La gripe aviar nos debe hacer reflexionar

La gripe aviar H5N1 vuelve a estar en el foco de atención sanitaria. Las recientes declaraciones de expertos en las X Jornadas de Actualización en Gripe, impulsadas por Seqirus, nos han recordado la importancia de la vigilancia epidemiológica y la necesidad de reforzar los sistemas de prevención ante nuevas amenazas. Pero, si esta necesidad es tan evidente, ¿por qué no se han reforzado ya?

Según la subdirectora adjunta del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, María José Sierra, es esencial fortalecer los mecanismos de detección y respuesta en salud pública. Sin embargo, la modernización de los protocolos y la inversión en recursos humanos y tecnológicos parecen no avanzar al ritmo que las amenazas emergentes exigen. La propia Sierra reconoce que la mayoría de lecciones de la pandemia continúan «sin aplicar». En estos momentos, la preparación de un borrador de Real Decreto que incluya la preparación y respuesta ante emergencias sanitarias sería un paso necesario y urgente.

Vacunas contra la gripe aviar

Según la American Society for Microbiology, el virus de la gripe A H5N1 (clado 2.3.4.4b) es la causa de una alta patogenicidad en aves, habiendo infectado cientos de miles de aves, cientos de vacas lecheras y una docena de personas en Estados Unidos. Menos conocido es que ha matado desde 2023 a miles de lobos marinos en el sur de américa, un mamífero marino contagiado por las gaviotas a las que depredan. Esta difusión del virus entre especies preocupa a las autoridades sanitarias por su potencial pandémico en humanos.

Ministerio de Sanidad, junto con el de Agricultura, Pesca y Alimentación, han decidido que, por el momento, no es necesario vacunar contra el virus H5 en aves de corral. Esta decisión se sustenta en la baja incidencia del virus en explotaciones avícolas, pero plantea una pregunta incómoda: ¿No estamos reaccionando demasiado tarde a estas amenazas? Finlandia está vacunando a trabajadores de granjas avícolas desde el año pasado. La pandemia de COVID-19 demostró que la preparación es clave, pero seguimos atrapados en un ciclo de respuesta reactiva en lugar de preventiva.

La vigilancia de zoonosis sigue siendo un reto en muchos países, incluida España, y la formación de profesionales en la detección temprana de enfermedades emergentes debe avanzar en consonancia con los medios y recursos necesarios. La falta de personal impide una adecuada preparación y respuesta, lo que se traduce en demoras en la implementación de medidas preventivas y en una menor capacidad para actuar con rapidez ante posibles brotes.

«La gripe aviar desde 2003 ha saltado casi 900 veces a los humanos»

Si bien los protocolos existen, necesitan una actualización constante para ser efectivos. No podemos permitirnos que la vigilancia epidemiológica se quede obsoleta. Es momento de aprender de los errores del pasado y reforzar nuestras estructuras de prevención. Porque cuando la próxima amenaza llame a la puerta, no podremos decir que no la vimos venir.

Había sistemas claros a reforzar que no se han reforzado. La falta de inversión en recursos y la inercia burocrática han frenado avances en este ámbito. Quizás es momento ahora de abordar una posible preparación y respuesta de forma estructurada, con estrategias que incluyan mejoras en la vigilancia epidemiológica, formación de profesionales y una mayor dotación presupuestaria. Sin embargo, solemos tener tendencia a ocuparnos de los problemas cuando los tenemos encima, en lugar de anticiparnos a ellos con medidas eficaces y sostenibles en el tiempo.

El citado borrador del Real Decreto anunciado desde el Ministerio de Sanidad sobre preparación y respuesta puede contener elementos clave para mejorar la estrategia contra amenazas sanitarias, pero su efectividad dependerá en gran medida de una coordinación fluida con las Comunidades Autónomas. Hasta ahora, no ha habido un contacto real y estructurado sobre este asunto, lo que pone de manifiesto que seguimos un paso por detrás, en lugar de un paso por delante.

Hay que ir más allá, para que no se escapen los primeros casos, como ha afirmado la subdirectora del CCAES. Y es que algunas cuestiones como afirma deben realizarse en «tiempos de paz» aunque haya una cierta tensión por la extensión de la gripe aviar y siga siendo el riesgo «bajo» según declara el CDC de Estados Unidos. La gripe aviar lleva más de dos décadas en circulación y, aunque nunca ha llegado a transmitirse eficazmente entre personas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), desde 2003 ha saltado casi 900 veces a los humanos.