García asegura que la Ley del Medicamento blindará la prescripción enfermera: «Es una realidad en la práctica clínica»

La nueva Ley del Medicamento dotará de seguridad jurídica a la preescripción por parte de las enfermeras. También García ha anunciado una herramienta de planificación de plantillas basada en la complejidad asistencial y no en ratios uniformes

Durante su intervención en el encuentro informativo del Foro Hospiten ‘Profesiones Sanitarias: Presente y futuro de la profesión enfermera en España’, organizado por Europa Press, la ministra Mónica García ha situado la futura Ley del Medicamento como la pieza legislativa que reconocerá, la autonomía y el talento de «las más de 300.000 enfermeras que sostienen el Sistema Nacional de Salud (SNS)».

La ministra no ha querido andarse con rodeos. En un discurso que ha servido para reivindicar el valor de los cuidados en una sociedad cada vez más envejecida y compleja, García ha dejado claro que su departamento trabajará con «diálogo y ambición para que las enfermeras ocupen el lugar que les corresponde por formación y competencia».

La prescripción enfermera: de la realidad clínica al respaldo legal

El anuncio más esperado ha sido el avance en la modificación de la Ley del Medicamento. Para Mónica García, «la Ley del Medicamento asume, reconoce y da seguridad jurídica a lo que es ya una realidad, la indicación y el uso de determinados medicamentos por parte de las enfermeras«.

Esta medida es vital para eliminar el «limbo legal» en el que muchos profesionales se encontran al realizar indicaciones terapéuticas. García ha insistido en que este cambio normativo «es un ejercicio de justicia profesional y eficacia clínica. Esto no es una novedad en la práctica clínica, pero tenemos que dar seguridad jurídica y reconocimiento, siempre basados en la evidencia clínica, en los protocolos y en el tratamiento de nuestros pacientes a nivel multidisciplinar».

La ministra ha subrayado que «no se puede pedir más responsabilidad sin ofrecer respaldo normativo y mejores condiciones», recordando la creciente gestión de pacientes crónicos o pluripatológicos sin un paraguas legal que proteja a las enfermeras.

Un Estatuto Marco para «desterrar el maltrato» tras 23 años de espera

Si la Ley del Medicamento es el pilar de la competencia clínica, el nuevo Estatuto Marco «es el pilar de la dignidad laboral«. García ha recordado que el marco normativo actual tiene 23 años de antigüedad, permitiendo prácticas laborales precarias que el Ministerio se ha propuesto erradicar en esta legislatura.

La ministra ha sido especialmente vehemente al hablar de los derechos de los trabajadores sanitarios, afirmando que «el Estatuto Marco es el nuevo marco de proyección y desarrollo profesional en el que se mejoran clarísimamente las condiciones laborales de todos los profesionales». El objetivo es acabar con la temporalidad estructural que condena a miles de enfermeras a contratos encadenados.

Según García, «el nuevo Estatuto Marco supone un paso importante en una clasificación más justa. Las condiciones laborales se alinean en el nivel formativo y el nivel competencial que asumen las enfermeras en nuestro día a día. Reconoce la evolución académica, reconoce la necesidad de potenciar ese talento, reconoce la necesidad de asumir que las enfermeras han tenido una evolución en el talento y en el conocimiento que es necesario, absolutamente necesario, absorber dentro de nuestro sistema nacional de salud».

La ministra confía en obtener el apoyo parlamentario necesario, ya que la ley incluye mejoras tangibles en la limitación de la jornada laboral, el derecho a la conciliación y la estabilidad en el empleo para las enfermeras, pero también para los médicos, biólogos y farmacéuticos.

El fin de las ratios uniformes: hacia la «intensidad de los cuidados»

Uno de los puntos más novedosos de la intervención de García ha sido la presentación de una herramienta, desarrollada en colaboración con las comunidades autónomas y la Organización Mundial de la Salud (OMS), para redimensionar las plantillas del SNS. Sanidad quiere romper con la métrica tradicional de «tantas enfermeras por cada mil habitantes» para pasar a un «modelo basado en las necesidades reales de los pacientes«.

Esta nueva visión reconoce que la carga de trabajo no depende solo del diagnóstico clínico, sino que «también depende del contexto social en el que se mueven nuestros pacientes, lo que desde que llegamos al ministerio no paramos de insistir que son los determinantes sociales de la salud«, ha detallado la ministra.

«Queremos pasar de una lógica uniforme a una planificación basada en la intensidad de los cuidados. Por eso, el comité de cuidados está trabajando en la construcción de un modelo que nazca de la práctica clínica, que nazca de abajo arriba y que identifique los escenarios donde es necesario un mayor desarrollo competencial», ha asegurado García.

Bajo este prisma, el Ministerio defiende que si se atiende a una población envejecida, con alta dependencia o en situación de vulnerabilidad, las plantillas deben reforzarse en consecuencia. «Si queremos unos cuidados seguros y de calidad, también debemos medir esa complejidad y también debemos medir esos determinantes sociales y planificar en consecuencia», ha añadido.

El diagnóstico de la profesión: burnout e infrautilización del talento

La ministra no ha ocultado la gravedad de la situación actual, aportando datos de informes internos de Sanidad basados en encuestas a más de 50.000 profesionales. La radiografía es preocupante: casi un 40 % de las enfermeras se plantea abandonar la profesión en la próxima década. Además, más de la mitad de los profesionales consultados vinculan directamente la falta de personal con incidentes que afectan a la seguridad y calidad de la atención al paciente.

García también ha puesto el foco en la gestión del talento especializado recordando que «solo el 30% de las enfermeras especialistas están trabajando en el área para la que han sido formadas y para la que tienen las competencias». Para la ministra, esta «enorme infrautilización del talento» es una «ineficiencia que el sistema no puede permitirse, especialmente ante el reto global de la escasez de profesionales sanitarios en toda Europa».

«El conocimiento es permeable»

Hacia el final de su discurso, Mónica García ha recordado sus 22 años de trayectoria como anestesista en el sistema público para poner en valor el trabajo en equipo multidisciplinar. Ha confesado que gran parte de su saber clínico se lo debe a las enfermeras con las que compartió quirófanos y salas de reanimación. «Han sido mis compañeras enfermeras las que, cuando por ejemplo era residente, me han guiado, me han acompañado, me han ayudado», ha relatado, haciendo hincapié en que «la jerarquía estanca no tiene sentido en la medicina moderna. El conocimiento, por suerte, es permeable. El conocimiento no es estanco y la experiencia, el cuidado y la empatía no te lo enseñan en la facultad, no te lo enseñan los libros, te lo enseñan los compañeros y compañeras de profesión».

El futuro: liderar desde los cuidados

La ministra ha concluido su intervención reafirmando que el sistema sanitario del siglo XXI no puede limitarse a curar procesos agudos en hospitales tecnológicos, sino que debe acompañar las trayectorias vitales de las personas. El objetivo es un sistema «menos centrado en el episodio agudo y más centrado en las trayectorias de vida».

Para ello, García ha prometido que su Ministerio seguirá impulsando el liderazgo enfermero, asegurando que estas profesionales «estén presentes en los órganos de decisión. Las decisiones sobre los cuidados no pueden tomarse sin las personas que cuidan», ha defendido.

La hoja de ruta está trazada: seguridad jurídica a través de la Ley del Medicamento, dignidad laboral mediante el Estatuto Marco y una nueva planificación de los recursos. «Desde el Ministerio de Sanidad vamos a seguir trabajando con diálogo, pero también con muchísima ambición… porque el futuro del sistema sanitario será con más cuidados, con más trabajo en equipo o no será», concluía la ministra.


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