El Pleno del Senado ha aprobado este miércoles la moción del Partido Popular para impulsar medidas con las que mejorar la situación laboral de los médicos y la planificación de los recursos humanos en el Sistema Nacional de Salud (SNS), en un debate marcado por el rechazo al borrador de reforma del Estatuto Marco promovido por el Ministerio de Sanidad y por la discusión sobre si el colectivo debe contar o no con un estatuto propio.
La iniciativa ha salido adelante con 149 votos a favor, 104 en contra y seis abstenciones, después de que el PP rechazara las enmiendas presentadas por Más Madrid y Vox. De este modo, la Cámara Alta ha avalado la propuesta popular centrada en reforzar las condiciones laborales de los facultativos, mejorar la planificación de plantillas y abrir una interlocución específica con el colectivo médico, pero sin asumir la vía del estatuto médico propio que defendió Vox.
Durante la defensa de la moción, la senadora del PP María del Mar San Martín sostuvo que la propuesta pretende «reconocer la singularidad de los médicos dentro del sistema sanitario», poner en valor su papel y planificar las plantillas para afrontar los retos actuales y futuros de la sanidad pública. En su intervención, cargó contra la actuación del Ministerio de Sanidad, al que acusó de haber generado «conflicto donde debería haber buscado consenso» en la negociación del nuevo Estatuto Marco.
San Martín aseguró que la reforma planteada por el departamento de Mónica García no afronta los problemas estructurales del sistema y deja fuera a los médicos, a los que definió como «el principal activo del Sistema Nacional de Salud». Según defendió, la propuesta del PP plantea una mesa de diálogo específica para los facultativos, mejoras en sus condiciones laborales y retributivas, el reconocimiento de su singularidad profesional y una revisión de la clasificación profesional acorde con su formación, responsabilidad y condiciones de trabajo.
Entre las medidas esgrimidas por la senadora popular figuran la mejora de la remuneración y duración de las guardias, la reducción de la carga burocrática mediante avances tecnológicos, el incremento de las plantillas del SNS en un 15% y una oferta de plazas MIR «dinámica y proporcional» a las necesidades reales del sistema. También puso el foco en la Atención Primaria, al advertir de la falta de especialistas en los centros de salud y del déficit previsto en medicina de familia si no se adoptan medidas.
La parlamentaria del PP enmarcó además la moción en el conflicto abierto con el colectivo médico y la huelga convocada frente al nuevo Estatuto Marco. «Estas medidas buscan reconocer a los médicos como valor fundamental y acabar con una huelga que nadie quiere», afirmó al cierre de su intervención.
Las enmiendas presentadas por Más Madrid y Vox fueron finalmente rechazadas por el Grupo Popular. Desde Más Madrid, Carla Antonelli acusó al PP de mantener una posición cambiante sobre el estatuto propio de los médicos y defendió que el nuevo Estatuto Marco supone «el mayor avance en décadas» para el conjunto del personal sanitario. A su juicio, las particularidades de la profesión médica ya quedan recogidas en un capítulo específico del nuevo texto, por lo que rechazó dividir el sistema en estatutos corporativos.
Por su parte, Vox, a través de Paloma Gómez, insistió en que el problema de fondo pasa por la creación de un Estatuto Médico propio que reconozca la singularidad de la profesión y permita a los facultativos negociar directamente sus condiciones laborales. La formación reprochó al PP que se abstuviera cuando esta propuesta fue debatida previamente y calificó la moción popular de “parche” por no abordar esa reivindicación central.
En nombre del PP, Rosa Romero justificó el rechazo a ambas enmiendas. Sobre la de Más Madrid, acusó al Ministerio de Sanidad de haber provocado «la crisis sanitaria más importante y más grave» por su gestión del conflicto con los médicos. En cuanto a Vox, señaló que su propuesta incorporaba cuestiones ajenas al objeto de la moción y defendió que la iniciativa popular ya recoge medidas concretas para mejorar tanto las condiciones laborales de los facultativos como el funcionamiento del SNS.
El debate parlamentario volvió a poner de relieve la división política sobre el alcance de la reforma sanitaria. Mientras grupos como PSOE, Más Madrid, EH Bildu o Junts cargaron contra el PP por, a su juicio, hacer un uso partidista del malestar médico o invadir competencias autonómicas en algunos puntos de la moción, otras formaciones como el PNV coincidieron parcialmente en la necesidad de reconocer la singularidad de la profesión, mejorar las guardias, revisar la clasificación profesional y abrir espacios de diálogo específicos.
Con la aprobación de la moción, el Senado respalda así una hoja de ruta impulsada por el PP para responder al malestar del colectivo médico y presionar al Ministerio de Sanidad en plena controversia por la reforma del Estatuto Marco. El texto prospera, además, sin incorporar la reivindicación de Vox sobre un estatuto propio, una de las principales líneas de fricción en el debate.
Vox pidió un Estatuto Médico propio y Más Madrid mantener la negociación
La enmienda de Vox, rechazada por el PP, iba más allá del texto finalmente aprobado y planteaba retirar de forma inmediata la reforma del Estatuto Marco para promover un Estatuto Médico propio. La propuesta reclamaba que los médicos fueran los “interlocutores únicos y legítimos” en la negociación de sus condiciones laborales y defendía una mesa de diálogo específica con reconocimiento expreso de la singularidad profesional del colectivo.
Junto a ese núcleo, Vox incorporó un paquete amplio de medidas laborales y organizativas: mejora de la remuneración y duración de las guardias, equiparación de las horas extraordinarias con las ordinarias, cotización de las horas de guardia, aumento del 15% de las plantillas médicas, una oferta MIR más ajustada a las necesidades reales y mejores condiciones para los médicos en formación. También proponía reforzar la cobertura en zonas rurales, Ceuta y Melilla, facilitar la prolongación voluntaria de la jubilación activa hasta los 72 años y priorizar el retorno de sanitarios españoles formados en el país.
Sin embargo, la enmienda de Vox mezclaba estas reivindicaciones con otros planteamientos, como vincular el «colapso» sanitario a la inmigración masiva, eliminar las «barreras lingüísticas impuestas por el separatismo» y avanzar hacia un sistema sanitario único con tarjeta sanitaria e historia clínica unificadas en todo el territorio. Ese carácter más amplio fue una de las razones esgrimidas por el PP para no aceptarla.
La enmienda de Más Madrid, también rechazada, apostaba por sustituir toda la moción del PP por un único mandato al Gobierno para que continuara el proceso de diálogo, escucha y negociación con sindicatos y organizaciones profesionales de todo el ámbito sanitario, no solo con los médicos, con el objetivo de actualizar sus condiciones laborales y culminar la aprobación del nuevo Estatuto Marco del personal estatutario del Sistema Nacional de Salud