Cuatro años después de su lanzamiento, el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer (EBCP, por sus siglas en inglés) ha avanzando en su ejecución, pero aún mantiene desafíos estructurales que ponen a prueba su ambición de reducir la carga del cáncer en la Unión Europea. Según la nueva Evaluación de Implementación publicada por el Servicio de Investigación del Parlamento Europeo (EPRS), más del 90% de las 42 acciones previstas están ya completadas o en curso, pero los avances son desiguales entre los Estados miembro y las lagunas más persistentes se concentran en prevención, reducción de desigualdades y apoyo a la calidad de vida de los pacientes y supervivientes.
«El Plan ha demostrado el valor de un enfoque europeo coordinado, pero su éxito depende de mantener la financiación y la equidad como ejes centrales», señala el estudio, elaborado por un consorcio de expertos de CEPS y Ecorys a petición de la Comisión de Salud Pública (SANT) del Parlamento Europeo.
Una coordinación europea incompleta
La evaluación del EPRS dedica una parte sustancial a la falta de coordinación y gobernanza entre los niveles comunitario, nacional y regional. Según el estudio, el EBCP funciona mediante una red de grupos y subcomités, pero sin una autoridad que ejerza liderazgo político ni técnico a largo plazo.
«La ausencia de un órgano de coordinación central, que proporcione visión estratégica y coherencia técnica entre los Estados miembros, fue citada como una limitación clave», señala el texto. Por ello, los expertos recomiendan «establecer un organismo de gobernanza dedicado» que mejore la rendición de cuentas y garantice un seguimiento uniforme de los avances.
La propuesta —equivalente a un Comisionado Europeo para el Cáncer— permitiría institucionalizar la supervisión del plan, reforzar la coordinación interinstitucional y asegurar continuidad más allá de los ciclos políticos o de la rotación de comités.
El documento también subraya que las estructuras actuales funcionan «a veces como una caja negra», con participación limitada de la sociedad civil, profesionales sanitarios y organizaciones de pacientes. Por ello, reclama una gobernanza más inclusiva y transparente, que incorpore de forma formal a estos actores y refuerce la cooperación vertical y horizontal.
En esta misma línea, Jesús García-Foncillas, presidente de la Fundación ECO, subraya en declaraciones a Gaceta Médica que, a raíz de conocer las conclusiones de este informe, se abre una buena ocasión para «demandar una hoja de ruta para su adecuada implementación»: «Es un tema donde todos los actores deberíamos ser consultados e incorporados en este diseño, y poder hacer un seguimiento de objetivos y plazos»
«Es un tema donde todos los actores deberíamos ser consultados e incorporados en este diseño, y poder hacer un seguimiento de objetivos y plazos»
Jesús Foncillas, presidente de la Fundación ECO
Un marco de evaluación pendiente y fondos dispersos
Otro de los puntos críticos del informe es la ausencia de un marco oficial de evaluación común. Aunque la Comisión Europea ha publicado hojas de ruta anuales sobre el progreso del plan, los investigadores advierten que no existe un sistema de indicadores homogéneos que permita medir el impacto real en los Estados miembros.
«Es imprescindible desarrollar un marco oficial para el seguimiento y evaluación de la implementación del EBCP», recomienda el documento.
La falta de coordinación no se limita a la gobernanza. Los expertos del EPRS advierten de la complejidad de los mecanismos financieros europeos y de la «falta de alineamiento» entre los distintos programas que financian acciones contra el cáncer.
«La existencia de múltiples instrumentos de financiación puede generar complejidad innecesaria y escasa coordinación», se señala en el informe. Así, destacaron las dificultades para sincronizar programas como Horizonte Europa, EU4Health y Europa Digital, y reclamaron ventanillas únicas y criterios comunes para la financiación de proyectos oncológicos.
Ejemplos para alcanzar una coordinación más sólida
Pese a las dificultades, el informe destaca modelos de coordinación que podrían servir de referencia. Uno de ellos son las Redes Europeas de Cáncer (EUnetCCC), que agrupan a 163 socios en 31 países con el objetivo de crear una red paneuropea de centros oncológicos de referencia. Del mismo modo, la Joint Action JANE ha sentado las bases para el desarrollo de siete nuevas redes de referencia especializadas.
También se cita el papel del Registro Europeo de Desigualdades en Cáncer (ECIR), que ofrece una plataforma centralizada para recopilar y comparar datos sobre incidencia, mortalidad y acceso a tratamientos. Este registro «actúa como una infraestructura clave de gobernanza de datos para la cooperación europea», indica el informe. A nivel nacional, el estudio destaca el caso de Italia, donde el Ministerio de Sanidad ha puesto en marcha un Comité Nacional de Oncología para coordinar planes regionales bajo un modelo de hub-and-spoke. Según los autores del informe, este ejemplo podría replicarse a escala europea para garantizar coherencia y seguimiento en la implementación del plan.
En sus conclusiones políticas, el informe del Parlamento Europeo es claro: el EBCP ha demostrado su valor como modelo integrador, pero su potencial se verá limitado si no se refuerza su arquitectura institucional.
«Sin una instancia dedicada y con recursos, el impacto del Plan Europeo contra el Cáncer sigue siendo limitado», advierte el documento. Y añade: «Antes de multiplicar títulos o nuevas estrategias, Europa debe coordinar mejor lo que ya existe».
Esta llamada a la coordinación llega en un momento en que la Comisión Europea sopesa ampliar el modelo del EBCP a otras enfermedades no transmisibles. Para que esa expansión sea efectiva, los expertos del EPRS insisten en que la gobernanza debe ser el primer pilar a reforzar.
Un modelo a consolidar
El estudio también recomendaciones estratégicas para consolidar los logros alcanzados, entre las que destacan:
- Crear un marco oficial de evaluación con indicadores comunes y públicos.
- Establecer una autoridad o figura europea permanente con mandato de supervisión y coordinación.
- Integrar la equidad en salud como principio transversal en todas las políticas comunitarias.
- Simplificar y unificar los mecanismos de financiación europeos relacionados con cáncer.
- Reforzar la participación de pacientes y profesionales en las estructuras de decisión.
Con 2,7 millones de nuevos casos de cáncer diagnosticados cada año y más de 1,3 millones de muertes, el cáncer sigue siendo la segunda causa de mortalidad en Europa. El informe del Parlamento recuerda que hasta el 40% de los casos podrían prevenirse mediante políticas efectivas y estilos de vida saludables, pero la fragmentación de esfuerzos dificulta alcanzar ese objetivo común.
Una estrategia sin precedentes en salud pública
Adoptado en febrero de 2021, el Plan Europeo de Lucha contra el Cáncer representa el intento más ambicioso de la UE de abordar una de las principales causas de mortalidad —la segunda después de las enfermedades cardiovasculares— y la que amenaza con convertirse en la primera antes de 2035. Basado en cuatro pilares —prevención, detección precoz, diagnóstico y tratamiento, y calidad de vida— y tres ejes transversales —investigación e innovación, desigualdades y cáncer infantil—, el plan moviliza 4.000 millones de euros procedentes de programas como EU4Health, Horizonte Europa, Europa Digital y Erasmus+, además de fondos de cohesión y del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.
El enfoque del Plan es de «salud en todas las políticas», integrando acciones en educación, medio ambiente, digitalización, investigación y empleo. Entre sus diez iniciativas emblemáticas figuran la creación del Registro de Desigualdades en Cáncer, la expansión de los cribados poblacionales, el desarrollo del Espacio Europeo de Datos Sanitarios y el impulso a la prevención mediante vacunación contra el VPH y promoción de hábitos saludables.
«Con este plan, el cáncer se ha convertido en una prioridad de la Unión Europea y un pilar de la nueva Unión Europea de la Salud», destaca el informe, que sitúa al EBCP como modelo para futuras estrategias en otras enfermedades no transmisibles como las cardiovasculares o los trastornos mentales.
Pese a estos avances, los expertos señalan retrasos en prevención, equidad y calidad de vida, así como una brecha entre los países del norte y oeste —con sistemas más consolidados de cribado y detección— y los del sur y este, donde la cobertura y la financiación siguen siendo insuficientes.
«Europa ha demostrado que puede liderar la lucha contra el cáncer de forma solidaria y coordinada. El reto ahora es pasar del compromiso político a la integración efectiva de políticas, datos y financiación», concluye el estudio.