Sonia Pulido, co-chair del Subgrupo de Consultas Científicas Conjuntas de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), destacó en el XIII Foro ECO 2025 ‘El Cáncer en España: realidad actual y retos de futuro’ la importancia de la Evaluación de Tecnologías Sanitarias (ETS) como un proceso multidisciplinar que permite analizar el valor añadido de un medicamento, producto sanitario o procedimiento médico en comparación con las opciones existentes.
“La ETS se basa en una evaluación científica rigurosa y transparente, proporcionando información esencial para la asignación de recursos en los sistemas de salud de los Estados miembro de la Unión Europea”, admitió. Sin embargo, insistió en que “no supone en sí misma una decisión final sobre la comercialización o financiación de la tecnología evaluada, sino que fundamenta las decisiones políticas y presupuestarias en cada país”.
Pulido subrayó que la implementación del nuevo Reglamento HTA fortalecerá la armonización de los procesos de evaluación en la UE, favoreciendo la introducción de tecnologías innovadoras y garantizando un uso eficiente de los recursos. “Uno de sus principales objetivos es reducir la duplicación de esfuerzos entre autoridades nacionales y la industria, así como mejorar la calidad y previsibilidad de las evaluaciones”, mencionó. La creación de un Grupo de Coordinación entre las autoridades nacionales y la integración de partes interesadas facilitarán la colaboración y participación en evaluaciones clínicas conjuntas y consultas científicas.
Uno de los aspectos clave abordados por Pulido fue la implementación de las Consultas Científicas Conjuntas (JSCs), un mecanismo que permitirá a los desarrolladores de tecnologías sanitarias recibir asesoramiento sobre sus planes de desarrollo. En 2025, se establecerán dos periodos de solicitud para la realización de estas consultas, en febrero y junio, con un total de diez JSCs previstas, de las cuales entre cinco y siete estarán destinadas a medicamentos y de uno a tres a productos sanitarios. Estas consultas podrán realizarse en paralelo con el asesoramiento científico de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés), asegurando así una mejor integración entre los procesos regulatorios y de evaluación.
Ramón Salazar, del Instituto Catalán de Oncología, destacó que “cada país tendrá su propia agencia de ETS”. Pulido señaló que los tiempos de evaluación deben interpretarse con cautela, ya que cada compañía farmacéutica tiene su propia estrategia de negociación. “A nivel europeo existe un informe riguroso, pero cada país lo analiza según sus intereses nacionales”, explicó. Por su parte, Emilio Esteban, del Hospital Central de Asturias y patrono de la Fundación ECO, resaltó que “permite que los profesionales tengan voz en el proceso y se enfoque en la seguridad y eficiencia”.
Los expertos expresaron su confianza en que la ETS supondrá un avance significativo, ya que permitirá definir subgrupos de pacientes que podrían beneficiarse de ciertos tratamientos. También afirmaron que el proyecto de Real Decreto (RD) ayudará a controlar los tiempos de evaluación y evitar duplicidades en el proceso, estableciendo procedimientos claros. Edurne Arriola, del Hospital del Mar de Barcelona, coincidió en que “el nuevo Reglamento contribuirá a reducir los tiempos de evaluación”.
Biomarcadores
En relación con los biomarcadores, Fernando López-Ríos, del Hospital 12 de Octubre, subrayó que “tras dos décadas de incertidumbre tecnológica, se ha llegado a un punto de inflexión que debe aprovecharse”. Destacó la importancia de simplificar las tecnologías y evitar inequidades en su desarrollo y abogó por la creación de alianzas con los controles de calidad para garantizar una evolución equitativa en el ámbito de los biomarcadores. En este sentido, Salazar explicó que el diagnóstico del cáncer es un proceso multidisciplinar y que cada vez más centros cuentan con unidades acreditadas para diagnóstico molecular. A continuación, enfatizó que, aunque no todos los centros deben realizar estos análisis, ningún paciente debería quedar sin acceso a la evaluación de biomarcadores.
Arriola resaltó el esfuerzo que ha hecho Cataluña al poner en marcha un programa que armoniza y regula la medicina de precisión, destacando la importancia de consensos y reuniones periódicas para actualizar los procesos. Por su parte, Esteban hizo hincapié en que “la evolución de la medicina debe centrarse en el paciente, asegurando que reciba la información necesaria y pueda participar en la toma de decisiones”. Para finalizar, Salazar destacó el papel de la inteligencia artificial en la optimización de procesos y su impacto en la gestión del cáncer y la medicina en general.