SABER MÁS DE RESPONSABILIDAD CIVIL
El caso trata de una demanda de responsabilidad patrimonial contra la Administración sanitaria por parte de los herederos de un paciente que falleció tras recibir tratamiento médico en dos hospitales durante enero de 2017. El demandante alegaba que hubo mala praxis en la atención sanitaria, debido a un diagnóstico incorrecto y la falta de tratamiento adecuado para una insuficiencia cardíaca, que, en su opinión, contribuyó al deterioro de la salud del paciente y, finalmente, a su fallecimiento. El objeto del litigio gira en torno a determinar si la atención médica prestada fue correcta y si existió algún error que generara una "pérdida de oportunidad" de mejorar la situación del paciente.
El paciente, de avanzada edad y con antecedentes de enfermedades crónicas, en particular una fibrosis pulmonar idiopática, fue ingresado en un primer hospital con síntomas relacionados principalmente con problemas respiratorios. Dado que no existe un tratamiento curativo para la fibrosis pulmonar, la atención médica se centra en el manejo de los síntomas, principalmente a través del suministro de oxígeno y, en ocasiones, tratamientos con corticoides para mejorar la función pulmonar y aliviar la disnea.
Durante el ingreso, el paciente fue trasladado a otro centro hospitalario, donde la parte demandante sostuvo que los médicos no habían diagnosticado correctamente una insuficiencia cardíaca, lo que supuestamente derivó en una atención deficiente. En particular, el demandante alegaba que no se prescribieron los tratamientos necesarios para la insuficiencia cardíaca, lo que habría empeorado el estado del paciente. Según el demandante, de haberse diagnosticado correctamente esta patología y aplicado un tratamiento adecuado, el desenlace fatal podría haberse evitado o al menos se podría haber prolongado la vida del paciente.
La defensa argumentó que el paciente no presentaba síntomas de insuficiencia cardíaca durante el ingreso y que todos los signos y síntomas observados eran coherentes con su diagnóstico de fibrosis pulmonar. Se aportaron informes médicos y periciales que indicaban que el cuadro clínico del paciente era consecuencia de la progresión de su enfermedad pulmonar, y que en ningún momento se identificaron signos claros de insuficiencia cardíaca, como edemas, ortopnea o ruidos pulmonares característicos. Los exámenes médicos resultaron normales, lo que descartaba de forma concluyente este diagnóstico. Además, se destacó que el tratamiento con oxígeno y corticoides, aplicado para tratar la insuficiencia respiratoria, resultó en una mejoría temporal de los síntomas del paciente, lo cual es coherente con la evolución esperada en un caso de fibrosis pulmonar avanzada.
El Tribunal se centró en evaluar si hubo un error en la aplicación de la lex artis ad hoc. Tras analizar las pruebas presentadas por ambas partes, incluidas las pruebas periciales, se concluyó que la atención médica fue adecuada y se ajustó a los conocimientos médicos aplicables en el momento. El Tribunal señaló que, dado el avanzado estado de la fibrosis pulmonar, no había indicios de que un diagnóstico o tratamiento diferente pudiera haber cambiado el resultado. La condición del paciente ya estaba severamente comprometida por la progresión de la enfermedad pulmonar, que es incurable y tiende a empeorar con el tiempo. Por tanto, la Administración sanitaria y los profesionales que trataron al paciente no eran responsables del desenlace.
El Tribunal también desestimó el argumento de la "pérdida de oportunidad", ya que no se acreditó que un tratamiento diferente hubiera modificado el curso de la enfermedad ni que existiera una insuficiencia cardíaca no tratada. Las pruebas demostraron que el paciente recibía un tratamiento adecuado para su enfermedad pulmonar y no había necesidad de un tratamiento cardíaco específico. Los peritos subrayaron que el tratamiento con oxígeno y corticoides mejoró la disnea y elevó los niveles de saturación de oxígeno del paciente, lo que indicaba que la atención médica estaba bien orientada hacia su problema principal: la fibrosis pulmonar.
En conclusión, la sentencia desestimó la demanda en su totalidad, determinando que no había existido mala praxis ni error en la atención médica, y que la evolución negativa del paciente se debía exclusivamente a la progresión natural de su enfermedad pulmonar incurable. La Administración sanitaria fue absuelta de toda responsabilidad, y se impusieron las costas del proceso a la parte demandante.
Más información: DS Legal

