Los avances en oncohematología han supuesto un antes y un después en el abordaje de múltiples enfermedades oncohematológicas. La llegada de nuevos tratamientos y las nuevas vías de investigación que abren los hallazgos de estos estudios, se han traducido en un cambio de paradigma en este campo.
Prueba de ello son los avances presentados en la última edición del congreso anual de la Sociedad Americana de Hematología (ASH, por sus siglas en inglés). En esta reunión se han dado cita hematólogos de todas las partes del mundo para poner en común los últimos avances logrados en el manejo de diversas patologías.
Con los resultados de los estudios presentados, se pone de manifiesto cómo ha cambiado el paradigma en enfermedades de este ámbito como las leucemias, los linfomas o el mieloma múltiple. Y es que, hasta hace unos años, contar con un diagnóstico que incluyese estas palabras era prácticamente sinónimo de un fallecimiento a corto plazo. Con las opciones terapéuticas disponibles en la actualidad se ha logrado prolongar la vida de aquellos pacientes con estas enfermedades oncohematológicas reduciendo al mismo tiempo la toxicidad asociada a los tratamientos que se administran. Diferenciando por tratamientos, la investigación avanza aumentando el arsenal terapéutico para todas estas patologías, dejando cada vez más atrás la quimioterapia, y con nuevas opciones de inmunoterapia, CAR-T o anticuerpos biespecíficos que llegan para seguir mejorando el pronóstico de estos pacientes.
Pero los avances presentados en ASH 2023 van más allá: una vez consolidados los resultados de eficacia y seguridad de diversos tratamientos, es momento de explorar otras variables. Estas pueden abarcar, como ha sucedido en este congreso, desde el análisis de la raza en la administración de diferentes tratamientos, estudiando si las características biológicas tienen influencia en la efectividad de terapias como las CAR-T; también incluyendo elementos como la etnia, y observando cómo puede influir que los pacientes de diferentes territorios tengan un menor acceso a algunos de los tratamientos más innovadores que han demostrado su importancia en diferentes enfermedades. Una de las vías importantes de investigación pasa por monitorizar cómo impactan tratamientos como las CAR-T en la calidad de vida. Poniendo al paciente en el sistema, si se consiguen mejorar parámetros como la supervivencia, los próximos desafíos pasan por que el paciente conviva con la enfermedad de tal manera que ésta impacte en su día a día lo menos posible. Objetivos ambiciosos que, como se está demostrando, son posibles de cumplir.