La Asamblea de Madrid insta al Gobierno a diseñar un Estatuto Marco que «reconozca la singularidad de la profesión médica»

El pleno ha sacado adelante por 66 votos a favor, 53 en contra y 9 abstenciones una PNL impulsada por el PP que también demanda que se "dote a los médicos de un ámbito de negociación propio que asegure su interlocución directa"

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La Asamblea de Madrid ha aprobado una iniciativa para reclamar al Gobierno central cambios legislativos que permitan desarrollar un Estatuto en el que se "reconozca la singularidad de la profesión médica" por su formación, fijada en un mínimo de 11 años, y por su responsabilidad en la gestión y asistencia a los pacientes. La propuesta, impulsada por el Grupo Popular, reclama además que los médicos dispongan de un ámbito de negociación propio que garantice una interlocución "directa, clara y eficaz" con el Ministerio de Sanidad. El resultado final de la votación, que no incluyó la enmienda de Vox al ser rechazada por los populares, fue de 66 votos a favor, 53 en contra y 9 abstenciones.

La diputada del PP, Marta Marbán, defendió la proposición no de ley en un pleno de alto voltaje político, marcado por el conflicto abierto entre el Ministerio de Sanidad y el colectivo médico. En su intervención inicial, sostuvo que la Cámara madrileña debía trasladar al Ejecutivo central una petición concreta en tres frentes: "reconocer la singularidad de los médicos", "reconocer a todos los profesionales de la salud sin enfrentarlos" y presentar "una memoria jurídica y económica para hacer viable esta ley".

La iniciativa aprobada plantea, en primer lugar, promover los cambios legislativos necesarios para que exista un Estatuto que reconozca la singularidad de la profesión médica por su formación y responsabilidad; en segundo término, reconocer la importancia de todas las categorías profesionales como pilares esenciales del Sistema Nacional de Salud, evitando cualquier confrontación entre ellas; y, por último, exigir que cualquier reforma esté respaldada por la coordinación entre Sanidad, Función Pública, Hacienda, Trabajo y Seguridad Social, así como por una memoria técnica, jurídica y económica.

En la defensa de la enmienda, Vox volvió a defender la necesidad de ir más allá y reclamar de forma explícita un "Estatuto Médico propio". Su diputada, Raquel Barrero, censuró que el PP reconociera el problema pero no asumiera con claridad la solución. “Ustedes reconocen la singularidad de los médicos, sí. ¿Reconocen que hace falta un ámbito de negociación propio? También. ¿Reconocen que hay un conflicto legítimo? Sí, pero cuando llega el momento de dar el paso decisivo se frenan, se esconden y rebajan el alcance político de su propia decisión", afirmó. A su juicio, el texto popular "no es prudencia, es cobardía", porque sustituye una decisión política por "cautelas, límites, condicionantes, memorias, memorias técnicas, memorias jurídicas, memorias económicas...".

Barrero insistió en que "los médicos no están pidiendo privilegios, simplemente están pidiendo reconocimiento", y defendió que la singularidad del ejercicio médico "tiene que tener un reflejo normativo expreso". En su intervención reclamó sin ambages "un Estatuto Médico propio", al considerar que "la profesión médica tiene unas condiciones de acceso, una formación, una responsabilidad asistencial y una función clínica que necesitan un tratamiento específico".

Desde el PSOE, Carlos Moreno rechazó la iniciativa al considerar que el PP intentaba desviar el foco del deterioro de la sanidad madrileña. "Son ustedes los que están reventando la sanidad en la Comunidad de Madrid", lanzó desde la tribuna. El diputado socialista sostuvo que el debate sobre el Estatuto Marco estaba siendo utilizado para "eclipsar" problemas como "las tres semanas de espera para una cita en primaria", "los niños madrileños a los que han dejado sin pediatra" o "ese millón inédito de madrileños a la espera de una cita médica”.

Moreno defendió que muchas de las reclamaciones del colectivo médico podrían atenderse desde la propia Comunidad de Madrid sin esperar a una reforma estatal. "Para defender a los médicos no es imprescindible un Estatuto Médico propio", afirmó, antes de añadir que "lo que es imprescindible es una mejora inmediata de sus condiciones retributivas y organizativas desde la Administración competente, que no es otra que la Consejería de Sanidad". En esa línea, reprochó al PP que hubiera olvidado incluir en su iniciativa medidas dirigidas al propio Gobierno regional: "La única crítica con autoridad y credibilidad es aquella que exige a cada Administración que haga su parte".

Más Madrid también votó en contra y centró su crítica en la utilidad real de la propuesta. La diputada Marta Carmona, médica de profesión, reivindicó su compromiso con el colectivo, pero negó que un estatuto específico resuelva por sí solo el problema laboral de los facultativos. "Las condiciones laborales de los médicos, de las médicas y de cualquier otro profesional sanitario no se resuelven con un Estatuto propio", sostuvo. En su opinión, "el hecho de que sea solo para médicos no implica una mejora", y advirtió de que las comunidades autónomas ya tienen margen para actuar sobre elementos clave como la jornada, las guardias o su remuneración.

Carmona fue especialmente dura con el planteamiento del PP y vinculó la proposición a una estrategia de desgaste político. "Esta proposición no de ley que traen es puro ruido", afirmó. También puso el foco en la evolución del discurso popular sobre el asunto: "Hace menos de un mes hablamos aquí del Estatuto Marco" y "ahora, la PNL que se vota hoy ya no habla de un Estatuto propio, habla de un estatuto que recoja la singularidad de la profesión médica". A su juicio, ese cambio evidenciaba una rectificación forzada y un intento de modular el mensaje.

El PP insiste en que reclama un "Estatuto Médico propio"

Las réplicas elevaron aún más el tono del debate. Desde el PP, Marta Marbán quiso despejar cualquier duda sobre la posición de su grupo y proclamó: "Lo diré alto y claro: desde la Asamblea de Madrid, desde mi escaño, desde el Partido Popular, pedimos un Estatuto Médico propio". La diputada insistió hasta en tres ocasiones en esa formulación y añadió que dicho marco debe reconocer "la singularidad por su capacidad y responsabilidad asistencial y legal de los médicos" y establecer "un Estatuto Marco de negociación propio, exclusivo y vinculante".

En esa misma réplica, Marbán defendió que esa reivindicación no implica confrontar a los médicos con el resto de profesionales sanitarios. "Así defendemos a la profesión médica sin pelear, sin entrar en conflicto con las distintas profesiones en todo el Sistema Nacional de Salud", aseguró. La parlamentaria popular volvió además a cargar contra la ministra de Sanidad, a la que acusó de ser "incapaz de negociar, incapaz de solucionar los problemas".

Por parte de Vox, Raquel Barrero endureció de nuevo el discurso y retó al PP a clarificar su posición formal. "Señora Marbán, no sé por qué no nos aclara exactamente lo que dice su PNL, porque ahora ha dicho que quiere un Estatuto Médico propio. Pues mire, lo puede rectificar y nosotros lo aprobamos con usted", afirmó. La diputada también cargó contra la izquierda y sostuvo que "siguen ignorando la realidad de la profesión médica y prefieren una uniformidad de todas las profesiones para no reconocer ni la excelencia ni la responsabilidad de los médicos".

El PSOE, en voz de Carlos Moreno, aprovechó su turno de réplica para subrayar las contradicciones del PP. "Señores del Partido Popular, tienen ustedes un cacao mental con el Estatuto Médico propio", ironizó. El diputado socialista sostuvo que si la cuestión era tan importante, resultaba llamativo que el grupo proponente no la hubiera recogido de forma expresa en el texto debatido: "Para ser tan importante, llama la atención que sea justo lo que se les ha olvidado incluir en la PNL".

Moreno volvió a llevar el debate al terreno de la gestión autonómica y acusó al PP de no asumir sus competencias sanitarias. "Si ustedes, señores del PP, tuvieran tantas ganas de poner fin a la huelga médica como tengo yo, tras la primera semana de huelga habrían anunciado una inminente mejora de la retribución por hora de guardia en la Comunidad de Madrid", afirmó. También citó el regreso a las 35 horas y la reducción de la penosidad de las guardias hospitalarias como medidas que, a su juicio, podrían adoptarse desde la Consejería madrileña sin necesidad de esperar al Estado.

Más Madrid cerró el cruce de réplicas insistiendo en la contradicción entre el discurso político y el contenido literal de la iniciativa. "Esto es el Estatuto propio de Schrödinger, porque es estatuto propio cuando lo dice en la réplica, pero no cuando lo dice en el atril y el texto, que es lo que se va a votar", señaló Marta Carmona. La diputada consideró que el PP había acabado presentando una formulación más ambigua tras el debate abierto semanas antes y sostuvo que el verdadero problema no estaba en la redacción del Estatuto Marco, sino en la falta de voluntad política de las comunidades autónomas para mejorar las condiciones laborales de los profesionales.

Los tres ejes de la PNL

La iniciativa registrada por el Grupo Parlamentario Popular parte de la premisa de que existe un "conflicto estructural no resuelto" en torno al colectivo médico y vincula las movilizaciones, desde diciembre de 2025 hasta la huelga nacional indefinida iniciada el 16 de febrero de 2026, a la incapacidad del marco actual para canalizar adecuadamente el diálogo con los facultativos. El texto sostiene que el debate abierto por el Ministerio de Sanidad ha sido rechazado por los médicos al "homogeneizar realidades laborales distintas" y "diluir la especificidad del ejercicio de su profesión".

El primer punto de la proposición reclama promover cambios legislativos para que exista un Estatuto que reconozca la singularidad de la profesión médica por su formación, "mínimo de 11 años", y por su responsabilidad en la gestión y asistencia a los pacientes. Además, pide dotar a los médicos de "un ámbito de negociación propio" que asegure una interlocución "directa, clara y eficaz" con el Ministerio de Sanidad. El segundo punto subraya que todas las categorías profesionales son "pilares esenciales" del Sistema Nacional de Salud y que debe evitarse "cualquier tipo de confrontación" entre ellas.

El tercer eje de la iniciativa introduce una condición de viabilidad institucional. El PP plantea que cualquier reforma del Estatuto esté respaldada por la coordinación entre los ministerios de Sanidad, Función Pública, Hacienda, Trabajo y Seguridad Social, y que quede reflejada en una memoria común que agrupe los aspectos "técnicos jurídicos y económicos" necesarios para su puesta en marcha. La exposición de motivos vincula esa exigencia al impacto directo de la reforma sobre recursos humanos, organización de los servicios de salud y financiación autonómica.


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