Los acuerdos de entrada gestionada reducen la brecha en el acceso a tratamientos oncológicos

La OCDE apuesta por estas políticas que permiten negociar precios y gestionar la incertidumbre en torno a la efectividad y los costes de estas terapias

El acceso a los medicamentos oncológicos sigue siendo un reto importante para los sistemas de salud en todo el mundo, en especial en los países de la Unión Europea (UE) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). A pesar de los avances significativos en la investigación y desarrollo de tratamientos innovadores, persisten profundas desigualdades en la disponibilidad de estos medicamentos entre los países y regiones. Por ello, la OCDE ha publicado el informe: «Acceso a medicamentos oncológicos en los países de la UE y la OCDE», dónde se retrata esta realidad y, además, apuesta por la implementación de políticas integrales para reducir estas diferencias.

Desigualdades

Durante los últimos años, el número de medicamentos contra el cáncer aprobados ha aumentado de forma notable. Entre 2004 y 2022, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) aprobó 152 nuevos fármacos oncológicos, lo que refleja un progreso sustancial en la investigación científica y el desarrollo de terapias contra diversas formas de cáncer. Sin embargo, este aumento no ha sido acompañado por una mejora equitativa en el acceso a estos tratamientos. De hecho, países de Europa del Este y Central presentan un acceso más limitado en comparación con las naciones de Europa Occidental. Esta disparidad se debe, en gran parte, a la menor cantidad de ensayos clínicos disponibles en estas regiones y a la falta de programas de acceso temprano a medicamentos.

Es más, el informe retrata que Alemania, Reino Unido y Francia, tienen mejores tasas de acceso a medicamentos oncológicos. Sin embargo, países como Bulgaria, Eslovaquia y Hungría registran un acceso más restringido, debido a que solo el 10-15 por ciento de los ensayos clínicos se realizan en Europa del Este, lo que contribuye a una brecha significativa en la innovación y el acceso a nuevos tratamientos.

Impacto de los precios y el reembolso

Uno de los factores más críticos que afecta al acceso a los medicamentos oncológicos es el precio de los mismos. De hecho, el informe destaca que los altos precios de los medicamentos oncológicos están poniendo a prueba la sostenibilidad de los sistemas de salud, incluso en países con una infraestructura pública robusta. El precio promedio de los nuevos tratamientos oncológicos supera los 100,000 euros anuales por paciente, lo que supone un gran desafío para los sistemas sanitarios debido a la gran carga presupuestaria que les supone, lo que ha llevado a varios países a adoptar enfoques más restrictivos en el reembolso de estos tratamientos.

Por ello, a medida que el coste de los medicamentos oncológicos sigue aumentando, algunos países se ven obligados a retrasar el acceso rápido a nuevos fármacos. Además, muchas de estas terapias llegan al mercado con pruebas limitadas o no concluyentes sobre su eficacia, lo que crea incertidumbre en las decisiones de inclusión en los sistemas de salud pública. En respuesta a esta situación, algunas naciones están adoptando políticas como los Acuerdos de Entrada Gestionada (MEAs, por sus siglas en inglés), que permiten negociar precios y gestionar la incertidumbre en torno a la efectividad y los costes de los tratamientos.

Es más, el expediente señala que el impacto presupuestario de los nuevos medicamentos oncológicos se ha convertido en un factor determinante en las decisiones de reembolso. Países como Italia, España y Portugal, donde los presupuestos de salud son más ajustados, enfrentan mayores dificultades para ofrecer acceso rápido a medicamentos de alto costo. En cambio, Alemania y Suecia, que cuentan con procesos más rápidos y flexibles de reembolso, permiten un acceso más ágil a los tratamientos aprobados por la EMA.

Disparidades en el reembolso y los tiempos de espera

No en vano, el proceso de reembolso de medicamentos oncológicos varía significativamente entre los países de la UE. En países como Alemania y Suecia, el tiempo desde la aprobación de la EMA hasta la disponibilidad del reembolso es relativamente corto, con una espera promedio de menos de 100 días. No obstante, en países como Rumanía y Letonia, este proceso puede tomar más de 1000 días, es decir, casi tres años, lo que provoca retrasos considerables en el acceso de los pacientes a tratamientos cruciales.

Además, la falta de un proceso de reembolso conjunto para los medicamentos oncológicos y los diagnósticos complementarios agrava las desigualdades. De hecho, en algunos casos esta disparidad se traduce en que algunos pacientes deben de pagar de su bolsillo las pruebas diagnósticas necesarias para su uso, a pesar de que el medicamento este cubierto por el sistema de salud, lo que representa una barrera adicional para acceder al tratamiento adecuado. Por ejemplo en países como Polonia y Hungría, el 50 por ciento de los medicamentos oncológicos aprobados por la EMA entre 2015 y 2020 no estaban disponibles para los pacientes debido a problemas en los procesos de reembolso, mientras que en Alemania y Suiza presentan una tasa de disponibilidad superior al 90 por ciento, lo que subraya la disparidad en el acceso a nivel europeo.

Uso de genéricos y biosimilares

Por otro lado, el uso de medicamentos genéricos y biosimilares podría ser una herramienta poderosa para mejorar el acceso a tratamientos oncológicos. Sin embargo, el informe destaca que la adopción de biosimilares en oncología varía considerablemente entre los países de la UE y la OCDE. En naciones como Noruega y el Reino Unido, la penetración de biosimilares alcanza hasta el 80 por ciento, lo que ha permitido generar ahorros significativos en el gasto en salud.

En cambio, en países como Grecia y Portugal, la adopción de biosimilares es mucho más baja, con tasas inferiores al 20 por ciento. Esta baja adopción se debe a barreras regulatorias y a la resistencia a la sustitución de medicamentos originales por equivalentes genéricos. Según el informe publicado, la falta de una política clara que incentive el uso de genéricos y biosimilares ha costado a los sistemas de salud europeos miles de millones de euros en ahorros potenciales.

Políticas para mejorar el acceso

En definitiva, la OCDE sugiere varías políticas clave para mejora el acceso a medicamentos oncológicos. En primer lugar, apuesta por incrementar la participación ensayos clínicos. Una mayor implicación en países con acceso limitado, como los de Europa del Este, ayudaría a reducir las disparidades. Por ello, el informe propone incentivos como: la simplificación de procedimientos regulatorios; incentivos fiscales; subsidios a la infraestructura clínica; acuerdos de colaboración público-privada o programas de acceso temprano. De esta manera, la Organización pretende que las empresas farmacéuticas realicen más ensayos en estas regiones.

Asimismo, el informe hace referencia a la promoción de acuerdos de entrada gestionada (MEAs). Estos convenios permiten gestionar la incertidumbre sobre la eficacia y el coste de nuevos tratamientos oncológicos. Es más, destaca que países como Italia y España han sido pioneros en la adopción de MEAs, lo que ha mejorado el acceso a medicamentos oncológicos.

Por otro lado, otra acción que considera clave es la reducción de los tiempos de reembolso, unificando y agilizando procesos para rebajar las desigualdades entre países. Para ello, la implementación de procesos de reembolso acelerados se erige como una medida trascendental para disminuir los tiempos de espera en más del 50 por ciento en países con demoras significativas.

Por último, la última política que propone es el fomento del uso de genéricos y biosimilares. El informe concluye que aumentar la adopción de biosimilares en países con baja penetración podría generar hasta 10,000 millones de euros en ahorros para los sistemas de salud de la UE y la OCDE, que podrían reinvertirse en tratamientos innovadores-


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