Celebrar dos décadas de trayectoria en el ámbito sanitario en una cátedra es un ejercicio de proyección y anticipación. Y eso es lo que ha demostrado la Cátedra de Innovación y Gestión Sanitaria de la Universidad Rey Juan Carlos en su vigésimo aniversario: que la mejor manera de conmemorar el pasado es anticipar el futuro.
Conmemorar anticipando la innovación
A lo largo del acto celebrado en la RANM para celebrar su 20 aniversario, las voces de sus invitados —gestores, clínicos, investigadores, economistas de la salud y representantes de pacientes— dibujaron un ecosistema rico y plural. No se trató de una suma de intervenciones, sino de una narrativa coherente: la innovación, entendida en sentido amplio, como motor imprescindible de la medicina contemporánea.
Desde la gestión sanitaria, se evidenció que innovar ya no es una opción, sino una responsabilidad estructural y el sentido de los y las profesionales que tienen responsabilidades, a cualquier nivel. Desde la práctica clínica, se puso de manifiesto que los avances tecnológicos, organizativos y terapéuticos están redefiniendo la relación con el paciente y los resultados en salud. Y desde la investigación y la economía de la salud, se apuntó hacia un horizonte donde la inteligencia artificial, el análisis de datos y los nuevos modelos de evaluación marcarán un antes y un después en la toma de decisiones. De hecho, es ya el presente.
En ese contexto, la presencia —todavía incipiente pero ya ineludible— de la inteligencia artificial se deslizó como una constante silenciosa: no como promesa, sino como presente y realidad emergente que obliga a repensar procesos, roles y prioridades. La innovación que viene no será incremental, será transformadora.
Una cátedra integradora
Uno de los mayores aciertos de la cátedra que dirige el profesor Ángel Gil ha sido precisamente su capacidad para integrar todas estas perspectivas sin perder el foco. Porque, más allá de los discursos, el hilo conductor ha sido siempre el mismo: el paciente. Innovación, gestión, calidad, innovación y conocimiento no como fines en sí mismos, sino como herramientas para mejorar resultados, experiencia y sostenibilidad del sistema sanitario.
En este recorrido, el papel de Johnson & Johnson ha sido especialmente relevante. Su apoyo constante ha permitido consolidar un espacio de reflexión y generación de conocimiento que trasciende lo académico para impactar en la práctica real. Un acompañamiento inteligente, respetuoso con la autonomía académica y alineado con la necesidad de dotar de rigor y estructura universitaria a muchas iniciativas que, de otro modo, quedarían dispersas.
Y en el centro de todo, la figura del profesor Ángel Gil. Su visión, perseverancia y capacidad de articulación han sido determinantes para convertir esta cátedra en un referente. Así lo puso de manifiesto en la clausura el vicerrector de la URJC, el profesor Manuel Durán. Durán alabó la trayectoria personal y profesional de Gil y dejó evidencia del reconocimiento que tiene la Cátedra y su director. No es sencillo sostener durante 20 años un proyecto que combine influencia, credibilidad y utilidad.
Porque, en última instancia, no puede haber mejor balance para una cátedra que este: haber sido capaz de difundir, transmitir, otorgar premios y generar conocimiento útil para el sistema sanitario. Y, sobre todo, hacerlo mirando siempre hacia delante.
Celebrar innovando. Esa es, probablemente, la mejor lección de estos veinte años.