La importancia de la prevención de la pérdida auditiva en niños tratados con cisplatino

Tribuna por Yolanda Riesgo, directora médica de Norgine España

La pérdida de audición es uno de los efectos secundarios más graves e irreversibles asociados al tratamiento con cisplatino, un fármaco quimioterapéutico utilizado en el tratamiento de varios tipos de cáncer, especialmente en niños.

Yolanda Riesgo, directora médica de Norgine España.

En este sentido, alrededor del 60% de los niños tratados con cisplatino sufren pérdida auditiva permanente, ya que el fármaco se acumula en la cóclea, en el oído interno, y daña las células ciliadas, que no pueden volver a crecer. Esto impacta negativamente en la calidad de vida y el futuro de los niños.

La ototoxicidad del cisplatino, es decir, su capacidad para dañar las células sensoriales del oído interno provoca pérdida de audición de manera gradual o súbita. En los niños, este daño puede ser particularmente devastador, ya que su sistema auditivo aún está en desarrollo.

Los niños afectados por ototoxicidad pueden experimentar un zumbido en los oídos (tinnitus). Esto también puede causar sonidos extraños, como pitidos, rumores o rugidos, problemas graves con el equilibrio y problemas de audición, generalmente en ambos oídos (pérdida de la audición bilateral). También es posible que tengan problemas para escuchar ciertas cosas, desde sonidos agudos hasta voces cuando hay ruido de fondo. Esto provoca que puedan tener problemas con el habla, falta de atención o dificultades de aprendizaje.

Por tanto, estos niños no solo se enfrentan a las secuelas físicas del cáncer, sino también a desafíos adicionales en su proceso de desarrollo y socialización lo que impacta negativamente en su calidad de vida y en su futuro. Estamos hablando, incluso, de edades muy tempranas en las que es especialmente importante proteger su salud auditiva.

Por ello, es fundamental poder contar con un tratamiento que se pueda utilizar en niños de 1 mes a menos de 18 años para reducir el riesgo de pérdida auditiva causada por el cisplatino cuando se usa para tratar tumores sólidos que no se han diseminado.

La pérdida de audición en niños debe ser abordada también desde un enfoque psicosocial. El impacto emocional y psicológico de perder la capacidad de escuchar es enorme, tanto para el niño como para su familia.

En muchos casos, la pérdida de audición no se detecta inmediatamente, lo que puede retrasar el diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento adecuado. La identificación temprana es fundamental, ya que permite a los especialistas ofrecer soluciones a los niños afectados.

La pérdida auditiva debida al cisplatino es un problema clínico importante para el que no había opciones de tratamiento disponibles. Esto impacta negativamente en la calidad de vida y el futuro de los niños y su desarrollo del habla, desarrollo escolar y en el futuro de relación con las personas de su entorno.

Afortunadamente, la investigación médica ha avanzado mucho en el campo de la ototoxicidad inducida por medicamentos como el cisplatino. Es vital que la comunidad médica, los investigadores y los sistemas de salud trabajen de manera conjunta para mitigar los efectos secundarios de este medicamento y proteger la salud auditiva de los más pequeños.

En ese sentido, la oncología pediátrica es una de las áreas a las que Norgine presta especial atención. Estamos comprometidos con el avance de terapias innovadoras que aborden las necesidades no satisfechas de estos pacientes y sus familias, por ello trabajamos día a día para poner a disposición de los pacientes opciones de tratamiento que marquen la diferencia.

Con investigación continua en el campo de la oncología pediátrica para el desarrollo de nuevos tratamientos, podemos pensar en un futuro en el que los niños diagnosticados con estas enfermedades no solo sobrevivan, sino que también tengan la oportunidad de llevar una vida plena.