La ministra de Sanidad, Mónica García, ha situado la reciente crisis internacional del hantavirus como ejemplo de la respuesta sanitaria global que España defiende ante la Organización Mundial de la Salud (OMS): cooperación entre países, coordinación con organismos internacionales y uso de recursos públicos para proteger a personas de distintas nacionalidades. En su intervención en la sesión plenaria de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, García ha subrayado que España actuó «cooperando con la OMS, coordinándose con decenas de países» y poniendo sus capacidades «sanitarias, científicas y logísticas» al servicio de los pasajeros afectados.
La ministra ha enmarcado su discurso en un momento «decisivo» para la salud global, con debates abiertos sobre el Tratado de Pandemias, la arquitectura sanitaria internacional, la salud digital, el cambio climático y la salud mental. Según ha defendido, todos estos debates remiten a una misma cuestión: si el mundo quiere avanzar hacia un modelo basado en la cooperación y el cuidado mutuo o hacia otro marcado por «el miedo, la desigualdad y el sálvese quien pueda».
García ha reivindicado que España apuesta por una salud global sustentada en la ciencia, los sistemas públicos fuertes, la cooperación entre países y la dignidad humana. «Si los virus no conocen fronteras, tampoco deberían conocerlas la solidaridad, la evidencia científica o la defensa de la vida», ha señalado ante el plenario.
La titular de Sanidad ha vinculado directamente esta posición con la gestión del brote de hantavirus, al recordar que España no preguntó «de dónde venían» los pasajeros antes de atenderles, sino que priorizó la asistencia y la respuesta coordinada. «Cuando llega una crisis, la única prioridad posible es la humanidad», ha defendido.
Además, García ha asegurado que España ha demostrado «con hechos y no solo con palabras» su compromiso con el Tratado de Pandemias, la salud global y el multilateralismo. En ese sentido, también ha aludido al nuevo brote de ébola en República Democrática del Congo como otra prueba para la comunidad internacional y como una oportunidad para reforzar la confianza en la OMS, Africa CDC, la Unión Africana y la cooperación entre países.
La ministra también ha introducido una dimensión humanitaria y política en su discurso, con una condena al sufrimiento de la población civil en Gaza, Líbano, Sudán y el Golfo Pérsico. «No hay salud posible bajo las bombas. No hay salud posible entre las ruinas. No hay salud global sin paz y sin derechos humanos», ha afirmado.
García ha cerrado su intervención con una defensa explícita del papel de la OMS frente al negacionismo y la falta de cooperación internacional: «Hoy necesitamos más OMS y menos negacionismo. Más cooperación y menos egoísmo. Más ciencia y menos indiferencia».
Gullón urge a cerrar el PABS para activar el Tratado de Pandemias
En la sesión del Comité A, que corresponde al grupo de trabajo intergubernamental de composición abierta sobre el Acuerdo de la OMS sobre la pandemia, el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha lamentado que los Estados miembros no hayan logrado cerrar la negociación pendiente sobre el Acuerdo de Pandemias, aunque ha valorado los esfuerzos y la flexibilidad mostrada por las delegaciones, especialmente en la última ronda negociadora. España espera que el acuerdo pueda concluirse antes de mayo de 2027.
Gullón ha defendido que el mundo necesita un marco normativo sólido para prevenir, prepararse y responder ante emergencias sanitarias. En su intervención, ha citado expresamente la crisis del hantavirus y la emergencia por ébola como ejemplos de la urgencia de contar con un Tratado de Pandemias plenamente operativo. Para ello, ha subrayado que todavía falta completar la negociación del PABS, el anexo sobre acceso a patógenos y reparto de beneficios.
El director general ha advertido de que, sin tratado, no habrá un cambio real respecto al statu quo que, según ha recordado, no permitió gestionar la Covid-19 «con equidad y eficacia». Gullón ha reiterado el compromiso de España con el proceso y ha ofrecido diálogo y cooperación para culminar un nuevo marco normativo que permita gestionar las emergencias sanitarias de manera «más justa, más equitativa y más eficaz».
Tedros llama a convertir las lecciones de la COVID-19 en preparación real ante nuevas crisis
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió en la Asamblea Mundial de la Salud de que el organismo afronta de nuevo emergencias simultáneas, entre ellas el brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda y el brote detectado entre pasajeros y tripulación del MV Ondus. A su juicio, el episodio actual de ébola recuerda la epidemia que impulsó hace una década la creación del Programa de Emergencias Sanitarias de la OMS.
Tedros defendió que la COVID-19 fue la «prueba última» para ese programa, al someter a una presión sin precedentes los sistemas sanitarios, la ciencia, las alianzas internacionales y la capacidad operativa de los países. También, recordó que la pandemia no fue solo una crisis de salud pública, sino una experiencia que marcó a comunidades y familias en todo el mundo, con pérdidas humanas y retrocesos sociales y económicos.
El responsable de la OMS subrayó que el acuerdo sobre pandemias y las enmiendas al Reglamento Sanitario Internacional nacen directamente de esas lecciones, con la idea de que la preparación no puede comenzar cuando ya ha estallado la crisis. «¿Estará mejor preparado el mundo para la próxima crisis que para la última?», planteó Tedros, antes de defender que la respuesta debe ser afirmativa porque, insistió, «estamos todos en el mismo barco».