La ministra de Sanidad, Mónica García, ha inaugurado este jueves la jornada ‘Hacia ciudades más habitables, equitativas y saludables’, organizada por ECODES, con un mensaje central: la contaminación atmosférica y el cambio climático ya no pueden abordarse solo como un reto ambiental, sino como «una verdadera crisis de salud pública». En su intervención, ha defendido que la salud «no se juega» únicamente en el sistema sanitario, sino también en el diseño de las ciudades, y ha apelado a actuar sobre las causas estructurales en línea con la evidencia científica disponible.
En el arranque del acto, García ha situado el enfoque de la jornada en una idea que, a su juicio, resume el fondo del debate: «La salud nos la estamos jugando, no solamente en nuestro sistema sanitario, sino en nuestras ciudades». En ese marco, ha insistido en que el problema trasciende los titulares y requiere decisiones políticas sostenidas: «¿Qué es la política si no es transformar nuestras ciudades para que sean más saludables, más sostenibles y más equitativas?».
En este sentido, García recurrió a un ejemplo histórico para enmarcar por qué las políticas de salud pública —cuando tocan estructuras— suelen abrir debates incómodos. Recordó que «Louis Pasteur construyó un sistema moderno de alcantarillado de la mano de Joseph Bazalgette, transformando el subsuelo de la ciudad para prevenir nuevos brotes y mejorar la salud pública» y subrayó que se trató de «una gran reforma de salud pública», aunque «también generó debate». A partir de ahí, planteó esta idea: «Todos los avances, todas las transformaciones de nuestra sociedad y sobre todo todos los avances en salud pública siempre generan debate», afirmó, aludiendo a que a menudo aparece «una falsa dicotomía» entre el interés general y «la protección de determinados aspectos económicos». Hay que tener en cuenta que actualmente existe un clima de protesta, generado por el malestar de los médicos con su Estatuto Marco.
Por otra parte, la ministra ha recordado que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) define la situación actual como una «triple crisis planetaria»: cambio climático, pérdida de biodiversidad e incremento de la contaminación. Y ha advertido de que, en España, la contaminación atmosférica es la principal causa de mortalidad asociada a factores ambientales, con una cifra que ha colocado en el centro de su discurso: «Cuando hablamos de contaminación atmosférica, estamos hablando de unas 30.000 muertes al año».
Para dimensionar el impacto, García ha puesto sobre la mesa una comparación directa con la siniestralidad vial: en 2025 fallecieron 1.119 personas en accidentes de tráfico en España, lo que, según ha indicado, significa que la contaminación atmosférica provoca aproximadamente 25 veces más muertes. Sin embargo, ha lamentado que se trate de una mortalidad «invisible», difícil de rastrear en los registros: «En ningún certificado de defunción pone: ‘causa contaminación’. No lo pone en ningún sitio», ha señalado, reivindicando espacios como esta jornada para hacer visible ese daño.
En este sentido, en el encuentro también se destacó el peso económico del problema: los costes sanitarios y laborales asociados a la contaminación representarían en torno al 3,5% del PIB, un dato que, en palabras del Departamento, refuerza la necesidad de impulsar políticas ambientales y climáticas como una inversión en salud pública y sostenibilidad económica.
Más allá de la mortalidad, García ha enumerado el impacto clínico acumulado: «No solamente hablamos de mortalidad», ha dicho, apuntando al aumento de ingresos hospitalarios y al empeoramiento de enfermedades crónicas respiratorias como el asma infantil o la EPOC. También ha vinculado la contaminación al incremento del riesgo cardiovascular (hipertensión, ictus o cardiopatía isquémica) y a diversos tipos de cáncer.
Además, en la jornada se subrayó un dato sobre infradiagnóstico: el 65% de la ciudadanía presenta síntomas vinculados a problemas respiratorios, pero solo un 40% cuenta con diagnóstico clínico, lo que, según se remarcó, evidencia la necesidad de reforzar prevención y detección temprana.
«La salud se mueve por los determinantes sociales»
La ministra ha puesto especial énfasis en la infancia, alertando de los efectos sobre el desarrollo neurológico y cognitivo y del vínculo con peores resultados en desarrollo y rendimiento académico en menores expuestos a mayores niveles de contaminación. Y ha conectado esa evidencia con un enfoque social: los impactos no se reparten por igual. «La salud se mueve por los determinantes sociales, por los determinantes del código postal», ha afirmado, advirtiendo de que los barrios con menor renta suelen registrar peor calidad del aire, más tráfico y menos zonas verdes.
A lo largo de su intervención, García ha señalado también el origen común de varios de estos impactos, vinculándolo a la quema de combustibles fósiles y a contaminantes como las partículas en suspensión, el dióxido de nitrógeno o el ozono troposférico. «Podría terminar esta intervención… con los combustibles fósiles matan», ha afirmado, y ha alertado del avance del negacionismo climático: «Esto es extremadamente grave», ha dicho, en referencia a fuerzas políticas que, según sus palabras, plantean actuar «contra las políticas climáticas».
Como cierre, la ministra ha asegurado que el Ministerio de Sanidad empezará a trabajar para situar la salud en el centro de todas las políticas públicas y para que la transición ecológica sea también una transición justa, con un objetivo declarado: «Que la transición ecológica sea también una transición justa que no deje a nadie atrás» y que la lucha contra la contaminación y el cambio climático sea, ante todo, una gran política de salud pública.