Con motivo del Día Mundial del Linfoma, Gilead ha organizado el VI Encuentro de Terapias Avanzadas en el Colegio de Médicos de Madrid, a través de Kite Pharma. La jornada reunió a pacientes, profesionales sanitarios y representantes de la industria y de las administraciones públicas para abordar los avances en terapias CAR-T y el futuro de los tratamientos de alta complejidad.
La apertura del encuentro corrió a cargo de Marc Obrador, senior director de Kite Pharma España y Portugal, y de Begoña Barragán, presidenta de la Asociación Española de Afectados por Leucemia, Linfoma y Mieloma (AEAL). Ambos coincidieron en destacar la relevancia de la innovación en la atención sanitaria y la necesidad de garantizar un acceso rápido y seguro a estas terapias.
Barragán recordó su experiencia personal como paciente de linfoma y subrayó los avances logrados en los últimos años: «Ahora son muchas las personas que tienen acceso a unas nuevas terapias para poder salvarse. Desde AEAL hemos trabajado mucho para que estas terapias se vieran, porque sabemos que la vida de los pacientes no puede esperar las burocracias». A pesar de algunas dificultades en derivaciones y tiempos de espera, reconoció que el acceso a las terapias CAR-T en España es «razonablemente bueno» y que los pacientes españoles son «privilegiados de poderlas recibir».
El Plan de Terapias Avanzadas
Sin embargo, el centro de la jornada fue la intervención de César Hernández, director general de la Cartera Común de Servicios del Sistema Nacional de Salud y Farmacia del Ministerio de Sanidad, quien habló sobre el nuevo Plan de Terapias Avanzadas aprobado en julio de 2025.
Hernández explicó que la actualización del plan responde al crecimiento del número de terapias avanzadas disponibles y a la necesidad de garantizar equidad y eficiencia en su acceso: «Las terapias avanzadas son un ejemplo de alta complejidad. El sistema sanitario tiene que responder con una organización que garantice equidad en el acceso, asegurando que la alta complejidad se gestione de manera coordinada».
El director general destacó que el plan no solo mantiene su foco en las terapias CAR-T, sino que se amplía a otros tratamientos avanzados, incluyendo terapias génicas, celulares somáticas e ingeniería de tejidos. Según Hernández, la actualización pretende ser más operativa, centrándose en la prestación sanitaria y farmacéutica, los flujos de pacientes y la coordinación entre niveles de atención: «Cerrar el círculo virtuoso de la investigación, la manufactura, el acceso y la sostenibilidad del sistema es fundamental, sin renunciar a ninguna de estas partes», afirmó.
Entre los objetivos clave del plan están la universalización del acceso, la agilización de los procesos y el fortalecimiento de la coordinación entre comunidades autónomas. Hernández subrayó que, aunque España cuenta actualmente con 14 comunidades con capacidad para ofrecer terapias CAR-T, aún es necesario optimizar la distribución de centros y flexibilizar criterios para reducir desplazamientos de pacientes.
«No se trata de pintar todo el mapa de rojo, sino de asegurar que todos los pacientes estén tratados con equidad. Los circuitos tienen que garantizar que, aunque no haya un centro en cada comunidad, los pacientes puedan acceder sin retrasos ni desigualdades», destacó Hernández.
«Los circuitos tienen que garantizar que, aunque no haya un centro en cada comunidad, los pacientes puedan acceder sin retrasos ni desigualdades»
Complejidad del proceso
En cuanto a la agilización, Hernández reconoció que, pese a los avances, algunos pacientes no reciben el tratamiento a tiempo debido a la complejidad del proceso, que incluye la fabricación personalizada del medicamento y su transporte: «Hay veces que estamos pidiendo una respuesta inmediata a un proceso que involucra la recogida en un centro, transporte, fabricación fuera de España y administración final. Tenemos que incrementar la proximidad y la capacidad operativa para que estos gaps no impidan la infusión».
«Hay veces que estamos pidiendo una respuesta inmediata a un proceso que involucra la recogida en un centro, transporte, fabricación fuera de España y administración final. Tenemos que incrementar la proximidad y la capacidad operativa para que estos gaps no impidan la infusión»
El plan también contempla la creación de un grupo operativo que facilite el seguimiento y la coordinación de los centros, sin interferir en la práctica clínica diaria: «Este grupo no tiene una función de evaluación caso a caso, sino de seguimiento, para que se mantenga la equidad, la eficiencia y la sostenibilidad en todo el sistema».
Hernández destacó la importancia de la colaboración entre administración, industria, clínicos y pacientes, y subrayó que España puede ser un modelo de referencia en Europa. Tal y como señaló «esta empresa requiere que todos trabajemos en una misma línea. La administración tiene que liderar y marcar el camino, creando un terreno común donde todos se vean reflejados».
El director general también puso en valor la evolución del marco regulatorio internacional, citando la experiencia de la FDA en Estados Unidos: «La FDA ha eliminado ciertas acreditaciones específicas para la infusión de terapias CAR-T, y esperamos que en Europa ocurra algo similar. Nuestro plan ya permite que las fases iniciales del tratamiento se realicen en centros con experiencia, garantizando calidad y seguridad».
El IV Encuentro de Terapias Avanzadas sirvió, en definitiva, para celebrar los avances alcanzados en la atención a pacientes con linfoma y otras enfermedades hematológicas, y para mostrar un plan que pretende consolidar un modelo español basado en la equidad, la excelencia y la innovación. Como concluyó Hernández: «El modelo español puede ser referencia en Europa. Hemos tratado muchos pacientes, no tenemos tiempos de espera excesivos y estamos logrando un equilibrio entre acceso, investigación y sostenibilidad».