La intrahistoria de la retirada de Salamanca de la carrera por la sede de la AESAP: «No vamos a ser comparsas»

Fuentes del Ayuntamiento aseguran a Gaceta Médica que "los criterios están muy condicionados para que determinadas ciudades tengan más posibilidades"

El sábado terminó el plazo para que los ayuntamientos presentaran sus candidaturas para optar a albergar la sede de la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP). La convocatoria abría, además, la posibilidad de que una comunidad autónoma sume una institución llamada a centralizar operatividad dentro del sistema sanitario.

En ese marco, Salamanca decidió retirarse en el último momento y no formalizar su propuesta, pese a haber sondeado opciones y escenarios previos. Fuentes del Ayuntamiento han explicado a Gaceta Médica por qué el consistorio concluyó que la carrera estaba condicionada desde el diseño.

Criterios para grandes ciudades

Desde el consistorio aseguran que el espíritu inicial de la convocatoria se fue desdibujando conforme se concretaron las condiciones y se perfiló el perfil de ciudades aspirantes. En palabras de estas fuentes, «se realizó con el objetivo de llevar a cabo una descentralización de sedes, pero al final han acabado por presentarse ciudades de gran tamaño», una deriva que, a su juicio, vacía de contenido el relato de reequilibrio territorial.

El Ayuntamiento enmarca esa crítica en un precedente que, según sostienen, ya venía instalado en el debate público por otros concursos estatales. «Es una crítica que ha estado presente desde el principio», explican, aludiendo a cómo se conocieron sedes previas como la de la agencia de inteligencia artificial o la agencia espacial, y a la sensación de que la deslocalización termina siendo selectiva.

La consecuencia, subrayan, es que el objetivo con el que nació la idea se diluye cuando las condiciones reales empujan a competir a quien ya parte con ventaja. «Por la experiencia que tenemos, al final el objetivo con el que empezó este idea (favorecer la descentralización de las sedes) no se está cumpliendo», concluyen, anticipando que el resultado podría volver a concentrarse en un gran núcleo urbano.

El tren a Madrid, el criterio decisivo

Uno de los elementos que inclinó la balanza fue la conectividad ferroviaria, especialmente la relación con Madrid, que el Ayuntamiento describe como una reivindicación histórica que les penaliza. Según trasladan a Gaceta Médica, «uno de los requisitos era que la ciudad en cuestión tenga muy buenas condiciones ferroviarias y nosotros, en ese sentido, tenemos una reivindicación desde hace muchos años por la falta de comunicaciones con Madrid y obviamente eso nos perjudica de cara a proyectos de este tipo».

En esa frase, el consistorio condensa el núcleo de su argumento: no se trataría de una carencia menor, sino de un factor estructural que condiciona el cumplimiento de los requisitos desde el inicio. Por eso, añaden, cuando ese punto se pondera con mucho peso, el margen de maniobra de Salamanca se estrecha hasta volverse casi testimonial dentro de una competencia que compara infraestructuras como si todas las ciudades partieran de la misma línea de salida.

El Ayuntamiento refuerza esa idea cuando conecta el tren con un sentimiento de agravio y con la percepción de que hay variables que, aunque parezcan técnicas, terminan operando como filtros políticos. «Al final no vamos a formar parte de esto para ser meras comparsas», insisten, antes de detallar que la propia ponderación ferroviaria les deja «notablemente perjudicados por la falta precisamente de conexiones ferroviarias con Madrid».

A esa desventaja, añaden, se suman otras exigencias prácticas, como la disponibilidad de un espacio amplio para la sede. «En Salamanca, no es fácil encontrar un espacio de esas características. Teníamos muchas dificultades porque Salamanca no dispone de ningún espacio de 4000 m² así de la noche a la mañana», admiten, señalando que incluso cuando una ciudad cumple en parte los objetivos, la suma de condiciones termina volviéndose una barrera.

El recuerdo de concursos previos y el «componente político»

La retirada llegó después de movimientos institucionales y conversaciones que, según explican, no cristalizaron en una candidatura cerrada. «Tras el respaldo del Consejo de Gobierno, se mantuvieron reuniones con la Junta y finalmente se decidió no presentar la documentación», relatan, y puntualizan que el lugar exacto donde se ubicaría la sede en caso de que la ciudad hubiera sido elegida «no se determinó exactamente»: «Había varias opciones».

Esa marcha atrás se entiende, dicen, a la luz de experiencias previas que dejaron una marca en el Ayuntamiento y en su estrategia de participación en concursos estatales. «Veíamos que no teníamos posibilidades de lograr un resultado satisfactorio», aseguran, recordando que se presentaron a la elección de sede de la Agencia Española de Inteligencia Artificial y «al final se la llevó La Coruña».

También citan otra convocatoria ligada a Renfe, para centros de competencia digital, en la que Salamanca compitió sin éxito. En su relato, el patrón es siempre similar: bases aparentemente técnicas, pero resolución final atravesada por otros factores. «Existen unos criterios que aparentemente son objetivos, pero, a la hora de la verdad, se priman determinados factores donde hay un componente político, obviamente», explican.

Con esa mirada, sostienen que en la AESAP se repite una lógica de selección que favorece a determinadas ciudades desde el diseño o desde la aplicación práctica. Por eso, afirman, «los criterios están muy condicionados para que al final determinadas ciudades tengan las mayores posibilidades de llevárselo», una frase que resume su sospecha de que la competencia no era plenamente abierta.

Aeropuerto sin apenas vuelos y condiciones «no escritas»

En el tramo final de su explicación, el Ayuntamiento detalla que, además del tren con Madrid, el concurso refuerza la ventaja de quienes tienen conectividad aérea efectiva. «También se primaba el tema de una conexión aeroportuaria», señalan, y matizan que en Salamanca hay «un aeropuerto sin prácticamente vuelos», lo que, unido al peso que se concede a las conexiones, reduce aún más las opciones reales.

La crítica se amplía cuando introducen la idea de criterios no explicitados en las bases, pero que, según su experiencia, aparecen al evaluar. «A primera vista podíamos cumplir esos objetivos», reconocen, aunque advierten que «hay criterios que no aparecen reflejados en las bases y que luego se aplican». Estos, los vinculan con «esos criterios políticos» que dicen haber visto en concursos anteriores.

El mensaje final del consistorio, por tanto, no es solo una renuncia, sino un posicionamiento: competir, sí, pero no en un escenario que consideran inclinado por el peso de infraestructuras como el tren con Madrid, por la exigencia de aeropuerto operativo y por dinámicas de decisión que interpretan como políticas.

En febrero se erigirá la sede

En febrero se pondrá en marcha la AESAP, ya que el Gobierno prevé decidir su sede definitiva ese mes tras activar el proceso con la aprobación en Consejo de Ministros del informe de la Comisión Consultiva y la publicación en el BOE de los criterios de elección. Con el plazo de candidaturas ya cerrado y una tramitación por vía de urgencia por interés para la salud pública, Sanidad elaborará un informe en un máximo de 10 días y, a partir de ahí, la Comisión Consultiva emitirá un dictamen con la evaluación detallada, incluso pudiendo valorar localizaciones no postuladas si se consideran óptimas. El documento pasará por la Comisión Delegada del Gobierno para el Reto Demográfico antes de llegar al Consejo de Ministros, que adoptará el acuerdo final y lo publicará en el BOE, con el horizonte de elevar la propuesta como máximo el 17 de febrero y su publicación, a más tardar, el 18 de febrero.


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