en el Hospital Negrín de Gran Canaria.
España, el país con más protonterapia
Con la implementación de los 10 equipos que serán instalados en sendos sistemas de salud de siete CC. AA, España se convertirá en el país de Europa con mayor acceso a terapia de protones. “No solo vamos a poder tratar a más pacientes, sino que además vamos a poder desarrollar nuevas indicaciones”, explica Conde.
Esto también influirá positivamente en otros campos como el de la investigación, porque la protonterapia “puede evolucionar para curar otros cánceres”, indica el experto.
Así, se podrán desarrollar un mayor número de ensayos clínicos no solo con protones, sino combinando esta técnica con fármacos y radioterapia tradicional de fotones. “Combinando esta terapia con nuevos fármacos se podrán ampliar las indicaciones a otros pacientes con otros cánceres”, concluye Conde.
Además, en España no solo tendremos la protonterapia, sino que gracias al Plan INVEAT del gobierno y a anteriores donaciones de la Fundación Amancio Ortega, se ha podido proceder al recambio de todos los equipos obsolescentes de radioterapia y equipos de braquioterapia. “Esto ha supuesto que España esté en los más altos estándares europeos en el uso de equipos de radioterapia tanto a nivel público como privado”, subraya Conde.
Acceso equitativo a la protonterapia
El único inconveniente de esta técnica es que no sirve para todos los cánceres. “Aún así ya existen muchas indicaciones para esta terapia”, señala Conde. De hecho, ya se están mandando desde hace tiempo pacientes del SNS a los centros privados que ya poseen esta tecnología. Solo se hace en casos en que la superioridad de esta terapia es muy clara con respecto a las terapias de fotones (radioterapia tradicional). “A medida que tengamos más máquinas de protones, implementadas en el SNS, se ampliarán estas indicaciones y más pacientes podrán beneficiarse de ello”, señala Conde.
Aún así, señala Conde, “no va a haber una radioterapia A y B, sino que el objetivo es que el paciente disponga de todos los recursos para hacer frente a la enfermedad de la mejor manera posible”, afirma Conde. “Cuando indiquemos un tratamiento u otro a un paciente, será porque hemos conseguido individualizar más el tratamiento para ese paciente”, indica Conde.
En cuanto al manejo de esta nueva tecnología, la formación de los profesionales en este campo será clave. “Va a estar diferenciado en dos grandes bloques, una formación para conocer las indicaciones y otra técnica para saber manejar los equipos”, explica Conde.
Habrán de formarse en ambos campos desde los oncólogos radioterápicos, como los radio físicos hospitalarios, que son los que realizan el cálculo de todo el tratamiento, pasando por técnicos de radioterapia, dosimetristas, personal de enfermería, etc..
“Para que exista equidad y todos los pacientes puedan llegar a tener la indicación de este tratamiento es necesario que sus funciones sean conocidas por todos los profesionales sanitarios para poder indicar, hacer y luego hacer el seguimiento de ese tratamiento”, apunta Conde.
“Hay una iniciativa por parte del Ministerio y sociedades científicas de elaborar una red para el acceso de los pacientes a la protonterapia, es fundamental que haya un acceso equitativo a este recurso”, concluye Conde.
La protonterapia
La protonterapia es una modalidad de radioterapia con protones que tiene en la actualidad mayor precisión. Es la técnica que aporta una mejor distribución de la dosis dosimétrica, es decir dosis de radiación y lugar exactos. Por tanto, tiene una menor irradiación hacia los tejidos sanos y menor riesgos de efectos secundarios y recidivas (reincidencia de un tumor).
Está indicada para tumores sólidos localizados cerca de órganos críticos del cuerpo. Según SEOR, los tumores para los que se indica son los tumores próximos a la base del cráneo, incluyendo condromas y condrosarcomas, los del sistema nervioso central primario o metastásicos en la médula espinal, los oculares, los pediátricos con necesidad de componente radioterápico. Y está especialmente indicado para pacientes con síndromes genéticos con riesgo de elevada toxicidad y para casos de reirradiación.
La protonterapia es un tipo de tratamiento de radioterapia que permite, por las características físicas de los protones que utiliza, que la radiación se pare en un punto. “En ese punto donde se libera la mayor parte de la energía, el ‘pico de Bragg’, la radiación que reciben el resto de los órganos es cero”, afirma Conde. Por otra parte, el especialista puede designar su ubicación y además el haz de protones se adapta a la forma y profundidad del tumor.
Esto permite a los especialistas aplicar una dosis más elevada en determinadas localizaciones tumorales. Además, se disminuyen los efectos secundarios de la radioterapia. “Pero lo más importante, es que este procedimiento dentro de un sistema de salud público es que es idóneo para pacientes que tienen una gran esperanza de vida”. “Hablamos de niños, adolescentes y adultos jóvenes. Ya que, al disminuir la dosis en tejidos sanos, evitamos el riesgo de que puedan desarrollar efectos secundarios a largo plazo o incluso el riesgo de aparición de segundos tumores”, explica Conde.
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