Salud Pública 2.0: avanzar con paso firme, con el tiempo en contra

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El IX Foro de Salud Pública nos deja claro que la Salud Pública ha dejado de ser una invitada secundaria en el sistema para convertirse en uno de sus pilares estratégicos. Pero no basta con reconocer su importancia: es urgente dotarla de medios, coherencia normativa y visión a largo plazo.

El paso adelante de Gullón (y el complejo ciclo normativo)

En este contexto, el director general de Salud Pública, Pedro Gullón, ha hecho un diagnóstico lúcido: “Tenemos que ver cómo atraer más recursos a la Salud Pública, es uno de los retos más importantes”. Con esa frase se resume una parte del reto. La otra es normativa. Porque como también explicó en el foro, estamos inmersos en un proceso de gran complejidad legislativa que comenzó con la Agencia Estatal de Salud Pública y continúa ahora con el nuevo Real Decreto sobre preparación y respuesta ante emergencias. Ese texto —aún borrador y pendiente de remitirse al consejo de ministros— es un paso más, pero no el final del camino. Y el reloj, en este tipo de procesos, rara vez juega a favor.

VRS: proteger antes, no después

En la mesa dedicada al virus respiratorio sincitial (VRS), la evidencia ha sido clara: la prevención funciona. La morbimortalidad asociada al virus ha demostrado que vacunar salva vidas y alivia presión sobre el sistema. Por ello, se ha puesto el foco en una urgencia: las comunidades autónomas no pueden quedarse atrás y deben avanzar más rápido en proteger a los más vulnerables, especialmente los mayores y personas institucionalizadas; aunque éstas son sólo el 20% del total de personas más vulnerables.

El paso adelantede algunas CC.AA. es positivo, pero falta una estrategia nacional coherente. También quedó patente la necesidad de actualizar calendarios vacunales y replantear los umbrales de riesgo más allá de los pediátricos.

Gripe: la amenaza constante que no debemos infravalorar

En la mesa sobre gripe el mensaje fue claro: aunque se ha identificado una nueva variante K para esta temporada, la vacuna sigue siendo nuestra mejor herramienta. No es tanto por su eficacia clínica, aunque se afecte potencialmente a la baja, sino porque previene hospitalizaciones evitables y muertes silenciosas, año tras año. A esto hay que sumar una reflexión relevante: la gripe, pese a su estacionalidad, sigue siendo una amenaza que necesita planificación, comunicación clara y estrategias específicas por grupos de edad. La poblacion acusa una disminución en la cobertura vacunal contra la gripe de forma consecutiva en los últimos años, y esto tiene consecuencias entre los más vulnerables. Para proteger mejor hay que utilizar vacunas mejoradas en la poblacion de riesgo, sensibilizar más a los sanitarios y planificar adecuadamente cada campaña.

Preparación ante pandemias: un plan con fecha de caducidad implícita

La mesa sobre preparación y respuesta ante pandemias, trataba de responder a la pregunta si estanmos preparados para una nueva pandemia. La misma dejó una sensación ambivalente: se están dando pasos, pero el riesgo de ir con retraso es real. Hay aspectos que la futura Agencia Estatal de Salud Pública tendrá que definir o proponer. El Real Decreto, por otro lado, fija la elaboración de un plan por parte de las CC.AA. a un año desde su aprobación, y eso puede ser un plazo insuficiente si el reloj empieza a correr tarde.

Es posible que algunas CC.AA., además de Madrid, puedan avanzar en sus propios planes porque les preocupe que llegue tarde el ministerio. Esto podría producir una brecha de equidad entre regiones con los deberes hechos y otras sin planes, a expensas de los tiempos marcados por la normativa pendiente, lo que no favorece la lógica del bienestar común.

Mientras tanto, hay recomendaciones claras que no pueden esperar. La OMS insiste en que todos los países deben contar con sistemas de alerta temprana, vigilancia genómica, coordinación nacional eficaz, reservas estratégicas que incluyan vacunas, antivirales y contramedidas médicas, y planes robustos y actualizados.

No podemos permitirnos errores de cálculo ni confiar en que la próxima emergencia nos dará margen. La salud pública necesita recursos, planificación, valentía política… y sobre todo, garantías de que avanzamos en la dirección correcta, a la velocidad adecuada. La Salud Pública 2.0 que promueve Pedro Gullón con acierto exige anticipación, no improvisación, uso de la evidencia y de todas las herramientas que la digitalización y la innovación está brindando a la sanidad.