La OMS advierte que «no se puede confirmar ni descartar un accidente de laboratorio» como origen de la COVID-19

Los resultados de su reciente informe también detallan que no está demostrado que su origen fuese en murciélagos ni tampoco que el mercado mayorista de mariscos de Huanan fuese el lugar del primer contagio

Un nuevo informe del grupo asesor científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre los orígenes de los patógenos elaborado por el Grupo Asesor Científico sobre los Orígenes de Nuevos Patógenos (SAGO) concluye que, cinco años después del inicio de la pandemia, aún no se puede determinar con certeza cómo, cuándo ni dónde el SARS-CoV-2 dio el salto a los humanos. El organismo sanitario internacional señala explícitamente que, debido a la falta de datos esenciales, tampoco se puede confirmar ni descartar que el virus se originara por un accidente de laboratorio.

El informe analiza múltiples hipótesis sobre el origen del virus, pero reconoce que ninguna cuenta con evidencia definitiva. Aunque el escenario de transmisión zoonótica (de animales a humanos) sigue siendo el más respaldado por los datos científicos disponibles, la OMS aclara que no hay pruebas concluyentes que apunten a los murciélagos como fuente directa ni al mercado mayorista de mariscos de Huanan como el primer punto de contagio.

Uno de los aspectos más relevantes del informe es la insistencia en que el acceso a información clave ha sido denegado o limitado. La OMS solicitó a China datos sobre la actividad de sus laboratorios en Wuhan, incluyendo historiales médicos del personal, protocolos de bioseguridad y detalles sobre las investigaciones con coronavirus. A día de hoy, esa información no ha sido facilitada, lo que impide cerrar la puerta a la posibilidad de una filtración accidental en un entorno de investigación. Es decir, la OMS ha expresado que «no se puede confirmar ni descartar un accidente de laboratorio» como posible origen del virus.

También se señala que, aunque se detectó material genético del virus en superficies del mercado de Huanan, ningún animal analizado allí dio positivo. Y aunque se han hallado coronavirus parecidos en murciélagos del sudeste asiático, estos siguen siendo demasiado distintos genéticamente para considerarse ancestros directos del SARS-CoV-2. Por tanto, el informe descarta que haya pruebas sólidas que vinculen el inicio de la pandemia con un único lugar o especie animal.

La OMS concluye que las investigaciones deben continuar y reclama más cooperación internacional, especialmente de los países involucrados en las primeras fases de la pandemia. «Saber cómo empezó esta crisis no es solo un ejercicio científico: es una responsabilidad global para prevenir futuras pandemias», subraya el documento. La incógnita sobre el origen de la COVID-19, por tanto, sigue abierta.


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