Desde hace casi 20 años se viene oyendo hablar de la prescripción enfermera. Era allá por 2005 cuando, con los debates para la elaboración de la ley del medicamento, se empezaba a hablar de la necesidad de reconocer esta competencia enfermera. En todo este tiempo, múltiples han sido las trabas, los palos en las ruedas que, desde distintos colectivos, han intentado poner a este reconocimiento de una realidad que se da en el día a día asistencial.
En este período transcurrido, por fortuna, los responsables políticos han podido comprobar de primera mano la necesidad de dar seguridad jurídica completa a las enfermeras, reforzando esta competencia en la propia reforma que se va a tramitar de la ley del medicamento, reconociendo a las enfermeras la capacidad de prescripción plena, en el marco de sus competencias, al mismo nivel que otros profesionales como podólogos u odontólogos.
Desde el Consejo General de Enfermería creemos que este paso supone dar el respaldo que las enfermeras necesitan en su día a día, dejando de lado guías que han generado controversia, de problemas, de recursos y de quejas estériles. El que las enfermeras estén contempladas como profesión con capacidad para prescribir agiliza la asistencia, mejora la accesibilidad al sistema sanitario y la calidad asistencial, pues la atención que reciben los pacientes es finalista: acuden a su enfermera y obtienen la prescripción de la medicación que necesitan sin tener que acudir a ningún otro profesional para que prescriba lo indicado por el enfermero, con lo que también aumenta su satisfacción, y contribuye a reducir el gasto sanitario.
Mientras todo este sucede, se va a seguir trabajando en las guías de prescripción, para evitar el vacío legal que se podría producir, hasta que se implante la nueva reforma. Esperemos que este cambio acabe, de una vez por todas, con las polémicas y recursos. No se puede poner en duda ni la formación ni el trabajo de las enfermeras españolas. No se puede consentir que se haga de menos a una profesión que cuenta con más de 345.000 profesionales que son clave para evitar el colapso de nuestro sistema sanitario. Las enfermeras no se lo merecen.
