Sánchez cuestiona la gestión de las CCAA de los 300.000 millones de euros extra en Sanidad: «¿Dónde han ido a parar esos recursos?»

El presidente del Gobierno ha anunciado una inversión de 30 millones en equipos de digitalización de anatomía patológica para el análisis de muestras de cáncer, a la par que ha expresado que "universalizar la sanidad no arruina un país, lo fortalece"

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aprovechó el acto conmemorativo del 40 aniversario de la Ley General de Sanidad para reivindicar la sanidad pública universal como una de las grandes conquistas democráticas del país, anunciar una inversión de 30 millones de euros en digitalización de anatomía patológica para mejorar el diagnóstico del cáncer y, al mismo tiempo, lanzar un reproche directo a varias comunidades autónomas por la gestión de los recursos destinados a la sanidad.

Durante su intervención, Sánchez aseguró que desde 2018 el Ejecutivo central ha incrementado el gasto sanitario en un 30% y ha transferido a las comunidades autónomas 300.000 millones de euros más que la anterior administración. Ante esa cifra, planteó dos preguntas explícitas sobre el destino de esos fondos: «¿A dónde han ido a parar esos recursos adicionales? ¿Cómo es posible que habiendo transferido 300.000 millones de euros más que la anterior administración, hoy la sanidad sea una de las principales preocupaciones de nuestros combatientes?», en referencia a que la sanidad siga figurando entre las principales preocupaciones de la ciudadanía.

El jefe del Ejecutivo defendió que la pregunta «merece una respuesta» por parte de los gobiernos autonómicos, especialmente cuando el estado del sistema sanitario continúa generando inquietud social pese al aumento de la financiación. A su juicio, la sanidad pública «no se puede poner en riesgo con decisiones equivocadas, con dogmatismo ideológico o por falta de prioridades».

Sánchez enmarcó su discurso en la celebración de los 40 años de la Ley General de Sanidad, aprobada el 25 de abril de 1986, una norma que, dijo, permitió a España responder de forma «clara» y «participativa» al reto de convertir la salud en un derecho y no en un privilegio. En ese contexto, reivindicó la figura de Ernest Lluch como el ministro que entendió que «el progreso, si no es compartido, no puede llamarse progreso».

El presidente defendió además el valor económico y social del sistema sanitario público y rechazó la idea de que el Estado del bienestar sea incompatible con el crecimiento. «Universalizar la sanidad no arruina un país, lo fortalece», afirmó, antes de insistir en que la salud «no es un gasto», sino «una inversión» en personas, cohesión social, cohesión territorial y productividad.

Anuncio de 30 millones para reforzar el diagnóstico del cáncer

Uno de los principales anuncios de la intervención fue la inversión adicional de 30 millones de euros en equipos de digitalización de anatomía patológica, destinados a modernizar los dispositivos que analizan muestras de cáncer en los hospitales.

Según explicó Sánchez, esta partida busca mejorar la detección de la enfermedad y afinar las decisiones terapéuticas a partir de una mejor integración entre la información del tumor y los datos clínicos del paciente. El objetivo, señaló, es avanzar hacia diagnósticos más precisos y tratamientos oncológicos más personalizados.

Además, defendió que esta tecnología permitirá compartir información y experiencia entre hospitales, de manera que el acceso al conocimiento especializado no dependa del lugar de residencia del paciente. «Que el conocimiento no dependa de dónde vivas», resumió, al describir un modelo más conectado para el abordaje del cáncer.

A juicio del presidente, esta transformación facilitará que los casos complejos se analicen de forma conjunta, que el seguimiento sea más continuo y que la ciencia más avanzada esté más cerca de los pacientes. «Es invertir en tecnología para llegar antes, acertar más y tratar mejor», subrayó.

Balance de gestión y foco en innovación sanitaria

En su repaso a las políticas impulsadas por el Gobierno, Sánchez defendió que desde 2018 se han reforzado áreas clave del Sistema Nacional de Salud, entre ellas la atención primaria, la reproducción asistida para todas las mujeres, los programas de cribado neonatal, la salud bucodental y la atención a personas con ELA.

También situó entre las prioridades del Ejecutivo la medicina personalizada y la innovación biomédica. En este sentido, destacó una inversión de casi 268 millones de euros en los últimos cinco años a través del proyecto estratégico para la salud de vanguardia y recordó que España es líder en ensayos clínicos en Europa.

Sánchez quiso detenerse especialmente en la lucha contra el cáncer, que definió como una de las grandes batallas del presente. En su intervención puso cifras al impacto de la enfermedad y advirtió de que cada día cientos de personas son diagnosticadas en España, mientras centenares fallecen por esta causa. Por ello, defendió que no basta con «resistir», sino que es necesario «avanzar» mediante una mayor alianza entre sanidad pública y ciencia.

En ese apartado, recordó también la inversión de 800 millones de euros realizada para renovar equipos médicos de alta tecnología del Sistema Nacional de Salud, especialmente útiles en el ámbito oncológico, así como el desarrollo de terapias avanzadas como las CAR-T.

Defensa de la universalidad frente a los recortes

Junto a la innovación, Sánchez situó la universalidad como otro de los ejes centrales de su intervención. Recordó que una de las primeras decisiones de su Gobierno en 2018 fue recuperar este principio, que había sido recortado por anteriores administraciones, y lo presentó como una medida de justicia, pero también de salud pública.

En este punto, reivindicó que esa recuperación permitió atender posteriormente a miles de personas desplazadas por la guerra de Ucrania y defendió también la ampliación del acceso sanitario a extranjeros que viven en España sin condición de residentes.

El presidente cargó contra quienes vuelven a cuestionar la atención sanitaria a la población migrante y sostuvo que el debate no debe centrarse en el origen, la renta o la edad de los pacientes, sino en el modelo de país que se quiere preservar. «La pregunta que define a nuestro sistema sanitario no es dónde nació el paciente ni cuánto dinero tiene en la cuenta», señaló.

A su juicio, proteger la sanidad pública no solo es un acto de humanidad o de solidaridad, sino también «un acto de inteligencia». En esa línea, contrapuso el modelo español a otros sistemas sanitarios de países avanzados donde la enfermedad puede convertirse en un factor de ruina económica para las familias.

La sanidad, termómetro de la salud democrática

Sánchez cerró su intervención vinculando la fortaleza del sistema sanitario con la calidad democrática del país. Defendió que la sanidad pública es uno de los mejores termómetros para medir la salud democrática de España y apeló a cuidarla, defenderla y mejorarla no por inercia, sino por convicción.

En tono reivindicativo, afirmó que la salud debe seguir siendo «un derecho, no un privilegio y mucho menos una caridad», y apeló a la responsabilidad de la generación actual para que dentro de otros 40 años pueda afirmarse que se hizo lo necesario para proteger una de las grandes conquistas sociales del país.

«Nos toca a nosotros cuidarlo, defenderlo y mejorarlo», concluyó el presidente en un acto de homenaje a la Ley General de Sanidad y a la figura de Ernest Lluch, al que presentó como uno de los grandes impulsores de una idea de país basada en la dignidad, la igualdad y los derechos públicos.

García señala a las CCAA

Tras el acto, la ministra de Sanidad fue preguntada por Gaceta Médica por qué comunidades autónomas considera el ministerio que están haciendo un mal uso de los incentivos económicos a los que había aludido el presidente del Gobierno. En su respuesta, evitó citar territorios concretos, pero sí diferenció entre aquellas comunidades que tienen la sanidad «como una de sus prioridades» y aquellas que «no están invirtiendo lo necesario en la sanidad para cubrir todas las necesidades» de la población.

La ministra sostuvo que hay autonomías que están optando por derivar fondos públicos a la sanidad privada. «Hay comunidades que deciden que ese dinero, por ejemplo, vaya a Quirón, a la sanidad privada», afirmó. También criticó que otras comunidades prefieran dedicar esos recursos a rebajas fiscales para las rentas más altas, en lugar de sostener el modelo de financiación colectiva que, según recordó, ha hecho posible el desarrollo de la sanidad pública en estas cuatro décadas.

En esa línea, defendió que los impuestos constituyen «la base social sobre la que se ha construido nuestra sanidad» y censuró que haya gobiernos autonómicos que opten por «perdonarles los impuestos a los más ricos», en vez de reforzar el sistema público con más recursos humanos y mejores infraestructuras.

La titular de Sanidad contrapuso esa estrategia con la necesidad de invertir en «centros de salud», en «profesionales bien pagados», en «buenas condiciones laborales», en «contratación de más plantilla» y en la mejora de hospitales y puntos asistenciales. Además, subrayó que existen diferencias de hasta 1.000 euros de inversión por habitante entre unas comunidades y otras, una brecha que, a su juicio, demuestra que «hay comunidades que no le están dando la prioridad que hace 40 años le dimos a la sanidad pública de nuestro país».

Sobre la inversión de 30 millones de euros anunciada por Sánchez, García destacó que es «fundamental para hacer esa red de cuidado de diagnóstico del cáncer en nuestro país». En concreto, precisó que la actuación se centrará en «la tecnología digital de los aparatos de anatomía patológica», ya que es donde, a su juicio, «nos estamos jugando el tratamiento, el diagnóstico y los informes de anatomía patológica».

García advirtió de que en este campo persisten desigualdades territoriales, dado que «en algunos lugares» existen equipos con «una altísima tecnología», mientras que «en otros lugares están más rezagados». Una inequidad que, según indicó tras una reunión con la Sociedad Española de Anatomía Patológica, «no puede ser» porque se traduce en diferencias a la hora de lograr «tratamientos más precisos y más personalizados». Por ello, aseguró que van «a intentar suplir estas inequidades» con esta medida.


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