Era la crónica de una muerte anunciada. A pesar de las diversas reuniones y ruedas de prensa convocadas por María Blasco en los últimos días para exponer sus argumentos por los que no pensaba renunciar a la dirección del Centro Nacional de Investigación Oncológicas (CNIO), el Patronato ha acordado su destitución en una reunión celebrada este 29 de enero, sin la presencia de Blasco.
Pero, además, al despido de Blasco se suma también el del director gerente del centro, Juan Arroyo, con lo que se pone fin a una etapa en el CNIO, marcada por la polémica en la gestión de ambos. Esta decisión de los miembros del Patronato, informada por EFE, no ha sido confirmada oficialmente por el centro todavía.
Una sombra sobre el CNIO
La sombra que se cernía sobre el CNIO, y especialmente sobre Blasco, era preocupante. Gastos en actividades artísticas, viajes, irregularidades en el contrato e incluso acoso laboral de diferentes formas, son algunas de las cuestiones de las que se acusa a la directora del centro.
La científica defendía que, desde hace poco más de un mes, se había orquestado «una campaña de bulos y desinformación encaminada a desprestigiar a la ciencia de excelencia, al CNIO y a mi persona». En este sentido, ha solicitado rectificaciones a los medios con el asesoramiento del Abogado del Estado con el objetivo de volver a «fijar el buen nombre del CNIO» y ha iniciado los trámites para demandar a los medios que no han rectificado.
Además, abrió otro frente en el CNIO al responsabilizar de la supuesta contratación irregular al gerente. Así, ha informado que ha trasladado a la Fiscalía estas sospechas de irregularidades por unos presuntos contratos de 2,5 millones de euros dentro de un acuerdo marco que se firmó, a su juicio, de forma «ilícita».
Pero de nada ha servido el esfuerzo por mantenerse al frente del centro. Como tampoco dio resultado la carta abierta de Blasco que hizo llegar al Patronato ayer. En ella aseguraba que quería acabar su mandato: «Solo quiero poder culminar mi tarea para que llegue otra persona y construya sobre lo logrado», indicó. Y apuntó que era consciente de que «no es la primera vez ni será la última que se destruye la imagen de una directora de un centro de investigación o de una universidad con mentiras y todo tipo de acusaciones falsas«.