La concepción de la defensa en Europa ha evolucionado. La urgencia actual nos obliga a darle un impulso a la inversión en defensa, pero varios países europeos, hasta once, se alinean con un concepto de defensa más amplio. Durante décadas, la seguridad se asociaba fundamentalmente con la protección militar y la gestión de amenazas externas de tipo convencional.
Sin embargo, los nuevos riesgos globales han demostrado que la ciberseguridad y la resiliencia de las infraestructuras sanitarias son hoy elementos tan cruciales como el despliegue de ejércitos o la disuasión nuclear. La seguridad de los ciudadanos no solo depende de la protección de fronteras, sino también de la capacidad de Europa para prevenir ataques cibernéticos, garantizar el suministro de medicamentos esenciales y blindar sus redes sanitarias ante crisis de salud pública.
En 2021 cada institución sanitaria recibia casi 300 ciberataques semanales. En 2023, el Hospital Clinic sufrio el robo de datos personales de 50.000 profesionales de la sanidad.
Una estrategia de defensa más allá del ámbito militar
El secretario de Estado de Sanidad, Javier Padilla, ha afirmado que los medicamentos críticos son parte de la defensa, y no le falta razón. La propia Comision Europea el pasado 11 de febrero hacía público su programa de trabajo para 2025 con el documento «COMMUNICATION FROM THE COMMISSION TO THE EUROPEAN PARLIAMENT, THE COUNCIL, THE EUROPEAN ECONOMIC AND SOCIAL COMMITTEE AND THE COMMITTEE OF THE REGIONS».
«Un colapso sanitario puede afectar a la estabilidad social y económica con la misma fuerza que una agresión armada»
Ciberseguridad y medicamentos críticos
Este Programa de Trabajo de la Comisión Europea para 2025 reconoce esta nueva realidad al incluir la ciberseguridad hospitalaria y el almacenamiento de medicamentos críticos dentro del marco de seguridad y preparación ante crisis. Esta decisión no es casual. La pandemia de COVID-19 reveló que Europa es vulnerable cuando depende del exterior para la provisión de fármacos esenciales y que un colapso sanitario puede afectar a la estabilidad social y económica con la misma fuerza que una agresión armada. Quizás por eso los ciberataques provienen del mismo país que amenaza la seguridad europea en otros ámbitos.
Además, las amenazas híbridas se han convertido en una herramienta recurrente en los conflictos modernos. Un ciberataque masivo puede paralizar hospitales, inutilizar sistemas de telecomunicaciones o poner en peligro datos sensibles de millones de ciudadanos. La guerra en Ucrania ha demostrado que los ataques informáticos dirigidos a infraestructuras sanitarias no son una posibilidad remota, sino una realidad tangible.
En los últimos años, los ataques a hospitales europeos se han multiplicado. Desde ransomware dirigido a paralizar servicios hasta infiltraciones en bases de datos médicas, la sanidad se ha convertido en un objetivo prioritario para actores hostiles. La Comisión Europea ha reconocido esta situación y ha planteado un plan de acción para reforzar la ciberseguridad de las infraestructuras sanitarias. No obstante, aún queda mucho por hacer.
«Un sistema sanitario seguro es aquel que no solo resiste las crisis sanitarias, sino también los ataques cibernéticos que buscan desestabilizarlo»
Invertir en ciberdefensa no solo implica aumentar los sistemas de seguridad, sino también mejorar la coordinación entre los Estados miembros, establecer protocolos comunes y formar a los profesionales sanitarios en medidas de protección digital. Un sistema sanitario seguro es aquel que no solo resiste las crisis sanitarias, sino también los ataques cibernéticos que buscan desestabilizarlo.
Medicamentos críticos: una cuestión de seguridad estratégica
Otro de los puntos clave de la nueva estrategia de defensa europea es la Ley de Medicamentos Críticos (Critical Medicines Act), que busca reducir la dependencia de la UE de terceros países para la producción de fármacos esenciales. La pandemia dejó en evidencia que Europa no puede permitirse depender de China o India para obtener principios activos, ya que esto la expone a vulnerabilidades que pueden ser explotadas en situaciones de crisis.
Garantizar un almacenamiento estratégico de medicamentos y fomentar la producción interna en la UE es tan vital como la protección de infraestructuras energéticas o la seguridad de las fronteras. Además, en un contexto de posibles amenazas bioterroristas, contar con un suministro seguro de antibóticos, vacunas y antídotos es una medida básica de defensa.
La postura de España: sanidad y ciberseguridad como pilares de la defensa
En este contexto, España ha sido uno de los países que han promovido la inclusión de la ciberseguridad y los medicamentos críticos dentro del presupuesto de defensa europeo. La idea es clara: la seguridad nacional no se limita al ámbito militar, sino que abarca la protección de los sistemas sanitarios y el acceso garantizado a tratamientos esenciales.
Además, España cuenta con una industria farmacéutica potente y un sector tecnológico en crecimiento, lo que le permite jugar un papel clave en esta transformación. La colaboración con otros países europeos, como Francia y Alemania, que también han aumentado su inversión en ciberseguridad, puede ser clave para consolidar una estrategia conjunta.
Sanidad y Defensa
La seguridad en Europa está cambiando. Las guerras del futuro no solo se librarán con ejércitos, sino también con ciberataques, bloqueos en la cadena de suministro de medicamentos y amenazas sanitarias de gran escala. La UE ha comenzado a reconocer que la protección de infraestructuras sanitarias y el fortalecimiento de la ciberseguridad no son elementos secundarios, sino pilares esenciales de la defensa común.
En este nuevo escenario, España tiene la oportunidad de liderar el impulso de una defensa europea moderna, en la que la sanidad y la ciberseguridad ocupen el lugar que les corresponde: el centro de la seguridad y la estabilidad de Europa.