El proyecto de ordenación de las FSE de la Comunidad de Madrid que garantizará «un aprendizaje más estructurado y participativo»

El texto refuerza la profesionalización de tutores y jefes de estudios, crea nuevas figuras docentes e incorpora la investigación como parte esencial de la formación de residentes

La Comunidad de Madrid ha dado un paso más en la ordenación de la Formación Sanitaria Especializada (FSE) con un proyecto de decreto que busca mejorar la calidad de la docencia de residentes. La norma, que ya está publicada en el Portal de Transparencia como parte el trámite de audiencia e información pública al que se encuentra sometida desde el 1 de septiembre, desarrolla en el ámbito autonómico la normativa estatal y refuerza la profesionalización de las figuras docentes, al tiempo que introduce por primera vez la investigación como un eje central del proceso.

El objetivo de esta medida es articular las funciones de las comisiones de docencia, el desempeño del jefe de estudios, tutor y otras figuras de este ámbito, así como otros aspectos relativos a la instrucción de médicos (MIR), profesionales de Enfermería (EIR), farmacéuticos (FIR), psicólogos (PIR) y otros especialistas residentes. Según informa la Comunidad de Madrid, «esta regulación no tiene antecedentes en la Administración autonómica y responde a la necesaria adaptación a los nuevos retos del sistema sanitario. También fomentará la participación de los estudiantes en actividades académicas complementarias, mejorando así su preparación.

En el marco general del decreto, se establece que la norma será de aplicación a todos los centros y unidades acreditados, sean públicos o privados, y atribuye a la Consejería de Sanidad competencias de coordinación, gestión y evaluación de la formación. También obliga a los centros a garantizar recursos suficientes y a todos los profesionales a colaborar en la supervisión de residentes. Además, se enumeran los órganos que estructurarán la docencia, tanto colegiados como unipersonales. En este sentido, la Comunidad de Madrid asevera en una publicación reciente que «el objetivo de esta medida es articular las funciones de las comisiones de docencia, el desempeño del jefe de estudios, tutor y otras figuras de este ámbito, así como otros aspectos relativos a la instrucción de médicos (MIR), profesionales de Enfermería (EIR), farmacéuticos (FIR), psicólogos (PIR) y otros especialistas residentes».

Este proyecto de decreto también plasma la creación de la Comisión de Formación Sanitaria Especializada de la Comunidad de Madrid, un órgano colegiado de carácter asesor adscrito a la consejería. Su composición incluye representantes de comisiones de docencia, del Servicio Madrileño de Salud y de institutos de investigación acreditados. Su misión será coordinar las comisiones de los centros, impulsar la formación en red, promover la investigación en los programas formativos y definir indicadores de seguimiento y evaluación. En este contexto, la Comunidad de Madrid no ha dudado en destacar que «esta regulación no tiene antecedentes en la Administración autonómica y responde a la necesaria adaptación a los nuevos retos del sistema sanitario. Fomentará la participación de los estudiantes en actividades académicas complementarias, mejorando así su preparación».

En cuanto a la composición de los órganos docentes, el texto explica que se regula la composición y el funcionamiento de las comisiones de docencia, presididas por los jefes de estudios y con hasta veinte vocales que representan a tutores, residentes, urgencias e investigación. Estas comisiones deberán reunirse al menos cuatro veces al año y elaborar una memoria anual con las necesidades de plazas y capacidad docente. También se prevé la creación de subcomisiones específicas, incluida de forma obligatoria una para las especialidades de enfermería. En este sentido, la Comunidad de Madrid tiene claro que «gracias a esta normativa, tanto los MIR, EIR, FIR o PIR podrán beneficiarse de un aprendizaje más estructurado y participativo, centrado en el desarrollo de competencias y habilidades destinadas a mejorar la calidad asistencial en la sanidad pública madrileña».

También, regula los órganos unipersonales y dedica especial atención a los jefes de estudios. Estos serán nombrados tras un proceso interno que exige ser especialista en Ciencias de la Salud y presentar un proyecto de gestión. Su dedicación se ajustará al número de residentes, oscilando entre el 15% y el 50% de la jornada, y estarán sujetos a evaluaciones anuales y quinquenales. Su función se reconoce como gestión clínica y se acompaña de incentivos económicos vinculados al desempeño.

Los tutores de residentes contarán con una dedicación mínima de tres horas al mes por residente y con un máximo de cinco asignados, salvo en áreas de capacitación específica. Entre sus funciones destacan la orientación continua, la evaluación de competencias y la propuesta de rotaciones externas. Su labor también se reconoce mediante complementos de productividad y se valora como mérito en la carrera profesional. Además, el texto regula la evaluación periódica de su desempeño con criterios claros y encuestas de satisfacción. De hecho, según apuntan desde la Comunidad de Madrid, «el aprendizaje que reciben estos residentes está avalado por un plantel de los más prestigiosos profesionales/tutores del SERMAS. Estos supervisan la actividad laboral de sus alumnos en prácticas y les aportan la experiencia adquirida en su trayectoria, que se suma a los conocimientos aprendidos en las diferentes facultades y escuelas».

El decreto introduce además nuevas figuras. El jefe de residentes, obligatorio en hospitales con más de 150 médicos en formación, actuará como enlace con la jefatura de estudios, con hasta un 30% de dedicación docente. Los colaboradores docentes, profesionales activos sin residentes a cargo, apoyarán en rotaciones específicas y su trabajo será reconocido como mérito. Y destaca la aparición del investigador colaborador docente, que permitirá integrar a los residentes en proyectos de investigación biomédica de institutos acreditados, reforzando la formación científica desde el inicio.

Finalmente, la norma contempla incentivos económicos para jefes de estudios y tutores, que se abonarán a través del complemento de productividad. Las disposiciones transitorias conceden dos años para que comisiones, jefaturas y tutores adapten sus procedimientos a los nuevos requisitos. Según informa la Comunidad de Madrid, en la convocatoria de 2024, la región ha liderado un año más la oferta formativa sanitaria de España, con 1.893 puestos, un 5,5% más respecto a 202, y el 16,3% del total nacional. También añade que, con las plazas ofertadas, cubre el 98% de los puestos acreditados en la sanidad pública.

Con este decreto, la Comunidad de Madrid busca consolidar un modelo de formación sanitaria especializada más homogéneo, evaluable y estrechamente ligado a la investigación y a la calidad asistencial.


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