El Consejo de ministros ha aprobado esta semana la nueva reforma de la Ley del Medicamento que incluye a las enfermeras entre los profesionales con facultad para prescribir. Una petición largamente demandada por el Consejo General de Enfermería (CGE).
Con el nuevo redactado propuesto por el Ministerio de Sanidad las enfermeras por fin se encuadran al mismo nivel que médicos, odontólogos y podólogos como “profesionales con facultad para recetar medicamentos sujetos a prescripción médica”. Hasta ahora, las enfermeras dependían de la aprobación de las guías de prescripción para, en el ámbito de sus competencias, poder indicar, usar o autorizar la dispensación de medicamentos sujetos a prescripción médica.
Cuando finalmente la nueva ley se apruebe, saldrá beneficiada toda la Sanidad, empezando por los pacientes, que verán mejorada la accesibilidad al sistema sanitario, lo que redundará en una mejora de la calidad asistencial. Acudirán a su enfermera para cualquier cura, para el seguimiento de su tratamiento crónico y obtendrán la medicación que necesitan si tener que ir posteriormente a otro profesional a por la receta, con lo que también aumentará su satisfacción, evitando visitas innecesarias. Ello agilizará la atención y contribuirá a reducir el gasto sanitario
El cambio propuesto por el Gobierno también supone una mayor satisfacción y realización profesional para las enfermeras, por poder desarrollar de forma completa sus competencias. A ello se suma, contar con un respaldo jurídico y legal a todas las actuaciones en materia de fármacos que ya realizaban.
«Supone una mayor satisfacción y realización profesional para las enfermeras, por poder desarrollar de forma completa sus competencias»
Todo esto sobre el papel, pues tangible no hay nada, solo una propuesta, un anteproyecto que ahora debe pasar por el Congreso y el Senado antes de que sea una ley de obligado cumplimiento y, sin embargo, algunas sociedades médicas ya han puesto el grito en el cielo, alertando de que esta medida “puede poner en riesgo la seguridad de los pacientes”.
Parecen olvidar que la nueva norma, que tan acertadamente ha propuesto el Ministerio de Sanidad, sólo viene a refrendar y facilitar lo que ya es una realidad en nuestro sistema sanitario. Les guste o no, las enfermeras prescriben de forma autónoma, tanto medicamentos no sujetos a prescripción médica como productos sanitarios. Con seguridad, con eficacia, ahorrando costes al sistema, como así se ha puesto de manifiesto en comunidades autónomas como Andalucía. Y todo ello, dentro del marco de sus competencias profesionales, como propone ese ministerio en el Anteproyecto.
Pero es que, además, en el caso de los medicamentos sujetos a prescripción médica ya disponemos de diez guías por las que las enfermeras también pueden prescribir fármacos que requieren receta médica para diabetes, hipertensión, heridas, quemaduras, ostomías, anticoagulación oral, fiebre, deshabituación tabáquica y anestésicos locales.
Las enfermeras prescriben, usan, indican, autorizan la dispensación de fármacos, recetan, recomiendan… y todos los sinónimos que se quieran usar, pero es una realidad, y lo hacen cumpliendo la legislación vigente. Una legislación que se aprobó por consenso con el Ministerio de Sanidad y con la firma de las organizaciones colegiales y sindicales de médicos y enfermeras en 2018 y que ahora parecen olvidar.
Lo hemos dicho en infinidad de ocasiones, las enfermeras no queremos ser médicos, pero sí consideramos que es necesario el que podamos ejercer nuestras competencias, las nuestras, de la mejor manera posible, y ello incluye el poder prescribir a los pacientes igual que hacen otros profesionales sanitarios.
«Las enfermeras no queremos ser médicos, pero sí consideramos que es necesario el que podamos ejercer nuestras competencias»
Lo más importante para las enfermeras y enfermeros españoles es la salud y la seguridad de la población a la que atienden. No se pueden realizar campañas infundadamente alarmistas atacando y acusando a profesionales sanitarios que se dejan la piel por los pacientes de poner en peligro su vida y su salud.
Defenderemos el honor y la dignidad de nuestra profesión hasta las últimas consecuencias, pues no podemos consentir que sigan desprestigiando a la profesión enfermera y a sus profesionales, poniendo en tela de juicio su labor.
Esperemos que ni el Ministerio de Sanidad ni los grupos parlamentarios se dejen influenciar por quien solo hace gala del corporativismo más trasnochado y arcaico.