Entre recortes y polémicas: radiografía de los primeros meses de gestión sanitaria de la Administración Trump

La investigadora de ISGlobal, Silvia de Sanjosé, explica a este medio las consecuencias sanitarias de la llegada de Trump a la Casa Blanca y su posible impacto en Europa

En noviembre de 2024, Donald Trump salió elegido como nuevo presidente de Estados Unidos y en enero de este año comenzó su segunda legislatura. Desde entonces, solo han pasado un par de meses, pero ha sido el tiempo suficiente para que Trump haga cambios en profundidad dentro del país. En el ámbito sanitario, las modificaciones han sido muy drásticas: en primer lugar, el anuncio de que EEUU abandona la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en segundo lugar, el nombramiento de Robert F. Kennedy Jr. como secretario de Salud y Servicios Humanos. Estas acciones han sido la primera pieza de dominó que ha desembocado en diversos cambios, tanto dentro como fuera del país.

La investigadora de ISGlobal, Silvia de Sanjosé, ha explicado a este medio que todavía sigue habiendo muchas «incógnitas» sobre la magnitud de estos cambios: «Lo que estamos viendo es un desmantelamiento, muy aparatoso y muy drástico, de las estructuras de investigación de EEUU de forma masiva. Aunque todavía no han tomado decisiones definitivas para muchos ámbitos de la salud, ya han despedido a más de 3.000 investigadores».

Sanjosé asegura que Trump está cambiando todas las políticas interesantes sobre sanidad del gobierno anterior, se han modificado mucho. La investigadora explica que un ejemplo es la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID): «Estados Unidos tenía un compromiso muy importante, sobre todo en poblaciones que conviven con el VIH y esto se ha parado, o sea, se han despedido a todos los trabajadores. Esta es una de las consecuencias más inmediatas». Asimismo, asegura que hay otras agencias que han cerrado o han paralizado de momento toda la investigación referida al medioambiente y el cambio climático.

Otro cambio drástico ha sido la salida de EEUU de la OMS, que aunque a los científicos no les pilla de sorpresa este anuncio, ya que al final de su primera legislatura intentó abandonar la organización. Pero, cuando Joe Biden llegó a la Casa Blanca frenó en seco este plan. Ahora que Trump ha vuelto, fue una de sus primeras medidas como presidente. «Había ayudas adjudicadas para intervenir en países de bajos recursos para, por ejemplo, el seguimiento de las poblaciones con HIV y todo esto se ha paralizado«, explica Sanjosé.

Cuando EEUU anunció su marcha de la OMS, la organización intentó que hiciese una exención para los programas del VIH y al poco tiempo el país aceptó. Según la investigadora, han hecho una parálisis parcial, hay unos tratamientos contra el VIH y el retroviral, y de momento han dejado que se continúe administrando. «Por ejemplo, el Plan de Emergencia del Presidente de EE.UU. para el Alivio del Sida (PEPFAR) se había puesto en pausa, una iniciativa de la respuesta mundial al VIH de la que dependen los suministros millones de personas», asegura Sanjosé.

Consecuencias de nombrar a Kennedy Jr.

Incluso, la investigadora declara que ya se están observando las consecuencias de que Trump haya nombrado a Kennedy Jr. como secretario de Salud: «Desde hace poco EEUU sufre un brote de sarampión en Texas y Kennedy ha recomendado aceite de hígado de bacalao para curarlo, un método poco ortodoxo y para nada científico». Según el New York Times, este brote se ha extendido sobre todo por Gaines y ha infectado a más de 200 personas y ha matado a un niño, suceso que no sucedía en el país desde hace diez años.

Además, el secretario de salud no ha recomendado la vacunación con la contundencia necesaria -considera que es una decisión personal- y asegura que las lesiones provocadas por la vacuna son muy frecuentes. Por otro lado, aseguró que la inmunidad natural contra el sarampión, que se adquiere a través de la infección, de alguna manera también protegía contra el cáncer y las enfermedades cardiacas, una afirmación que no está sustentada por investigaciones.

Según la experta, las consecuencias de un parón en la vacunación son bastante significativas: «Cuando paramos la práctica de la vacunación infantil de enfermedades que son altamente contagiosas, vemos que se disparan los casos». Sanjosé explica que en España ha sucedido que algún grupo antivacunas y se han generado estos casos, pero después ha venido un juez y ha obligado a esos niños a vacunarse «por el bien de la salud pública». «A nivel individual se puede decidir lo que quiera, pero cuando afecta a las personas de tú alrededor, hay que controlar y vigilar. En mi opinión, hay que tomar acciones cuando una persona decide poner en riesgo la población», afirma la investigadora.

Por lo tanto, si un país paraliza las vacunaciones y no se ayuda a las personas que se han vacunado, comenzarán a aparecer infecciones o enfermedades: «En ocasiones las infecciones que están controladas, regresan y se expanden con mucha rapidez. Incluso, las vacunas previenen algunas enfermedades, como la vacuna del papiloma humano que se administra en las escuelas que está comprobado que en muchos países, incluso Estados Unidos, ha bajado la incidencia del cáncer de cuello uterino«. La experta asegura que «interrumpir este proceso es poner a tu población a riesgo de enfermedades que eran curables o prevenibles».


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