La revista Nature ha revelado un giro inesperado en la política científica estadounidense: los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) han comenzado a cancelar miles de millones de dólares destinados a la investigación relacionada con la pandemia de COVID-19. La medida, que ha generado gran preocupación entre la comunidad científica internacional, incluye además la supresión de estudios sobre cambio climático, diversidad, justicia ambiental y poblaciones transgénero.
Estos fondos representaban casi el 2% del presupuesto anual del organismo, estimado en 47.000 millones
Un documento interno del NIH, señala que los fondos “fueron emitidos para un propósito limitado: mitigar los efectos de la pandemia”. Ahora, bajo la premisa de que “la pandemia ha terminado”, estas subvenciones se consideran prescindibles. Sin embargo, aún no está claro cuántos proyectos serán finalmente cancelados.
El NIH, principal financiador público de investigación biomédica en el mundo, había otorgado subvenciones a cerca de 600 proyectos activos con la palabra “COVID” en su título, por un valor total de unos 850 millones de dólares. Estos fondos representaban casi el 2% del presupuesto anual del organismo, estimado en 47.000 millones. A esto se suma el plan de los CDC de cancelar otros 11.400 millones de dólares destinados a la respuesta pandémica, según informó NBC News.
Freno a la investigación
La decisión ha sorprendido por su alcance y su momento. El virus SARS-CoV-2, causante de la COVID-19, ha provocado más de 7 millones de muertes a nivel mundial —más de 1,2 millones solo en Estados Unidos— y continúa circulando con variantes que aún presentan riesgos para la salud pública. “Estudiar el virus, cómo infecta y cómo fue la respuesta institucional es crucial para prevenir la próxima pandemia”, advierten diversos expertos citados por Nature.
Entre los proyectos cancelados destaca un programa de 577 millones de dólares destinado a identificar y desarrollar antivirales contra el SARS-CoV-2 y otros seis virus con potencial pandémico
Entre los proyectos cancelados destaca un programa de 577 millones de dólares destinado a identificar y desarrollar antivirales contra el SARS-CoV-2 y otros seis virus con potencial pandémico. El virólogo estructural Jason McLellan, de la Universidad de Texas, Austin, cuyo trabajo en tratamientos de amplio espectro formaba parte de este programa, calificó la medida de “claramente miope”. “Cancelar toda la subvención porque una parte incluía al SARS-CoV-2 es peligroso para la preparación ante futuras pandemias”, afirmó.
Directrices polémicas
La nueva guía enviada el 25 de marzo al personal del NIH incluye una lista de “actividades de investigación que ya no se apoyan”, entre ellas: COVID-19, China, diversidad, equidad e inclusión (DEI), temas transgénero y reticencia a las vacunas. Además, se ha ordenado la terminación de proyectos relacionados con Sudáfrica y el cambio climático. El documento establece que cualquier investigación incluida en listas proporcionadas por la dirección del NIH o del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) también puede ser eliminada. Cabe recordar que este último está encabezado por Robert F. Kennedy Jr.
La nueva guía enviada al personal del NIH incluye una lista de “actividades de investigación que ya no se apoyan”, entre ellas: COVID-19 o la reticencia a las vacunas entre otras
Estas cancelaciones masivas no tienen precedentes. Habitualmente, el NIH pone fin a unas pocas decenas de proyectos al año, en casos extremos de fraude o mala conducta científica. Ahora, la responsabilidad de identificar y cancelar los proyectos recae en los grants-management specialists —gestores administrativos—, ya que se considera que el personal científico del organismo puede estar “demasiado sesgado” por la actual dirección, según declaró un funcionario del NIH bajo anonimato.
Investigadores consultados por Nature temen que la guía sea demasiado ambigua, y que basten ciertas palabras clave para poner en riesgo proyectos valiosos sin una evaluación rigurosa de su mérito científico. “Han usado una motosierra, no un bisturí quirúrgico”, criticó la viróloga Angela Rasmussen, de la Universidad de Saskatchewan, en Canadá.
Futuro de la COVID persistente
Uno de los interrogantes más preocupantes gira en torno a la investigación sobre la COVID persistente. No está claro si esta área se verá afectada por los recortes, aunque las señales no son alentadoras. Esta misma semana, el HHS cerrará su Oficina de Investigación y Práctica sobre la COVID Persistente, que coordinaba la respuesta del gobierno estadounidense ante esta condición, según correos internos a los que tuvo acceso Nature.
Uno de los interrogantes más preocupantes gira en torno a la investigación sobre la COVID persistente
Jennifer Nuzzo, directora del Centro de Pandemias de la Universidad de Brown, calificó la decisión como “una bofetada” a los pacientes que aún sufren las secuelas del virus. “No está en el espíritu de una administración que prometía ‘hacer a América saludable de nuevo’”, afirmó. “Deberíamos estar estudiando cómo las infecciones virales desencadenan enfermedades crónicas, como demuestra la relación entre el virus Epstein-Barr y la esclerosis múltiple”.
En la misma línea se expresó Akiko Iwasaki, inmunóloga de la Universidad de Yale, quien investiga la respuesta inmune en pacientes con COVID persistente: “Si no resolvemos esto ahora, con esta pandemia, estaremos mucho menos preparados para la próxima”.