Cinco años después del inicio de la vacunación frente a la COVID-19, el Ministerio de Sanidad vuelve a fijar prioridades claras. La recomendación para la campaña 2025–2026 se centra en proteger a quienes más riesgo asumen. La estrategia no parte de cero, sino de una evidencia acumulada durante años de seguimiento. Sanidad subraya que la vacunación ha cambiado el curso de la enfermedad, incluso cuando el virus muta.
Una campaña que salvó vidas
A escala mundial, la vacunación se asocia con un impacto difícil de discutir en términos de mortalidad evitada. En el primer año de campaña, se estima que se evitaron cerca de 20 millones de muertes. En Europa, las estimaciones elevan el balance a 1,6 millones de vidas salvadas en ese mismo periodo inicial. En España, Sanidad sitúa el orden de magnitud en torno a 127.000 muertes evitadas.
El Ministerio también destaca el efecto indirecto sobre la presión asistencial y el funcionamiento del sistema sanitario. Menos casos graves significaron menos urgencias saturadas, menos UCI tensionadas y más capacidad para atender otras patologías.
Una recomendación centrada en el riesgo
Sanidad recuerda que la protección frente a infecciones leves puede bajar con el tiempo y con variantes como Ómicron. Sin embargo, la defensa frente a hospitalizaciones, enfermedad grave y muerte se mantiene alta con refuerzos. Durante los primeros meses de 2022, con Ómicron circulando, los mayores con dosis de refuerzo conservaron un 50–60% de protección. Ese escudo puede disminuir, pero el refuerzo sigue siendo clave para evitar complicaciones serias.
El impacto fue especialmente visible en mayores y residencias, primeros grupos en recibir las dosis en España. En centros de larga estancia, se estiman al menos 3.500 muertes evitadas y más de 17.000 infecciones. El Ministerio añade que el beneficio también se mide en términos económicos y de sostenibilidad del sistema. En el País Vasco, se calculó un ahorro neto superior a 26 millones, por menos muertes y hospitalizaciones.
Para la campaña 2025–2026, Sanidad recomienda vacunación estacional a mayores de 70 años y grupos vulnerables. Incluye crónicos graves, inmunodeprimidos, residentes y personal sanitario o cuidadores de personas frágiles. La pauta se aconseja aunque la persona se haya vacunado antes o haya pasado la infección recientemente. Como regla general, deben pasar tres meses desde última dosis o infección, o seis con vacunas específicas.
Además, Sanidad recuerda que la vacuna de la COVID-19 puede ponerse a la vez que la de la gripe. Esta coadministración busca facilitar la logística y aumentar la cobertura en la temporada invernal.
En este contexto, la ministra Mónica García defendió la confianza social en la ciencia desde su cuenta de X: «Han pasado 5 años desde la primera vacuna contra la COVID-19 en España. A pesar del negacionismo, los bulos e incluso teorías de la conspiración ridículas, la sociedad española no se deja engañar y cree en la ciencia para salvar vidas».
Una alternativa española en plena campaña
Esta campaña de vacunación frente a la COVID-19 incorpora una novedad relevante para el sistema sanitario. Por primera vez, al margen del periodo pandémico, las comunidades autónomas cuentan con una vacuna 100% española. Se trata de la vacuna proteica de HIPRA adaptada a la variante LP.8.1, cuyo despliegue fue anunciado hace unas semanas por la ministra de Sanidad, Mónica García, como un hito para el ecosistema sanitario e industrial nacional.
Fuentes de la compañía consultadas por Gaceta Médica confirman que las dosis «ya han sido distribuidas» y se encuentran disponibles en los puntos de vacunación. Esta alternativa se ofrece a las personas de 70 años o más y a los grupos de riesgo definidos por la Ponencia de Vacunas. Según explican, podrá administrarse «en igualdad de condiciones» respecto al resto de vacunas disponibles en el mercado, sin distinción frente a otros grandes fabricantes.
Desde HIPRA señalan que llegar a tiempo a esta campaña ha sido posible gracias a su capacidad investigadora y a una trayectoria sostenida de inversión en alta tecnología. La compañía inauguró en septiembre su nuevo Campus HIPRA, que integra I+D, producción y desarrollo estratégico. El proyecto ha supuesto una inversión de 500 millones de euros y prevé generar más de 1.000 empleos cualificados, reforzando el posicionamiento industrial de España en el ámbito farmacéutico.