La vacuna es la mejor herramienta para prevenir cuadros graves de infecciones por gripe o COVID-19. Ante la explosión de infecciones respiratorias agudas de las últimas semanas, la vacunación es el medio más eficaz para evitar transmitir estos virus, especialmente en aquellas personas con riesgo de sufrir complicaciones y entre los profesionales sanitarios y sociosanitarios. “Durante estos meses, los virus respiratorios tienen una incidencia más alta y tenemos que estar prevenidos para ello”, recuerda Ángel Gil, Catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Rey Juan Carlos.
Las comunidades autónomas se preparan para recibir el pico de contagios a medidos de este mes de enero, después de las celebraciones navideñas y con la vuelta al cole. Mientras, los casos de gripe y COVID-19 continúan al alza y ponen en aprietos las urgencias de los hospitales y los centros de Atención Primaria. El último informe epidemiológico del Instituto de Salud Carlos III recoge que la tasa de infecciones respiratorias en AP aumenta a 952,9 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que el porcentaje de muestras positivas escala al 46 por ciento, frente a 27 por ciento en la semana previa, un pico mayor que el alcanzado durante la pasada temporada, cuando se alcanzó el 36 por ciento.
Ante este escenario incierto, las autoridades sanitarias han hecho un llamamiento a la vacunación frente a la gripe y la COVID-19 en aquellos colectivos prioritarios que aún no lo han hecho. La vacunación sigue abierta en la mayoría de las regiones y, en casos como Galicia, donde estaba previsto finalizar el 31 de diciembre, se ha ampliado hasta el 12 de enero para responder al aumento de los contagios por las reuniones navideñas. “El virus de la gripe empieza a circular, habitualmente, a mediados de diciembre y se mantiene hasta finales de marzo. Con lo cual, no hay ningún problema en mantener la vacunación durante el mes de enero”, explica Gil.
Como norma general, y siguiendo las recomendaciones de la Ponencia de Programa y Registro de Vacunaciones, las comunidades han vacunado durante estos meses a los mayores de 60 años, a las personas de cinco años o más internas en centros de discapacidad y residencias de mayores y a los grupos considerados de riesgo. En concreto, se recomienda la vacunación conjunta en los menores de 60 años con enfermedades metabólicas (incluida diabetes mellitus y síndrome de Cushing), obesidad mórbida, enfermedades crónicas cardiovasculares, neurológicas o respiratorias, incluyendo displasia broncopulmonar, fibrosis quística o asma, entre otras afecciones.
La vacunación está indicada también en mujeres embarazadas en cualquier trimestre de gestación, así como en puerperio; además de las personas convivientes con aquellas que tienen alto grado de inmunosupresión. Por supuesto, también se incide en personas que por su actividad puedan transmitir estas enfermedades, como los profesionales sanitarios y sociosanitarios, además de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, bomberos y servicios de Protección Civil. En el caso de vacunación frente a la gripe exclusivamente, este año, como novedad, la vacunación se ha extendido también a niños de 6 a 59 meses. “Este mes es muy importante para que los niños de hasta 59 meses puedan estar vacunados antes de la vuelta al cole”, comenta el experto en Medicina Preventiva y Salud Pública.
Población general
El grueso de las comunidades ha adoptado estas recomendaciones aprobadas por la Comisión de Salud Pública el 12 de septiembre de 2023, y comenzó a vacunar a lo largo del mes de octubre. En general, apenas se han producido desviaciones en el calendario de vacunación, salvo excepciones encaminadas a ampliar la inmunización a otros grupos diferentes de la población diana. Regiones como la Comunidad Valenciana han ampliado la vacunación a todas las personas mayores de 18 años y hasta los 59 que lo soliciten, siempre que no exista contraindicación. De modo que los centros de salud valencianos administrarán vacunas sin cita previa «a cualquier ciudadano» a partir del próximo lunes 8, con el objetivo de reducir la presión asistencial en la ola actual de virus respiratorios que está saturando los hospitales.
También en las Islas Baleares, la Consejería de Salud abrió, el pasado 13 de diciembre, la vacunación contra la gripe a todas las personas a partir de los 6 meses. En el caso de Menorca, al igual que ocurre en la Comunidad Valenciana, se puede acudir sin cita al centro de salud. La Región de Murcia también amplió a toda la población la campaña de vacunación antigripal; mientras que Castilla La-Mancha hizo lo propio y, actualmente, la vacuna también está disponible para todas las personas, independientemente de que formen parte de un grupo de riesgo. Por su parte, Aragón prevé abrir en un plazo de dos semanas la vacunación a toda la población, y no esperar hasta febrero como había previsto Salud Pública.
En cualquier caso, tal y como recuerda Ángel Gil, “las recomendaciones del Ministerio recogen a todos los convivientes con personas vulnerables, así que estamos hablado de que casi toda la población se podría vacunar”. Además, insiste en que la vacunación contra la gripe no va a evitar el contagio, pero que sí las formas graves de la enfermedad, de forma que “si las personas que conviven con esta población se vacunan, cortamos el riesgo de transmisión”.
Coberturas bajas
El hartazgo de la población tras la pandemia ha dejado la cobertura vacunal en niveles por debajo de los esperados. Las autoridades sanitarias establecieron unos objetivos de vacunación iguales o superiores al 75 por ciento en mayores y en el personal sanitario y sociosanitario, así como superar el 60 por ciento en embarazadas y en personas con condiciones de riesgo. “En el caso de la gripe, tenemos tasas de cobertura un poco más bajas de lo habitual, pero en el caso de la COVID-19, en concreto, ha bajado alrededor de un 30 por ciento”, asegura Gil.
Galicia es la comunidad con mayor cobertura de vacunación contra la gripe. De acuerdo con los datos del Sergas, el 82 por ciento de los mayores de 80 años están vacunados; mientras que la cobertura es el 73 por ciento en mayores de 65 años y del 67 por ciento en mayores de 60. En niños de hasta 59 meses, la tasa es del 51 por ciento. En Navarra, otra de las comunidades con mejores coberturas, la tasa en el grupo de mayores de 60 años supera el 60 por ciento. En Castilla y León, por su parte, la cobertura sobre población diana llega al 60,9 por ciento, y es del 51,4 por ciento en los menores de 2 años y del 33,6 por ciento en los niños de 2 a 4 años.
En el resto de España, la cobertura vacunal entre la población diana apenas roza el 55 por ciento. En Andalucía, la cobertura es del 70 por ciento en mayores de 80 años, del 62 por ciento en la franja de edad de entre 70 y 80 años y del 38 por ciento en mayores de 60; y de solo el 36 por ciento en la población infantil. En Cataluña, la vacunación apenas alcanza al 47 por ciento de la población mayor de 60 años; mientras que en Aragón alcanza el 55,6 por ciento entre la población diana y solo el grupo de 80 años o más está por encima del objetivo del 75 por ciento (78,6 por ciento).
“Tras la pandemia, la población ha perdido el miedo”, comenta el catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública. En su opinión, se deben aumentar los esfuerzos para que los ciudadanos se vacunes y, por tanto, “no se saturen las urgencias de los hospitales y los profesionales puedan detectar bien aquellos que requieren más atención”. Queda margen por cubrir, según comenta Gil, especialmente entre la población infantil, la novedad de la temporada 2023-2024: “Es una franja muy importante, pero apenas estamos en un 25 por ciento de cobertura a nivel nacional”.