Sánchez asegura que el gasto en Defensa no perjudicará la inversión en salud: «No tocaremos el gasto social»

El presidente del Gobierno, durante su comparecencia en el Congreso, ha expuesto que invertirá tanto en bienestar como en seguridad, pues "ambas son necesarias y complementarias".

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante su comparecencia en el Pleno del Congreso de los Diputados, ha asegurado que va a aumentar la inversión en seguridad y defensa, pero «sin tocar un céntimo de euro del gasto social ni medioambiental». Y la salud es una de las áreas clave que conforman el gasto social. Por tanto, se invertirá en bienestar y seguridad, pues «ambas son necesarias y complementarias».

De este modo, Sánchez ha afirmado que «este esfuerzo adicional de Seguridad no se hará en detrimento del presupuesto del Estado de Bienestar». «Vamos a volver a demostrar que la dicotomía entre el gasto en defensa y el bienestar de la población es falsa. Nuestra economía puede hacer ambas cosas», ha expuesto.

Medicamentos críticos

Las declaraciones del presidente refrendan lo defendido por el secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, quien aseguró que se debe «comprender que Defensa no es solo el gasto militar, sino también es el gasto de medicamentos críticos o en elementos materiales como los elementos de protección individual o los respiradores».

En este sentido, aclaró que contar con una reserva estratégica «supone pagar por unos productos que puede ser que no vayamos a utilizar nunca». «Sin embargo, asumimos los costes por si acaso sucede otra epidemia y tener el material suficiente sin tener que acudir a las cadenas de comercio internacional con sus tiempos de espera, qué es lo que pasó durante la COVID-19», apuntó Padilla.

Precisamente, 11 países de la UE solicitaron a la Comisión Europea que incluyera dichos medicamentos críticos en el marco de financiación de los nuevos fondos que se destinarán a reforzar la defensa comunitaria. Los ministros de Sanidad de dichos países (Alemania, Bélgica, República Checa, Chipre, España, Eslovenia, Estonia, Grecia, Letonia, Lituania y Portugal) firmaron un texto que subrayaba que «es fácil para actores extranjeros convertir esta dependencia en una vulnerabilidad crítica, una que podría socavar gravemente la seguridad y las capacidades de defensa de Europa».


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