La clausura de la jornada ‘El impulso del talento femenino en la Sanidad: un compromiso‘, celebrada en el Congreso de los Diputados y organizada por Mujeres de la Sanidad, una iniciativa de Fundamed, corrió a cargo de Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad. El dirigente instó a reflexionar acerca de los cambios que necesita el Sistema Nacional de Salud (SNS) para desterrar la «herencia masculinizada». Para ello, consideró que «no solo hay que mirar los techos de cristal, sino también a los suelos pegajosos».
En este sentido, durante su intervención, Padilla apuntó al Estatuto Marco, actualmente en proceso de negociación, en el que una de las cuestiones que se debe incorporar, en su opinión es «la paridad en los puestos de dirección del SNS«. Asimismo, tiene que abordar también «una reforma más estructural», con un impacto notable, que es la relacionada con las guardias, que se concibieron en un momento en que las estructuras sociales eran distintas a las de ahora.

«Las prioridades en el ámbito de la conciliación de los profesionales jóvenes entre su vida personal y laboral han cambiado mucho en los últimos 40 años», reflexionó el secretario de Estado. «El ámbito del cuidado se traslada tanto al interior como al exterior; estar 24 horas en el puesto de trabajo responde a una vida pasada y el sistema sanitario tiene que actualizarse«, añadió.
Romper con dinámicas pasadas
Por otra parte, Padilla puso de manifiesto que en profesiones muy feminizadas, como es la Enfermería, también existe desigualdad a la hora de acceder a cargos de responsabilidad: «En una encuesta que realizamos a las enfermeras, hay un dato sorprendente: en un sector donde hay seis veces más enfermeras que enfermeros, son más los enfermeros en puestos de gestión que las enfermeras«.
Por ello, el secretario de Estado apuntó que los cambios necesarios en el sistema tienen que «guiarse hacia esa feminización de las profesiones sanitarias». «Todos los cambios que van dirigidos hacia una igualdad de género en salud y hacia una mejora de las condiciones de las mujeres que se encuentran en suelo pegajoso sirven para mejorar las condiciones del conjunto de la sociedad y del SNS«, aseveró.
«Todos los cambios que van dirigidos a una igualdad de género en salud sirven para mejorar las condiciones del conjunto de la sociedad y del SNS»
Javier Padilla, secretario de Estado de Sanidad.
Del mismo modo, es necesario preguntarse qué pueden hacer los hombres y Padilla puso un ejemplo: «Más allá de los lugares a donde tenemos que ir con una representación institucional muy tasada, de forma general tenemos que renunciar a participar en paneles que sean solamente de hombres. Desde el Ministerio hemos rechazado alguna vez la asistencia y cuando se le dice a la organización, es la propia organización quien da un paso adelante para modificar la situación y que sea una compañera la que vaya en su lugar». Además, como expuso Padilla, hay que «romper las dinámicas de selección interna basadas en género y el amiguismo».
Finalmente, Padilla lamentó que «llevamos muchos años generando incentivos en el ámbito de las profesiones y las carreras STEM para la incorporación de mujeres». Sin embargo, ahora, en las carreras conocidas como CARE, las relacionadas con los cuidados, lo que hay es «una mayoría apabullante de mujeres con falta notable de hombres». Así, habrá que conseguir también «una revalorización del capital social de las carreras de cuidados haciendo que, a la vez que aprovechamos la feminización, también sean atractivas para los hombres». Ese es, para Padilla, uno de los retos para el futuro.
Brecha salarial y desigualdad

Junto a Padilla, Agustín Santos Maraver, presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso, fue el encargado de inaugurar la ponencia final del acto. «Tenemos la etiología del problema clara», aseguró en referencia a la brecha de género y la desigualdad en el ámbito sanitario.
«Seguimos teniendo un importante problema de diferenciación salarial, violencia de género oculta y techos de cristal. Esto responde al hecho de que la sanidad no es una burbuja fuera del contexto social en el que nos movemos. Y es el avance en el contexto social el que ha permitido avanzar en las políticas de igualdad de género», argumentó a continuación Santos.
De esta manera, el presidente de la Comisión afirmó que ya «tenemos gran parte de los instrumentos para abordar la brecha salarial y la desigualdad». «Para paliar la brecha salarial se hacen políticas positivas, observatorios de desigualdad, comités de igualdad… Al final ha sido la presión de las organizaciones de mujeres dentro y fuera de la sanidad las que ha permitido un cambio cultural con estos mecanismos institucionales», enumeró.
«Seguimos teniendo un importante problema de diferenciación salarial y techos de cristal»
Agustín Santos, presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso.
Además, el presidente de la Comisión de Sanidad del Congreso advirtió que no confía en la meritocracia «sin cambiar los límites estructurales del sistema». «Muchas veces se justifican, sin tener en cuenta las desigualdades de origen, diversas cuestiones que no se pueden justificar, como la falta de políticas de discriminación positiva hacia la mujer también en el sector sanitario alegando una supuesta meritocracia», explicó.
Asimismo, recalcó que «el gran debate sobre determinismo biológico o construcción cultural de género será resuelto en el sector sanitario». «Es en este sector donde el determinismo biológico y la construcción social de los distintos roles de género aparecen de forma determinada. Y eso no solo en el sector, sino en todos los agentes que participan del sector», aclaró.
Para finalizar, Santos apuntó que una de sus preocupaciones es que en los próximos años «nos vamos a jugar gran parte de nuestra estructura social con la digitalización y la IA». «Para salir de este ciclo económico decadente, tenemos que dar un salto importante en productividad. Si ese aumento de la productividad se hace situando a la mujer en un papel no protagonista, sino subordinado, porque con la excusa de que tienen menos acceso se les forma menos, entonces estos mecanismos tienen menos capacidad de decisión y nos jugaremos un retroceso del papel de las mujeres que se ha logrado en los últimos 20 años», concluyó.