El nuevo consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias, Antonio Sanz, asume la dirección del sistema sanitario andaluz en un momento de tensión acumulada y expectativas sociales altas, con la mirada puesta en unas elecciones para las que restan entre seis y ocho meses. En este sentido, los informes oficiales advierten de un sistema exigido al límite por la falta de personal, el envejecimiento demográfico y la creciente cronicidad. De este modo, su mandato exprés arranca con una exigencia clara: convertir las estrategias en políticas efectivas que devuelvan capacidad y confianza al sistema público.
La Estrategia de Salud de Andalucía 2030 (ESA 2030) define los grandes ejes sobre los que deberá actuar la Consejería: adaptación a una población más envejecida, mejora de los recursos humanos, impulso a la innovación y garantía de equidad territorial. El reto no es menor, pero existe una progresión adecuada: Andalucía estuvo entre las comunidades con menor gasto sanitario público por habitante en 2022, aunque recientes informes de 2025 señalan que ha superado la media nacional. En cuanto a población de edad avanzada, la comunidad afronta un envejecimiento progresivo, aunque no necesariamente encabeza los porcentajes más altos del país. La combinación de presión asistencial y escasez de recursos marca la hoja de ruta inmediata.
Envejecimiento, cronicidad y cambio climático
El progresivo envejecimiento de la población andaluza está elevando la prevalencia de enfermedades crónicas y exigiendo una profunda reorganización del sistema sanitario. La Estrategia de Salud de Andalucía 2030 advierte de que el aumento de personas mayores y pluripatológicas, junto con el impacto del cambio climático y las posibles nuevas emergencias epidémicas, obligan a rediseñar los servicios hacia modelos más integrados y preventivos. Para responder a este desafío, se precisan más recursos en atención continuada, una coordinación sociosanitaria efectiva y programas de prevención capaces de reducir la presión hospitalaria y mejorar la calidad de vida de los pacientes crónicos.
La nueva Consejería deberá reforzar la detección temprana, la promoción de la salud y la reducción de desigualdades sociales, pilares esenciales para sostener un sistema equitativo. Andalucía presenta marcadas diferencias territoriales y socioeconómicas que condicionan el acceso a la atención y la adherencia a los tratamientos. En este contexto, el envejecimiento y la vulnerabilidad social conforman un binomio que redefine las prioridades sanitarias de la comunidad y obliga a orientar las políticas hacia la prevención, la proximidad asistencial y la justicia sanitaria.
Recursos humanos, accesibilidad y calidad asistencial
El déficit de profesionales sigue siendo uno de los principales puntos críticos del sistema sanitario andaluz. Informes como el elaborado por CCOO, titulado ‘Informe sobre la situación de la sanidad pública andaluza’, y los datos del Consejo Económico y Social, alertan de la falta de médicos y enfermeras, la alta temporalidad y la sobrecarga asistencial que sufre el personal del Servicio Andaluz de Salud. La atención primaria, puerta de entrada al sistema, soporta el mayor impacto y necesita una inversión sostenida que refuerce su capacidad resolutiva, reduzca cupos desbordados y devuelva tiempo clínico a los profesionales.
La Estrategia de Calidad del Sistema Sanitario Público de Andalucía, aprobada en 2024, reconoce expresamente la necesidad de consolidar plantillas, mejorar la estabilidad profesional e impulsar la formación continua. El documento también introduce indicadores de rendimiento y mecanismos de evaluación externa para reforzar la transparencia y recuperar la confianza ciudadana. Sin una política decidida de recursos humanos y una financiación acorde al crecimiento de la demanda, la sostenibilidad del sistema sanitario andaluz, ya tensionado por la falta de personal y el envejecimiento poblacional, corre el riesgo de verse comprometida a medio plazo.
Coordinación sociosanitaria e innovación
La Estrategia Andaluza para la Coordinación Sociosanitaria identifica como reto prioritario la atención integrada a personas mayores, dependientes o con enfermedades crónicas. La pandemia evidenció las carencias en los mecanismos de comunicación entre hospitales, centros de salud y servicios sociales. Superar esa fragmentación es clave para garantizar continuidad asistencial y eficiencia organizativa.
Al mismo tiempo, la ESA 2030 propone acelerar la incorporación de tecnología e innovación: inteligencia artificial para diagnóstico, historia clínica interoperable y medicina personalizada. El nuevo consejero deberá equilibrar modernización tecnológica y equidad, evitando que la brecha digital se traduzca en una nueva forma de desigualdad sanitaria. Andalucía aspira a situarse en la vanguardia tecnológica, pero necesita una base sólida de recursos y liderazgo técnico.
Equidad, listas de espera y sostenibilidad financiera
Los datos sitúan a Andalucía entre las comunidades con mayor demora en atención especializada y cirugía. En Andalucía, las listas de espera siguen siendo uno de los grandes desafíos del sistema sanitario pese a las mejoras recientes. En junio de 2025, la demora media para una intervención quirúrgica se situó en 108 días, frente a los 176 días registrados un año antes, lo que supone una reducción significativa, aunque aún superior a la media nacional. En consultas externas, la espera se redujo de 150 a 127 días, con notables diferencias provinciales: mientras Sevilla bajó a 98 días, Huelva mantiene una media de 131. Estas cifras reflejan el esfuerzo del Servicio Andaluz de Salud por acortar los tiempos, pero también evidencian la persistencia de desigualdades territoriales y la necesidad de consolidar un modelo más ágil y equitativo. Reducir las listas de espera y homogeneizar la calidad del servicio serán pruebas inmediatas para la nueva dirección política.
La sostenibilidad del sistema, tanto en financiación como en gestión, atraviesa todos los planes estratégicos. La ESA 2030 y el IV Plan Andaluz de Salud insisten en mejorar la gobernanza, optimizar infraestructuras y reforzar el liderazgo profesional dentro del sistema. Mantener el equilibrio entre gasto, eficiencia y derechos ciudadanos será uno de los mayores desafíos de esta legislatura.
Los cribados como eje de prevención y confianza
Uno de los frentes más visibles del nuevo consejero es el de los programas de cribado poblacional. Andalucía ha avanzado en la implantación de planes específicos contra el cáncer de colon y cuello de útero, con resultados desiguales según provincia, pero la polémica con respecto a los fallos en los diagnósticos de en torno a las primeras mamografías de 2.000 mujeres sigue muy presente en la actividad parlamentaria. Por ello, el Gobierno andaluz puso en marcha un Plan de choque que incluye una inversión de 12 millones de euros, 119 profesionales nuevos y pruebas durante fines de semana y festivos.
También, ha puesto en marcha un nuevo Plan de Acción en cribados oncológicos. El programa incluye medidas específicas para el cáncer de colon y de cuello de útero, reforzando los sistemas de información, la coordinación asistencial y las campañas de sensibilización. Según el consejero Antonio Sanz, Andalucía cumple los hitos nacionales y quiere apostar de una manera «sin precedentes» por la detección precoz del cáncer y la mejora del equipamiento oncológico en toda la comunidad.
Según los datos de la Junta de Andalucía, el cribado de cuello uterino alcanza ya al 75% de mujeres invitadas y un 83% de participación efectiva, con el objetivo de llegar al 90% antes de 2029. En este sentido, para garantizar la efectivad de los cribados son necesarias campañas de sensibilización que impulsen la participación de la ciudadanía y garanticen cobertura homogénea. La detección precoz, junto a la atención primaria y la coordinación sociosanitaria, formará el núcleo de una política de salud pública más moderna y orientada a resultados.
Primeros pasos de Sanz
El consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, Antonio Sanz, desarrolló ayer una intensa agenda centrada en la mejora del sistema sanitario público andaluz. Por la mañana visitó el Hospital Virgen del Rocío, donde anunció que el modelo asistencial en la unidad de mama «ya ofrece resultados», con más de 2.600 pruebas gestionadas y todas las mamografías de cribado citadas antes del 15 de noviembre, en un circuito más ágil y centrado en la paciente.
Posteriormente, mantuvo reuniones con los sindicatos médicos y de enfermería en el marco de la «agenda de diálogo y escucha», destacando la colaboración con el Sindicato Médico Andaluz y Satse Andalucía para reforzar la calidad asistencial, mejorar las condiciones laborales y avanzar en soluciones consensuadas. Durante ambos encuentros, Sanz subrayó que la Consejería trabaja «con velocidad las 24 horas del día» y reafirmó su compromiso con una interlocución constante y constructiva para optimizar el servicio sanitario y fortalecer la confianza de la ciudadanía.
Un liderazgo bajo escrutinio
El nuevo titular de Sanidad se enfrenta a un escenario complejo donde confluyen urgencias estructurales y expectativas políticas. Reforzar la atención primaria, garantizar los cribados, reducir las desigualdades y estabilizar las plantillas son metas que marcarán su gestión. El desafío no solo es técnico, sino también social y comunicativo: recuperar la confianza de los profesionales y de los pacientes en un sistema sanitario que necesita más que nunca una visión de futuro.