El cáncer se ha consolidado como uno de los grandes retos sanitarios en el País Vasco, con un peso que en 2023 representó el 28% de las muertes en la comunidad autónoma. El Pacto de Salud Vasco, en su línea estratégica 9, dedica un bloque específico a la oncología con un objetivo claro: reforzar la equidad, impulsar la investigación y mejorar la coordinación asistencial para garantizar mejores resultados en salud.
La estrategia se apoya en planes como el Plan Oncológico Integral de Euskadi 2030, en fase de elaboración, y busca alinear las actuaciones con la Misión Cáncer y el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer. Todo ello con un enfoque integral que incluye la prevención, el diagnóstico precoz, la atención clínica, la investigación y la calidad de vida de los pacientes y supervivientes.
Equidad en el acceso y resultados
Uno de los ejes prioritarios es establecer un modelo de toma de decisiones que permita evaluar el impacto en salud de las intervenciones a nivel macro, meso y micro, garantizando además la rendición de cuentas a la sociedad. Este modelo facilitará el uso de datos objetivos para la gestión de la cartera de servicios, promoverá la financiación y el pago basado en valor, y contribuirá a un acceso sostenible a nuevas terapias y tecnologías sanitarias.
En este marco, se propone contar con políticas públicas en cáncer transparentes, que rindan cuentas a la ciudadanía sobre los resultados en salud de los planes de prevención, atención e investigación, así como sobre el cumplimiento de la equidad y la igualdad de oportunidades. Una de las medidas clave será la creación de un registro público de datos e indicadores, con la publicación anual de un informe sobre la situación del cáncer en el País Vasco.
El pacto también plantea garantizar un acceso equitativo, efectivo y sostenible al diagnóstico, los tratamientos y los medicamentos, evitando la variabilidad no justificada entre pacientes. Para ello, se impulsará la evaluación continua y multidisciplinar de resultados terapéuticos, de forma que se puedan personalizar y optimizar los tratamientos, mejorando la eficacia clínica y la eficiencia en la gestión de recursos. Esta evaluación tendrá en cuenta factores como el sexo, la edad o aspectos farmacogenómicos.
Los indicadores definidos permitirán medir avances de forma objetiva en base a: el porcentaje de rutas asistenciales gestionadas con enfoque a valor, el grado de incorporación sistemática de PROMs/PREMs (cuestionarios de resultados y experiencias reportados por pacientes), el nivel de integración de la información en el ecosistema oncológico de la comunidad, el porcentaje de pacientes tratados con estrategias innovadoras validadas por comités multidisciplinares y el tiempo que transcurre desde la financiación de un medicamento en el SNS hasta su posicionamiento en el País Vasco, tanto en adultos como en pediatría
Impulso a la investigación e innovación
La investigación constituye otro de los pilares. El pacto contempla la creación de una plataforma centralizada de ensayos clínicos que facilite a pacientes, profesionales e investigadores información clara sobre estudios activos, criterios de inclusión y hospitales participantes. También se apuesta por promover ensayos académicos e investigación independiente, integrando al conjunto del ecosistema vasco de I+D+i.
Los indicadores incluirán el número de proyectos de investigación en cáncer a nivel nacional e internacional liderados desde el País Vasco, así como la proporción de pacientes y ciudadanos incluidos en estudios clínicos. En la línea estratégica 9 se insiste en que la innovación debe revertir directamente en el acceso y la equidad de los pacientes.
Coordinación entre niveles asistenciales
El tercer bloque priorizado busca fortalecer la coordinación entre niveles sanitarios, sociales y educativos en el proceso oncológico. Para ello, se plantea implantar de manera sistemática el Plan Individualizado de Atención (PIA), un documento dinámico que contemple cuidados clínicos (incluida la salud bucodental), apoyo psicológico, atención social y promoción de la salud. Además, se prevé reforzar la comunicación digital entre equipos profesionales para garantizar continuidad asistencial.
Entre los indicadores destacan el porcentaje de pacientes con cáncer que disponen de un PIA, el número de casos debatidos en comités multidisciplinares con planes terapéuticos compartidos y la asignación de un equipo de referencia a cada paciente. La finalidad es ofrecer un modelo más humano, integral y eficiente en la atención oncológica.